martes, 25 de abril de 2017

FUENTE. DUCHAMP






.Réplica moderna del famoso urinario de Duchamp a la que le faltaría la firma original (MUTT, 1917)


Ya llevaba cuatro años Duchamp realizando ready-made, pero será especialmente éste el que le catapulte a la fama y se termine por convertir en un verdadero mito del arte contemporáneo.
Mucho de ello no se debe sólo a la pieza, sino a los acontecimiento que la rodearon.
Corría el año 1917, y Duchamp ya se había abierto un hueco como artista de vanguardia (su desnudo bajando una escalera había sido toda una conmoción en la exposición de Armony de 1913).
Precisamente pertenecía al comité de asesoramiento de la exposición de artistas independientes que se celebraría en 1917.
Una semana antes de su apertura Duchamp acudió con unos amigos a comprar el sanitario a unos almacenes de la firma Moot, le dio la vuelta y firmó como Mutt (acaso una referencia a la marca comercial pero también nombre de uno de los personajes de una tira cómica muy popular en la época).
Luego mandó empaquetada la ya obra de arte con los cinco dólares precisos para ser expuestas (este era el único requisito)
Sin embargo, el Comité de Selección (tras acaloradas discusiones y una ajustada votación) decidió no exponerlo y Duchamp dimitió del Comité
Se unía así el ready made con el escándalo, pues la obra fue sacada de detrás de un tabique en medio de la exposición.
Se creó también un mito que se repetiría sistemáticamente en los siguientes cien años.

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 Probablemente el urinario (al que el propio Duchamp bautizó como fuente) no fue aceptado por su carácter escatológico, pero creó el hecho que le haría famoso y que  rompería el modelo de lo artístico, pues (como ocurre en muchas de las obras de Duchamp), su propia presencia material sólo fue el principio de su vida artística, pues su verdadera función es la de provocar preguntas, dudas, escándalos y múltiples teorías, convirtiéndose (y nunca mejor dicho) en una verdadera fuente de ideas inacabables en donde cada uno de los aficionados al arte contemporáneo debe enfrentarse alguna vez en su vida.
A partir de entonces, el arte ya no pudo ser igual, pues su sola presencia hacía cambiar todo el marco de comprensión del arte, obligándonos a repensar todo desde el principio.
Os ofrezco algunas de estas preguntas.


Una reproducción del urinario en la famosa Caja Verde


 ¿Por qué puede ser arte un urinario? 
La simple pregunta ya es la respuesta. Si nos tenemos que plantear si es arte o no este objeto ya estamos intentando definir arte. 
¿Qué es arte? Quizás la belleza, pero entonces el románico no lo será. Tal vez el realismo, pero entonces una foto de las Meninas será igual de artística que las propias Meninas, y el arte islámico (que no representa lo real) nunca será arte...
Por tanto, ¿por qué no? ¿Quién decide lo que es arte y lo que no es?

Algunos pueden decir que su no-arte es debido a su carácter industrial, que el autor no lo ha realizado, pero esto ya lo contestamos en otro momento.

Pero aún hay más cosas. 
Imaginad que lo encontrarais en un servicio. ¿Sería arte entonces o un simple objeto práctico? Sin embargo si lo veis en una sala de exposición... ¿Qué pasará? 
Al objeto nada, seréis vosotros quienes cambiaréis la actitud. Vuestra mirada, que no habrá sentido nada en el servicio, de pronto se fijará en el objeto; lo verá de otra forma. 
Seréis vosotros quienes os empezaréis a hacer preguntas y, ¿qué cosa es el arte sino replantearse el mundo, dudar, verlo de una forma distinta, relacionarlo de forma diferente con nuestro entorno? 
El objeto os habrá hecho conscientes (quizás mucho más que otros cuadros) de lo artificioso que es el arte, especialmente el contemporáneo, algo tan abierto que más que darnos respuestas nos plantea preguntas, nos obliga a dejar de mirar las cosas sin verlas.
Pero si aún queréis comeros un poco más el coco y dejaros vacilar por esta obra, pensad en su título: Fuente
¿La imagináis usándola? ¿Qué ocurriría? ¿No sería una gran broma? Velázquez os obligaba a participar en el arte, Duchamp se ríe de vosotros si queréis hacerlo, pues todo es un juego, el más sofisticado juego de la historia. El arte, por muy realista que sea, nunca repite la realidad, juega con ella, la transforma, la manipula. Duchamp simplemente ha dado un paso más y os ha cogido la realidad misma para que os déis cuenta de que todo es falso, que el arte (como ya decía Leonardo) es una cosa mental, un artificio hecho para que los hombres miremos un punto más lejos.
Así que un urinario puede ser arte, nosotros mismos lo podemos hacer ser, pues serán todo el conjunto de sensaciones, de preguntas, de sonrisas irónicas o de actitudes airadas lo que es el verdadero arte que produce esta fuente que este año cumple un siglo.

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