sábado, 1 de abril de 2017

UNA MAGNÍFICA NOVELA SOBRE EL SACRIFICIO DE ISAAC


                                    Sarcófago paleocristiano de Layos



Martín Garzo ha regresado a sus orígenes y ha escrito un maravilloso libro que habla de los dioses  pero sobre todo de los hombres, inspirado en el sacrificio de Isaac 
En un mundo  lleno de poesía pero también de horrores, de paisajes sublimes y pobreza, de miedo los dioses y ganas de vivir, el escritor nos guía a través de versículos por la vida de los sentimientos los religiosos pero también de los humanos
Así nos transporta del amor al odio, al miedo o la desesperación en una prosa hipnótica que en ciertos momentos recuerda la balada de Caín de Manuel Vincent: un Mundo bíblico se convierte en algo táctil, lleno de poesía y asombros.
En un intenso monólogo con unas extrañas mujeres, el protagonista recuerda sus antecedentes familiares para centrarse en la pareja clave de la novela: Abraham y Sara, que ejemplifican dos visiones contrarias del la vida y la divinidad. 
Frente a la fe inquebrantable del padre, que termina creando un mundo estéril, lleno de normas y prejuicios en donde el hombre es un esclavo, aparece la alegría de la madre, su gusto por la vida, el sexo y los sentidos que producen alegría frente al miedo paterno y lazos entre las personas frente a las obligaciones que impone Yavéh


Esta dicotomía evolucionará hasta el sacrificio de Isaac y todas sus implicaciones psicológicas en los distintos personajes o cómo los dioses pueden torcer todos nuestros sentimientos y obligarnos a luchar contra nosotros mismos en sus mandatos incomprensibles.

                                                                  

Y entre ellos, también Ismael y su madre esclava que recuerda el Egipto lujurioso, o la futura esposa Rebeca, o los paisajes de desierto pero también de oasis en donde la vida se rompe entre la aridez de los preceptos y el hedonismo de los deseos, o los ángeles que buscan a las mujeres pero también se presentan silenciosos ante los hombres, con sus dedos con membranas y una tristeza antigua...


Y es que la  obra es rica en lecturas y sensaciones y plantea múltiples visiones del drama humano-religioso que aún hoy seguimos sufriendo



























San Isidoro de León

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