miércoles, 8 de febrero de 2017

DOMENICHINO. CAPILLA DE SANTA CECILIA EN SAN LUIS DE LOS FRANCESES


Enfrentada a la de su mortal enemigo (Caravaggio y la capilla Contarelli con las escenas sobre san Mateo), Domenichino realizó su primera obra maestra.

Es una obra de juventud, firmemente asentada en los principios de la Academia de los Incaminatti de los Carracci, que será una de las primeras grandes obras públicas del clasicismo boloñés.

El martirio de la santa

En ella se narran las distintas historia de Santa Cecilia de las que hablamos aquí, desde el reparto de sus pertenencias a su muerte (en las paredes laterales), su matrimonio y palma de martirio (en las zonas laterales de la bóveda) y la Asunción (en su clave), siendo el cuadro de altar obra de Guido Reni que realizó una copia (aunque bastante personal) del cuadro homónimo de Rafael.

Un ángel les entrega la corona (por su virginidad perpetua) a la santa y su marido

Especialmente en sus frescos laterales vemos a un Domenichino enamorado del dibujo, que deja en un segundo plano al color.

Un dibujo preciso como un diamante que, como escribiría Agusti, representa no las cosas como son, sino como deberían ser, huyendo de cualquier tipo de dramatismo (incluso en su propia muerte).

Es asombroso el control de las composiciones y su equilibrio que, sin romper el dinamismo (que encarnan las figuras individuales), logra englobar los múltiples detalles en una visión unitaria.


En la parte superior el color tiene un mayor protagonismo que se equilibra con sus figuras y nos habla del futuro de su estilo (como puede verse en los frescos de Sant' Andrea della Valle)





















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