lunes, 9 de enero de 2017

TIZIANO. AMOR DIVINO Y AMOR PROFANO


Esta obra temprana de Tiziano (1514), fue realizada con motivo de la boda entre el canciller ducal Nicolo Aurelio -cuyo blasón aparece en el sarcófago- y Laura Bagarotto, renovando el modelo de casone quattrocentista.
Su iconografía es típicamente neoplatónica y, como ya hablamos aquí, es una de las más tempranas obras en donde Tiziano reutiliza los motivos mitológicos para comunicar ideas morales.

Hemos de ver en él a una doble representación de Venus, ya representada vestida y con un ramo de rosas (el amor puro y casto, basado en la inteligencia y la unión espiritual de marido y mujer) y otra desnuda y con un candil (el amor sexual, carnal, de pelo suelto y enredado como símbolo de la pasión).
Según Panofsky, Geminae Veneres, la Venus Gemelas: amor universal y carnal.

Esta doble percepción del amor vuelve a surgir (como un eco) en el sarcófago clásico, cuyos relieves nos representan un caballo domado contra otro desbocado.

Como punto de equilibrio Tiziano nos representa a Cupido moviendo el agua de la fuente buscando la unión de ambos amores en una síntesis que sería la perfección.

Técnicamente, el cuadro es de un equilibrio exquisito sin llegar a la simetría estricta (como haría Botticelli) sino usando la ley de la balanza (uniendo la masa del Amor divino y el Cupido para oponerle al del profano y su figura más elevada).

Como ya vimos en el Concierto Campestre, una de las verdaderas revoluciones de la escuela es su nueva percepción del paisaje y su fusión con la figura humana a través de la pincelada suelta, el color y la perspectiva aérea. Un paisaje que intenta retomar las verdaderas fuentes del clasicismo, más imaginado por tanto que real, y en donde el hombre volvería a encontrar su verdadera esencia.

 En cuanto a las figuras ya son sumamente representativas del maestro, con su canon esbelto heredado de Giorgione, muy lejano (tanto en técnica como en proporciones) del mundo romano de Rafael o Miguel Ángel.
Según Wilde sería ésta la última gran obra de su primer periodo giorgionesco


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