domingo, 12 de marzo de 2017

Análisis y comentario. PLAZA MAYOR DE MADRID. Gómez de Mora


Los edificios que rodean la plaza se componen de cinco pisos (aunque en el sector oeste, debido al fuerte desnivel, tienen más de 8 pisos hacia la calle mesones), con una zona baja porticada, tres pisos de ventanales y un último piso de buhardillas realizadas sobre la propia techumbre, generando una fuerte tendencia a la horizontalidad (dado el predominio de las molduras y elementos en horizontal) tan solo aliviada en las dos fachadas enfrentadas que potencian más su verticalidad con las torres cubierta por chapiteles de pizarra.

El material utilizado es la piedra (pilares, columnas y arcos de la zona baja; marcos de las ventanas) y el ladrillo, utilizando la pizarra para techos a dos aguas y chapiteles de las torres.
En la zona baja de los edificios principales encontramos arcos de medio punto, utilizando para el resto de los vanos los dinteles.
En cuanto a los elementos constructivos, en las zonas centrales aparecen columnas adosadas de orden dóricos, utilizando pilares en el resto de los soportales y pilastras (también dóricas) en los encuadres de las torres.
En general podríamos hablar de un equilibrio del vano y el muro que se alternan rítmicamente.

La decoración tiende a la reducción geométrica, tan sólo apareciendo en los dinteles (guirnaldas), ménsulas y (en la fachada principal) un escudo de la monarquía austríaca de carácter propagandístico situada en una hornacina decorada con elementos arquitectónicos (aletones, pilastras, ménsulas, tímpano curvo).
Al encontrarnos con una fachada escasamente articulada no se pretende en ella juegos de luces, apenas visibles más que en la zona baja.

La relación con el entorno es básica en esta construcción, pues el entorno, más que el propio edificio, es la zona fundamental. De esta forma, los edificios crean una gran plaza rectangular y cerrada visualmente al exterior presidida por el balcón real (bajo el escudo) que sirve como lugar de espectáculos y todo tipo de representaciones del poder real y eclesiástico

La Plaza Mayor en el Plano Texeira. Siglo XVII

Por otra parte, la Plaza se constituye como uno de los escasos espacios diáfanos del centro de la ciudad que (siguiendo la herencia medieval, tanto islámica como cristiana) mantiene un trazado anárquico de calles estrechas y de cruces imprevisibles.
En medio de este "laberinto", y accediendo de forma siempre oblícua, el espectador ingresa en la gran plaza, produciéndose el característico efecto de sorpresa que tanto gustaba el mundo barroco


Comentario.
El aspecto desornamentado, con la típica repetición de vanos adintelados, así como la utilización de los tejados de pizarra y las torres rematadas por chapiteles nos hablan claramente de la arquitectura austríaca que comenzó a desarrollarse en el siglo XVI en España, desarrollándose durante el siglo siguiente (primera mitad del XVII), momento al que pertenece esta construcción, La Plaza Mayor de Madrid.
Obra de Gómezde Mora, sigue las líneas marcadas en el siglo anterior por Herrera en El Escorial, variando tan sólo algunos materiales (el ladrillo, signo inequívoco de la progresiva crisis económica que vive la monarquía), así como añadiendo (de una forma muy breve) algunos detalles decorativos que enlazan con el momento artístico, el barroco, aunque entendido de una forma muy contenida.


Todas estas características crean un modelo arquitectónico que se repetirá durante toda la primera mitad del siglo XVII, tanto en palacios (Corte de Cárcel o Casa de la Villa, del mismo arquitecto) como en iglesias (Encarnación, de fray Alberto de la Madre de Dios), enriqueciéndose progresivamente hacia finales de siglo con mayor decoración (San Isidro) hasta los modelos ya por completo barrocos del siglo posterior (especialmente realizados en Madrid por Ribera, como el Hospicio o el Puente de San Isidro, o los Churriguera en Salamanca con su plaza Mayor mucho más decorada, articulada y sin los elementos escuarialenses).


Concretamente relacionado con el edificio, éste nos muestra una de los grandes ejes ideológicos que desarrolla el arte barroco. Hablamos de la idea de arte entendido como propaganda del poder real, al ser la Plaza Mayor el perfecto escenario (idea también muy barroca, la de la teatralidad y su conexión con lo teatral y las numerosas representaciones que permiten participar al pueblo en la ideología) de la magnificiencia de la monarquía, al ser empleado para numerosos actos que reafirmaban su poder como corridas de toros, ejecuciones públicas, fiestas, Autos de Fe... en donde la plaza se convertía en un teatro presidido desde el balcón real por el monarca. (En dichos acontecimientos, la sobriedad decorativa se veía compensada por numerosos tapices y colgaduras o reposteros, siendo un buen ejemplo del arte efímero, muy desarrollado en el mundo del Barroco).

Corrida de toros en la Plaza Mayor
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Auto de Fe en la Plaza Mayor

Todas estas ideas se relacionan con ejemplos que se están produciendo en el resto de Europa, también muy preocupada por la organización urbanística de las ciudades y la creación de lugares públicos multifuncionales cuyos más claros ejemplos podrían ser la plaza Navonnala Plaza del Vaticano proyectada porBernini o la Vendome de París, resultando un modelo muy repetido en España (plazas mayores de Valladolid, Salamanca...) que hunde sus raíces más profundas en los foros romanos.

El monumento, tras varios incendios, fue reformado en numerosas ocasiones, siendo especialmente la realizada por Villanueva en el XVIII que abrió varias calles, sirviéndole, además, para estudiar la arquitectura de los Austrias que tanto influirá en su obra.

Observando esta pintura del XVII podemos ver cómo Villanueva mantuvo el espacio ero realizó reformas. Entre las más importantes podemos mencionar dos: organiza los tejados siguiendo el modelo de la Casa de la Panadería (con tejados de pizarra con buhardilas) y la unión de los distintos bloques por medio de grandes arcos (fíjate en la imagen y verás que, en origen, las calles que salían de la plaza no tenían los pasadizos actuales)



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