sábado, 4 de febrero de 2017

Análisis y comentario. LA MUERTE DE LA VIRGEN. CARAVAGGIO


Tema. Caravaggio nos narra el tema de la muerte de la Virgen, rodeada de sus discípulos. Estos rodean su cuerpo muerto en una habitación en penumbras, con María Magdalena en primer plano, delante de Ella.
El cuadro, como otros tantos de esta época romana, fue mal recibido, no colocándose en la iglesia de Santa María de la Scala, y comprado (por consejo de Rubens) por el duque de Mantua. La razón fue una falta de decoro, pues se rumoreó que la modelo de la Virgen (que se muestra hinchada y violácea) fuera una prostituta ahogada en el Tíber

Técnica. Óleo sobre lienzo
.
Composición. Como es habitual en la obra madura caravaggiesca, la composición se genera por una gran diagonal que transcurre desde la esquina superior izquierda a la inferior derecha generada tanto por los personajes como por el rayo de luz que atraviesa la estancia (igual que sucedía en la Vocación de San Mateo). De esta forma se crea una lectura evidente de izquierda a derecha que nos lleva directamente a la Virgen como motivo fundamental de la obra.
Como es habitual en su obra, se trata de una composición atectónica
.
Línea y color. Aunque la línea marca claramente los contornos de las figuras, recortándolas con nitidez del fondo, el color tiene gran importancia en la obra. La abundancia de cálidos saturados (marrones, amarillentos y rojizos) pretenden dar una mayor emocionalidad a la escena, saturando los sentidos del espectador, rompiendo el equilibrio clásico entre fríos y cálidos
La luz es fundamental en la obra. Bautizada como tenebrismo, se trata de una luz expresiva, cálida y dirigida que tiene varias funciones: dirigir la mirada del espectador como ya vimos en la composición, eliminar el fondo (y con ello todo lo accesorio que rompa el clima emocional dela escena) y dotarla de una mayor tragedia e intensidad.
El espacio se recrea de una forma poco habitual. Al no poderse utilizar la tradicional perspectiva, debido al citado tenebrismo, Caravaggio (en vez de alejar la escena) la proyecta hacia el espectador con apóstoles cada vez más cercanos según avanzamos por el cuadro que avanza al espectador por el doble escorzo de María (pies en diagonal y brazo).
Por otra parte, y como es típico de su obra, el cortinaje y María Magdalena son recursos (casi teatrales) para separar al espectador de la Virgen
Los personajes de la escena son también muy característicos del autor. Con un realismo extremo, Caravaggio busca la identificación del espectador con ellos, huyendo de cualquier tipo de idealización o búsqueda de belleza.
Su expresividad crece según nos acercamos al cuerpo de la Virgen. Son gestos toscos, de sentimientos poco complejos, como serían los de sus potenciales espectadores. Tan sólo la Magdalena, con su postura recogida sobre sí misma, tiene todavía ciertos resabios de la elegancia manieristas en la que se había criado y realizado sus primera obras.
COMENTARIO

La obra resume gran parte de los rasgos del periodo más fecundo de Caravaggio: tenebrismo, saturación del color, realismo, expresividad.
Como ya ha ido apareciendo en el análisis, todos ellos pretenden un impacto emocional en el espectador que se relaciona íntimamente con la Contrarreforma y la nueva forma de entender el arte como un instrumento de evangelización a través de los sentimientos.
El problema se plantea, sin embargo, al no coincidir este público (las clases populares) con el comitente (un abogado papal), con un gusto más delicado, al que probablemente le hubiera gustado una visión mucho menos desgarrada del episodio y con la característica idealización (de la misma manera ocurrió con su Deposición que ya analizamos aquí), como practicaba Carracci y su escuela boloñesa

La apuesta de Caravaggio era demasiado extrema (como ya vimos aquí) y careció de la grazia (sin perder expresión) de Bernini (o más tarde Rubens) que le ocasionó numerosos conflictos con sus patrones. A esto se unió su vida desordenada que terminó por convertirse en un arquetipo en la historia del arte. La del artista desgarrado y bohemio, tan violento con sus pinceles como con su espada, que no es del todo cierta.
Bernini. Éxtasis de la beata Ludovica

Entre sus influencias se encuentra tanto Miguel Ángel (y su idea de un arte emocional) como los venecianos (y su uso emocional del color), siendo el punto de arranque de la pintura tenebrista (Ribera, Zurbarán, el primer Velázquez, Artemisa Gentileschi, ciertas maneras de Rubens, Rembrandt)




No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada