lunes, 29 de mayo de 2017

EXPLORANDO EL GUERNICA DE PICASSO (3). LA COMPOSICIÓN


Picasso se encontró con un grave dilema a la hora de realizar el cuadro. ¿Cómo poder seguir siendo moderno y no renunciar a su estilo, y realizar un cuadro entendible por las masas a las que realmente iba dedicado?
Las Vanguardias eran, entonces (y creo que ahora) algo muy elitista, fuera de la comprensión de las masas que, en teoría, apoyaban a la República (esta contradicción siempre estuvo latente en el Bando Republicano: ¿modernidad, progresista pero incomprensible; o tradicionalismo, mucho más propagandístico pero conceptualmente opuesto a los valores de la izquierda renovadora?).
Tal vez fuera este problema el que obligó a Picasso a una progresiva depuración formal y de recursos que permitiera una lectura más sencilla y efectiva.

En donde comprobamos esto con mayor nitidez es en la composición, que fue largamente meditada en el larguísImo proceso de creación.
En el cuadro final nos encontraremos (una vez más Picasso es el gran clásico, aunque parezca mentira) con dos composiciones muy enraizadas en la tradición.
Por una parte el Guernica adopta el formato (típicamente medieval) del tríptico



Dividiendo en tres zonas el gran cuadro, perfectamente simétricas, a la vez que todo es unificado por un gran triángulo central en donde el caballo ejerce de protagonista


Con todo ello Picasso pretendía una visión clásica (y por tanto mucho más sencilla, pues es la forma a la que estamos acostumbrados) del conjunto. (Por cierto, esto se confirma con la idea de crear huecos en torno a las figuras para hacerlas más comprensibles)


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