lunes, 8 de mayo de 2017

BEUYS Y LA GRASA


Resulta tan repugnante como fascinante.
Una intromisión casi imposible en el cubo blanco de la galería y el museo.
Es un recuerdo personal de supervivencia.
Una sustancia amorfa que, sin embargo, puede ser formalizada y convertida en cuñas.
Un material vivo que reacciona a los distintos cambios de tempetarura. Pura estructura de la energía y el cambio, como lo es el hombre o la sociedad.
Lo contingente frente a lo inmutable.
Lo semiindustrial (una industria humana aún, sin excesiva tecnología).

"Mi intención inicial al usar grasa fue la de estimular una discusión. Me atraía la flexibilidad del material, particularmente en sus reacciones a los cambios de temperatura. Esta flexibilidad es psicológicamente efectiva: la gente de forma instintiva siente que tiene que ver con procesos y sentimientos internos. Buscaba una discusión sobre el potencial de la escultura y la cultura, lo que significaban, cómo era su lenguaje, qué quiere decir eso de la producción y la creatividad humana"


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