La artista estadounidense ha recibido del Banco de España 137.000 euros por este díptico de los monarcas para la colección del Banco de España.
Sin entrar en el precio, la obra es magnífica aunque profundamente enigmática, pues en ella es la reina Letizia (mujer y plebeya) la que cobra mayor importancia y se trata con un mayor decoro y preeminencia.
Ambos aparecen el el Salón Gasparini del Palacio Real, su parte más rococó, pero en el del rey hay (además de los apliques cerámicos y textiles de las paredes) muchos más muebles que saturan el espacio frente a un lugar más limpio y luminosos en el de la Reina.
Ella tiene una ventana abierta, él una puerta oscura. Ella respira sin dificultad, él apenas si tiene lugar para posar los pies y es oprimido por muebles, espejos y una gran araña que se apropian del espacio.
Compositivamente la reina se organiza en torno a las verticales de la ventana mientras el rey se fotografía en un escenario levemente ladeado que crea diagonales que lo expulsan hacia la derecha.
Otra cuestión es el vestuario, como comandante de los ejércitos en el rey, que porta su uniforme un tanto envarado frente al Balenciaga de la reina, sin símbolos de la monarquía, sólo su propia elegancia y el juego de telas y texturas que tan bien armoniza con el entorno.
Todo ello nos conduce a una idea más minusvalorada de la realeza (real), el ejército o lo puramente masculino frente el ensalzamiento de la femineidad, elegancia y poder blando de la reina. Ella se impone al espectador; él aparece perdido en el palacio y el cargo.
El propio retrato del rey necesita ser completado por el de la reina (por forma compositiva y casi diríamos que emocional)
¿Era todo esto lo que quería explicar la fotógrafa que es mujer, republicana en el sentido político, cercana al mundo del espectáculo y la moda?



Fotos totalmente desiguales...ella de guapa y subida a un pedestal..la invitada a la Realeza ..
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