lunes, 13 de febrero de 2017

PIETRO DA CORTONA Y LA CÚPULA BARROCA


Pocos arquitectos barrocos consiguieron realizar tan espectaculares cúpulas como Pietro da Cortona.
En todas ellas (y en mayor medida según avance el tiempo) siempre existirá la sombra (deseada) de Miguel Ángel y su cúpula del Vaticano.
La primera de ellas, la menos tectónica y más decorativa, sería la que corona San Martino in Lucina en donde el tambor (ya de por sí elevado con sus frontones sobre-elevados)  se prolonga visualmente gracias a los fantasiosos aletones que forman una máscara escultórica sobre las ventanas.

Frente a ella la realizada para Sant' Andrea della Valle (realizada oficialmente por Maderna pero en la que pudo intervenir de alguna manera Pietro da Cortona) es una verdadera transposición de la de Miguel Ángel.

Por último, la realizada para San Carlo al Corso (totalmente autógrafa) volvemos a encontrar a Miguel Ángel pero transformado y mucho más plástico, con un juego de columnas adosadas y pilastras (diferenciadas cromáticamente)  muchísimo más refinado que en las dos obras anteriores.

De la misma manera vuelven a aparecer óculos relacionados con las volutas de San Martino aunque mucho menos escultóricos y más arquitectónicos y ya plenamente integrados entre los nervios.

Por último, su fantasiosa linterna de poderosas volutas, termina de forma bulbosa, siendo uno de los orígenes de esta forma que triunfará en el XVIII (nosotros la hemos visto ya en Ribera).

Basta compararla con su obra primeriza (San Marino en Lucina) para entender cómo evolucionó su arquitectura



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