domingo, 28 de mayo de 2017

Shah-i-Zinda. La Ciudad de los Muertos. Samarcanda



Pocas cosas he podido ver de arte islámico que logren, siquiera, aproximarse a la Alhambra, y sólo esta necrópolis casi puede ponerse en pie de igualdad con ella.
Hoy simplemente nos vamos a ocupar de sus orígenes y plan general para dedicarle posteriormente posteriores post de sus distintos rincones.

Ya su nombre es fascinante.
Shah-i-Zinda, el muerto  (el rey) que vive.
Una leyenda afirma que que el propio primo de Mahoma (Kusam Ibn Abbas) llegó a Samarcanda en el siglo VII y, aún no islamizada, fue decapitado mientras oraba. Milagrosamente, recogió su cabeza entre las manos y se internó, guiado por el profeta Khizrt, en un pozo de esta ladera para seguir viviendo para siempre en sus profundidades. (La zona siempre había sido un lugar sagrado con manantiales de agua)
En su honor se construyó una mezquita mausoleo cuya última gran reforma se realizó en el siglo XVI.




Diversas dependencias del complejo de Ibn Abbas
.
En torno suyo comenzó a formarse (en torno al siglo XIV), la primera necrópolis, de la que nos quedan algunas estelas, pues el gran florecimiento artístico del lugar tendrá lugar en tiempo de Tarmelán (Timur, con la reactivación de la citada leyenda, con evidente trasfondo político que justificara la nueva dinastía), creándose los 16 mausoleos de su familia y principales colaboradores.
 Estos se colocan en torno a una estrecha y empinada calle que comienza en el iwan construido por Ulug Bek y termina en el morabito.
 La estructura de los mausoleos responde (en la mayoría de los casos) a gran iwan de entrada que conduce a una planta cuadrada que se cubre con cúpula de doble casco como las que ya analizmos en el Mausoleo de Gur i Mir.






La maravillosa decoración la analizaremos en un próximo post
.



No hay comentarios:

Publicar un comentario