lunes, 16 de diciembre de 2013

PEDRO DE RIBERA. LA PORTADA DEL HOSPICIO DE MADRID


Posiblemente sea ésta su portada maestra, la mejor integrada en todos sus elementos decorativos que repite incansablemente en el conjunto de su obra.
El hospicio, aunque creado en el siglo XVI, será demolido y reconstuido en tiempos de Felipe V.
Sobre una estructura cuadrangular típica desde tiempos de Gómez de Mora (aunque ya sin sus chapiteles de pizarra para insistir más en la horizontalidad y las torres que se han retranqueado hacia el interior dando más protagonismo a los muros), con ventanas remarcadas por medio del granito gris, el muro se repite incesantemente para que florezca, en su centro, la espléndida portada.

En ella, y siguiendo las líneas ya marcadas por su maestro, Churriguera, en retablos como el que ya analizamos de San Esteban, se intenta unificar las tres alturas (puertas, balconada y ático) por medio de la destrucción de las líneas de imposta (fuerte articuladas) y la acumulación decorativa.

Yendo más lejos, rompe la línea del tejado para que la portada ascienda en altura en medio de un frontón roto.
Son también típicos de su estilo ciertos elementos como los estípites (columnas adosadas que se vuelven más delgadas en su parte baja)

Los cortinajes que insisten en el carácter teatral, fuertemente inspirado en la arquitectura efímera, de su arquitectura
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Los óvalos en los óculos ante los que se anteponen florones, rompiendo así la ruptura de la visión y creando sugestivos claroscuros desde el interior.

La rocalla, elemento intermedio entre lo mineral y lo vivo, que le aproxima al rococó y se multiplica en los vacíos para recargar las superficies y multiplicar su articulación.
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Los escudos
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La composición la centra una hornacina en donde aparece el Rey San Fernando recogiendo las llaves de Sevilla realizado por Juan Ron (en homenaje a Fernando VI que vincula la monarquía, preilustrada, con la preocupación por la salubridad y obra social hacia el pueblo)


sábado, 14 de diciembre de 2013

LA SEVILLA ISLÁMICA. Un buen estudio para conocerla


Tras algún estudio parcial (como que ya vimos sobre los almohades) traigo hoy al blog la obra más completa que he encontrado hasta el momento sobre la totalidad de la Sevilla islámica escrito por Jacinto Bosch Vilá.
Aunque editado en 1984 aún resulta una fuente impagable para conocer este periodo poco estudiado de la ciudad hispalense.
El volumen se divide en dos grandes partes.
La primera analiza con erudición y detalle la historia islámica de la ciudad desde el 712 y hasta la caída de los almohades en 1248.
La segunda analiza multiplicidad de aspectos de la ciudad, desde sus palacios mezquitas, calles, zocos, murallas, estructura social, política, jurídica, rasgos económicos, vida cotidiana, entorno.

                                                     
  Sólo se hecha en falta una mayor cantidad de ilustraciones, aunque el texto es magnífico y muy bien escrito

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jueves, 12 de diciembre de 2013

DONATELLO. JUDITH Y HOLOFERNES


Casi setenta años tenía el maestro cuando ideó esta escultura, verdaderamente fascinante, tanto en lo formal como en lo iconográfico.

El tema (que volverá a ser tratado por Caravaggio o Artemisa Gentileschi), se deriva, como ya sucedía en el David de Donatello, en el Antiguo Testamento.

Dominados los judíos por  los asirios, Judith, una joven viuda israelita se convierte en una verdadera heroína de su pueblo, al engatusar con su belleza  a Holofernes  (jefe de los asirios) que la termina por invitar a cenar. En la comida, Judit hace beber desmesuradamente a Holofernes para, en los postres, abalanzarse sobre él y de dos certeros tajos de su espada, cortarle la cabeza.

Consigue así la liberación de su pueblo y se convierte en una verdadera metáfora de la libertad contra la opresión.
Técnicamente se trata de una obra de bronce fundido hecho en numerosas placas luego unidas y posteriormente dorada.
De claro carácter ascensional, el espectador recorrerá la estatua desde la espada y cara de Judith hacia el cuello, ya destrozado por el primer golpe, de Holofernes que yace desmadejado a sus pies que salen del propio espacio de la escultura llevándonos la vista hacia el cojín y el elaborado basamento repleto de bajorelieves de gran clasicismo

Se crea así  una idea de narración verdaderamente moderna que heredarán artistas posteriores.
Otra novedad de la escultura es su ruptura con la tradición clásica de la frontalidad estricta (como aún sucede en una obra de juventud como su David). Heredada del mundo clásico, Donatello se atreve a romper el punto de vista único y obligar al espectador a girar en torno a la estatua que se oculta y desvela  según nuestro giro (esta lección será fundamental para autores posteriores, pero especialmente para Bernini)



El trabajo de los paños de Judith es de una delicadeza extrema (igual que su rostro impávido y bello, casi como una Venus), que contrasta con la cabellera y el rostro grotesco y desencajado (de nuevo una oposición de contrarios que heredará Bernini).

El gesto de poder de Judith, enarbolando la espada en alto, se reafirma (de una forma más escondida) con otro gesto, al ponerse en pie sobre los genitales de Holofernes.


miércoles, 11 de diciembre de 2013

SANTA MARÍA DE PIASCA (1) LA ARQUITECTURA


Escondida entre las montañas, vigilada por los Picos de Europa, antes incluso de entrar en la verdadera población, se encuentra es magnífica iglesia románico-protogótica.
En sus orígenes (siglo X,) fue monasterio bajo la regla de San Fructuoso (que tanto esplendor alcanzó en la zona noroeste de la Península) como podemos ver aún en los restos del claustro.

 Un monasterio dúplice (hombres y mujeres), algo bastante habitual en la Alta Edad Media, que se comunicaba a través de este claustro, también utilizado como cementerio.
Todavía en pie nos queda su magnífica iglesia, iniciada en el románico y terminada en el primer gótico.
De una esbeltez poco usual (y que recuerda las proporciones habituales que tuvo el prerrománico asturiano, tan cercano).
Del románico aún nos resta su magnífico ábside de ventanas abocinadas con relieves sumamente trabajados.

En el interior, la construcción iniciada en el románico fue terminada en el protogótico del que podemos observar sus sólidas (y un tanto arcaicas) bóvedas sexpartitas en un transepto no destacado al exterior o de nervios radiales en el altar y la restructuración poligonal del interior de la cabecera




La nave central, así como distintos contrafuertes, son obra posterior, del siglo XV.
En próximos post analizaremos su magnífica colección de escultura románica

martes, 10 de diciembre de 2013

UNA EXCELENTE COLECCIÓN DE POWER POINT SOBRE ARTE GRIEGO

LOS ANIMALES EN LA ESCULTURA IBÉRICA


Dentro de la escultura íbera, la figuración de animales estuvo muy extendida. Esto ya lo pudimos ver en lo referente a los exvotos; hagamos ahora un pequeño recorrido por las realizaciones en piedra, de mayor tamaño y empeño artístico.

El caballo, tanto sólo como con jinete, es muy abundante, y deberíamos vincularlo al sistema de élites que se fue desarrollando en la sociedad íbera.




Se vincularía así a la idea de jefatura y liderazgo, como fue también habitual en la cultura griega arcaica y sus famosos caballos trompeta que ya vimos aquí.

Por el contrario, otros animales como el toro, el león o el perro (o lobo) suelen vincularse al ámbito funerario, y funcionarían de manera apotropaica (defensor mágico).

Esta función está ampliamente representada en todo el mediterráneo, y según José María Blázquez, tendría un origen común, la escultura neohitita (que recoge las grandes tradiciones mesopotámicas) que a través de cretenses y luego de fenicios, se extendería hacia Etruria y más tarde a Hispania.

León neohitita

De ella extraerían su actitud amenazante y su habitual sentido sintético de las formas, más o menos suavizadas según sea la influencia helena sobre los talleres locales.

Acaso menos vinculado de lo que creíamos con lo anterior, existirían animales realizados por adición, como la famosa Bicha de Balazote que ya vimos aquí





lunes, 9 de diciembre de 2013

FORTUNY. UN PINTOR DE VARIAS CARAS. 1 LOS CUADROS DE CASACÓN


























En el panorama (bastante pobre) de la pintura decimonónica española destaca la figura de un pintor excepcionalmente dotado y no suficientemente valorado, Mariano Fortuny.
Su obra resume en gran parte las glorias y las miserias de nuestro arte decimonónico, un tanto provinciano, en donde los pintores han de salir de España para buscar su fortuna y, en ese camino, perder sus mejores valores plásticos.
Y es que Fortuny, becado en Roma, conocedor de París, viajero por Marruecos, afincado en el mediterráneo, representa una constante lucha entre la fama (y el dinero) que daban unos géneros un tanto adocenados y su tpotencial técnico y sus ganas de buscar nuevos caminos.
A esta dialéctica le dedicaremos los próximos post, buscando las varias caras de pintor.
Y comenzamos por aquella que le dio más fama (y una considerable fortuna), la de los llamados cuadros de casacón.
Se trataba de escenas que podíamos enclavar en el romanticismo tardío (cercano a la pintura de historia) en paso a un realismo altoburgués que busca una representación idealizada de esta burguesía de la Segunda Revolución Industrial que busca una imagen propia (entre el mundo galante del rococó y las novedades del romanticismo y realismo) y que culminará (al menos estéticamente) en la pintura pompier de finales del XIX.

























Se denominan de "casacón" por sus enormes casacas (vestido de moda en el XVIII) que le separan de majos, toreros y otras clases populares.
Su producción se vincula directamente con el gran marchante de Fortuny, Goupil, que a la vez que le vendía estos cuadros a unos precios cada vez más exorbitantes, le iba encerrando en ellos, asfixiando las capacidades de sus pinceles.
























De toda su producción, destaca especialmente la llamada Vicaría. Un cuadro que hunde sus raíces en la pintura clásica española (desde Velázquez a Paret pasando por Goya), con una extraordinaria capacidad para sugerir los espacios interiores.
Destaca también su pincelada detallista pero sumamente vívida que caracteriza en sus brillos en la penumbra las calidades de sus objetos (su riqueza), aquellos vestidos y joyas que portan personajes con poca vida interior (casi maniquíes para la exposición)


NUESTROS POST SOBRE EL PINTOR

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domingo, 8 de diciembre de 2013

NEOCLASICISMO EN BREA DE TAJO


En la esquina sureste de la comunidad de Madrid existe un pueblo, Brea de Tajo, con una sorpresa, la iglesia de la Asunción.
Construida en el XVIII sobre restos anteriores, aún podemos ver una magnífica ventana plateresca

El exterior nos puede tal vez defraudar.

Pero entrad dentro y os quedaréis fascinados 
Una sola nave y capillas laterales comunicadas que se abren pilastras pareadas que crean un suave ritmo que escalona nuestra mirada hasta el presbiterio

En la cubierta ese ritmo se potencia con bandas de luz y sombra que coinciden con cañones (con lunetos) con pinturas y cañones con casetones.
De una limpieza sorprendente, no se trataría de una obra por completo neoclásica, sino que estaría mucho más cercana al barroco cortesano desornamentado de Ventura Rodríguez, una especie de paso previo que rechaza el rococó y, basándose en modelos italianos y franceses, comienza a poner el marco de una nueva sensibilidad.
La iglesia tiene frescos, tablas y esculturas interesantes, como esta virgen diociechesca