lunes, 23 de enero de 2017

EL PRIMER CLASICISMO DE TIZIANO. DOS OBRAS EN LA BASILICA DEI FRARI


A partir de 1516, Tiziano da por clausurada su etapa más giorgionesca (como la que veíamos en su Amor Sagrado y amor profano) para llegar a su primer clasicismo en donde el color y la luz vibrarán con una solemnidad y fuerza lejana ya de la poética de Giorgione.

Wilde habla del comienzo de otras influencias, en especial de Rafael y Miguel Ángel, que el pintor conocería ¿a través de grabados?

Pala de Pésaro 

Asunción

Lo cierto es que ya nos encontramos con unos cuadros totalmente cinquecentistas que han abandonado el análisis minucioso de los elementos para centrarse en una composición unitaria, equilibrada pero llena de vida y potencia.

 La Asunción crea un doble mundo terrenal-celestial perfectamente separado por la luz pero integrado a través de los gestos de los apóstoles que bien se podría comparar (con ventaja) a la inmediatamente posterior Transfiguración de Rafael.
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Las figuras se encuentran en plena expresión y fuerza, y el color potencia las relaciones de una composición sumamente clásica (un rectángulo inferior frente a un círculo superior, consiguiendo el movimiento a través de la líneas de composición y el juego de plegados de los paños)
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A ello se añade la intensidad de la expresión que tanto influirá en el barroco y su gusto por los afetti



 



Este cuadro será el inicio, al menos para el arte español, de la imagen de la Inmaculada.
En la segunda obra de la basílica, la Pala de Pesaro, algo posterior (1520), Tiziano renueva el tradicional tema de la Sacra Conversacione para crear un verdadero mecanismo protobarroco.
En principio destaca su composición asimétrica (frente al triángulo o pirámide tradicional que era habitual en Bellini o en su contemporáneo Rafael) para crear una obra dinámica, guiada por las miradas (una lección leonardesca) que nos conduce en zigzag hasta la Virgen con Niño.


Sin embargo,aún más importante para el futuro, Tiziano dispondrá de un efectivo marco arquitectónico en donde situar a los personajes.
Tanto los escalones esquinados como las dos grandes columnas del fondo (por completo desproporcionadas frente a las figuras) son poderosos elementos escenográficos que la pintura barroca (desde Caravaggio a Rubens o Murillo) recuperarán una y otra vez


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