miércoles, 19 de abril de 2017

PICASSO. CALAVERAS



Desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, la imagen de la calavera se vuelve un elemento repetido en la obra de Picasso.

Homenaje a los españoles muertos por Francia (1946).

Como era habitual en el autor, recoge una iconografía tradicional (la vanitas contrarreformista y barroca), eliminando su sentido religioso para dotarla de una significación laica, profundamente social: la pura muerte más allá de lo biológico, una muerte provocada por las decisiones humanas (el siglo XX fue el de las grandes guerras), vinculándola así al horror y el espanto (como claramente haría en su segundo Guernica: el Osario)





Bodegón de cabezas de cordero, 1939.

Tanto en bodegones como en formas autónomas estas calaveras son las presencias mudas e inquietantes que nos recuerdan los campos de batalla. Una recriminación contra la barbarie que había comenzado en los tiempos de Guernica.

Collage, 1943

De especial interés es esta calavera del año 1943 realizada en arcilla y luego transferida a bronce en la que vemos la técnica picassiana a la hora de moldear, trabajando la materia de una forma basta, interrumpiendo el proceso antes de que este se culmine. (véase El Hombre del Cordero)
.

Crea de esta manera una imagen icónica, a mitad de camino entre lo informe y lo significativo, dejando al espectador la libertad de completarla bajo las pistas dadas u observarla en toda su crudeza, casi ya convertida en pura tierra, el destino definitivo


No hay comentarios:

Publicar un comentario