martes, 10 de enero de 2017

SAN PIETRO IN MONTORIO (3). El interior


En post anteriores analizábamos tanto el plano como el alzado exterior del templete. Hoy nos dedicaremos a su diminuto pero exquisito interior.
Como corresponde a su alzado nos encontramos con un espacio centralizado (circular) que, pese a su estrechez, tiene interesantes y sutiles detalles.
Su alzado interno, en realidad, plantea (como decía Bruschi) un edificio distinto al que veíamos en el exterior.
Frente a la columnata corrida y el tambor exterior, en el interior encontramos un exquisito juego de elementos sustentantes y sostenidos.

Como puede verse en las imágenes se alternan así dobles pilastras con un nicho estrecho con grandes nichos cubiertos por una venera, creando un ritmo constante de formas salientes y entrantes que anima el espacio con un muro (parecía casi imposible en un lugar tan estrecho) articulado y plástico que juega con la suave luz procedente del tambor.

Separado por una cornisa clásica, este tambor continúa el ritmo propuesto en la parte baja en donde reaparecen dos molduras que se relacionan con las pilastras y una ventana abierta sobre cada venera.

Todo el movimiento se culmina (y enseña su ritmo sincopado) en los nervios de la cúpula que dividen en porciones desiguales la esfera y nos anticipan las construcciones manieristas (al menos en concepto, pues la tranquilidad del diseño es total).

 El edificio (como ya hablamos, en el fondo era un martirium) tiene una parte subterránea dedicada a la crucifixión de San Pedro.



Se trata de un espacio solemne y mudo, iluminado tan sólo por la puerta y el óculo abierto en el suelo del primer piso.



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