jueves, 18 de mayo de 2017

JOSÉ MARÍA SICILIA. SOBRE GRITOS, CANTO DE LOS PÁJAROS Y LA MATEMÁTICAS PARA CONSTRUIR NUEVOS ESPACIOS


Quien, sin ninguna otra referencia, se acerque a estas obras de Sicilia puede simplemente maravillarse ante cuadros abstractos, construidos por sutiles tramas de hilos cosidos y pequeños materiales adheridos que le pueden hablar de una abstracción lírica, llena de suaves y recónditos matices.

Pero, ¿y si decimos que se tratan de dibujos inspirados en el el famoso experimento de Young que inició el estudio de la física cuántica?

El cuadro, ¿es abstracto o científico, hemos de comprenderlo con la razón o con la imaginación?

Si pasamos a otra sala (de la Casa de la Moneda, en donde recientemente se ha realizado esta exposición), nos encontraremos imágenes que, de alguna manera, nos traerá a la memoria a Klee o a Miró.

Son una alegría de colores, aunque realmente, son cuadros (en una sinestesia casi conceptual) de sonidos, los de los cantos de los pájaros que han sido sometidos a procedimientos informáticos para ser convertidos en formas y colores.

De nuevo nos surge la indecisión: ¿¡mirarlos, escucharlos, encontrar los distintos cantos o envolvernos en ellos, dejando a la imaginación que explore sin cortapisas racionales?
Y si regresamos sobre nuestros pasos, encontramos esta escultura en el suelo.

Bello acabado de un dorado impoluto que dan ganas de acariciar y sentir la superficie lisa, metálica y fría en las yemas de nuestros dedos.
Qué lástima (?) que nos podamos enterar de que se trata de un grito (de nuevo la informática que convierte sonidos en formas), la de una persona encargada de vigilar el avance del maremoto de Fukuyama, ya llegando a la central.
Los brillos entonces desaparecen y vemos la angustia, nos fijamos en la onda que forma este desgarrador grito, avanzando de la misma manera que el tsunami, uno personal e íntimo, sin aguas negras pero lleno de desgarro.

Valgan estos ejemplos para empezar a comprender los sugestivos cauces en los que se mueve la obra actual de Sicilia, profundamente impura (y por ello mucho más humana y sugerente) que entremezcla ciencia y poesía (cada vez más cercanas desde la Física cuántica o la web 3.0) para producir obras de lecturas múltiples (la que elija o pueda realizar o simplemente satisfaga al espectador) tan inmersas en los posmoderno como cercanas al mundo de la mística en su quehacer de generadores de conocimientos más profundos (pues acaso la última y más refinada forma de explicación y comprensión sea la que una todos estos antagonismos para llegar a una iluminación mucho más trascendente)

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