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domingo, 21 de diciembre de 2025

A los malos jefes... Qué magnífico es ser convertido en un plebeyo sin responsabilidades

 Las cosas que hacía no le importaban nada y estaba encantado. De pronto comprendió la felicidad de las gentes (hasta entonces siempre se había compadecido de ellas) que desempeñaban una función a la que no se sentían obligadas por ningún «es muss sein!» interior y que podían olvidarla en cuanto dejaban su puesto de trabajo. Hasta entonces nunca había sentido aquella dulce indiferencia. 

La insoportable levedad del ser (Milan Kundera)


A los malos jefes... si alguna vez existieron

martes, 8 de julio de 2025

ÁNIMA MUNDI. Lucas Corralejo. Las semanas que fui Luis
























Su cuello altivo
Su piel de leche
Aquella coleta como un surtidor de oro suave 
Sus manos tenían las uñas mordidas y llevaba (el primer día) unos vaqueros desteñidos y con una pegatina en el culo, como si en su juventud hubiera bailado Divina de Radio Futura 

Sus ojos tristes, su boca carnosa .
La mirada somnolienta y lejana como un extraño sueño... 
... de manzanas maduras. 

Su mirada era de un verde muy oscuro, casi negro, que cuando se volvía hacia arriba parecía un cuadro de Guido Reni, con las mejillas arreboladas, como si su figura de diosa griega ardiera por dentro 

Os pareceré Luis, ¿verdad? Quizás en aquellas cortas semanas lo fui un poco, aunque sin música dentro, sin su capacidad para la sinestesia. 
Fue en un curso del profesorado sobre historia del Arte, y desde el primer día me quedé prendado de aquella mujer de la que nunca llegaría a saber el nombre pero que me envenenó los sueños y me alborotó el sexo. 
Yo me senté siempre lejos y esquinado para poderla mirar, y casi olvidé ¡al mismísimo Velázquez! mirando esas mejillas acaloradas que en un momento se entremezclaron con la Venus del Espejo, conmigo mismo reflejado en el espejo y la imagen desnuda y eternamente blanca sobre sábanas cuyas arrugas contaban todos los pormenores de una larga noche de amor 

Sus pechos breves bajo los amplios jerseys que fue luciendo cada día, sin repetir jamás modelo, y aquellos pantalones ceñidos que chocaban con estrépito con su rostro de virgen del Quattrocento, unas veces luminoso bajo las sonrisas pequeñas, otras oscuro y perfumado, con olor a tierra labrada. 

¡Por Dios!, parecía un adolescente con veinte años más y las primeras canas despuntando pero no lo pude evitar, y la observé como sólo hasta entonces había mirado los cuadros. Ni siquiera a Laura conseguí mirarla así ni en el mismísimo día de nuestra boda. 
Pues no era amor, eso estaba claro, era... 
Era algo asombroso, un líquido espeso que calentaba todo sin esfuerzo y, en más de un momento, comprendí a Luis como jamás lo había hecho y sentí (una pizca apenas, seguramente) todo lo que nos contó una y otra vez de Sabrina, aquellos soliloquios de su programa de madrugada entre canción y canción, cuando se desnudaba ante casi un millón de oyentes sin que apenas nadie lo supiera, y una y otra vez contara su propia historia de amor que nosotros estamos intentando recoger en esta página. 

Así me sentí, enamorado (aunque esa no sea realmente la palabra) de una imagen con la que nunca quise siquiera hablar, pues tenía miedo que su voz me rompiera los sueños aún más o, por el contrario, destrozara mis propias imaginaciones y de golpe se convirtiera en princesa desencantada, sin corona ni halo. 
Sólo quise observarla, hacerlo con tal intensidad que tuve la sensación que notaba su propio aire de respirar aunque estuviera a muchas sillas de distancia, mientras en la pantalla volvía a aparecer una y otra vez La Venus de Velázquez, aquel flemático tan parecido a mi que pensaba mucho y pintaba (escribía) muy poco, siempre controlado y racional, un punto por encima de cualquier realidad para que nada le pudiera tocar ni ¿herir? 
Por lo menos a mi sí; esa era la estrategia. 

Pero su cuello fino rompió los frenos y no pude imaginarla sino desnuda y cálida en una habitación con luz que debería saber a fresa (supongo), a menta ácida y a aquellas almendras que Luis masticaba en la imaginación de su alma mientras escuchaba ciertas canciones. 
Yo nunca pude hacerlo, o tal vez aquella vez sí, y por primera y última vez en mi vida pude darme cuenta de los olores que tenían las cosas más insospechadas, y en las noches de insomnio sentí la fragancia de su cuello mientras la besaba en sueños y el mundo de la habitación daba vueltas como un carrusel, tan deprisa que a mi me daba miedo que Laura pudiera despertar en la cama contigua y encontrarme ensopado de miedo y con los pulsos perdidos, como aquellos tiempos en donde la depresión y la ansiedad me tuvo prisionero hasta que conseguí salir de aquel colegio maldito, un segundo antes de perder la razón ante tanto dolor. 
Me daba miedo que ella me viese pero aún más que la vida al fin recobrada tras tantas sesiones de psicólogo y kilos de fármacos se volviera a ir al traste y todo se desbarrancara. 
Miedo del propio miedo durante aquellas noches que se olvidaban en el mismo momento de volver a verla en aquel curso maldito en donde a punto estuve de odiar a Velázquez. 

Pues sus manos de porcelana china, con las uñas muy cortadas.
Su pecho breve, su larga melena dorada sin necesidad de atardeceres.
Y un pequeño mohín de enfado, a veces, de pasión lenta en otras ocasiones que a mi me rompía las razones mientras la imaginación se me llenaba de música soul, aquella que Luis (decía) era puro sexo cantado, con las baterías lentamente entrando en el palpitar de tus venas, despacio, sin pausa, como una locomotora tomando aliento para llevarse todo por delante en el movimiento lúbrico de sus pistones y..., la venus del Espejo como fondo, su silueta de guitarra excesiva que te llamaba a gritos mientras el mundo se llenaba de sabores extraños, de especias picantes, de gritos y aguas desbocadas.

Así me ocurrió, creo.









sábado, 1 de febrero de 2025

...Por lo demás, todo bien

El lunes 27 de enero fue el 80 aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de Auschwitz​ en donde más de un millón de personas murieron.

Curiosamente no estaba invitado Putin (con una orden de arresto internacional por la Corte Penal Internacional por su invasión de Ucrania, cuyos propios soldados, ucranianos, participaban en el ejército soviético que liberó el campo) ni Netanyahu (presidente del Israel de los judíos, también perseguido por el Tribunal penal por su participación en un genocidio, el del pueblo palestino de Gaza)

Mientras pasaba esto, Elot Musk, miembro del gobierno de Trump, aparecía en un mitin de Alternativa por Alemania (el partido ultra) diciendo: 

"Está bien estar orgulloso de ser alemán. Combatan por un futuro radiante para Alemania"

y el mismo día que se está hablando del holocausto, añade:

Creo que, francamente, se hace demasiado hincapié en la culpa del pasado y tenemos que ir más allá de eso. Los niños no deberían ser culpables de los pecados de sus padres, y mucho menos de sus padres, incluso de sus bisabuelos"


Es el mismo día en el que Trump ha deportado a decenas de colombianos y brasileños (emigrantes ilegales) a sus países de origen, esposados.

Pocos días después de que EE UU se saliera de la OMS y del acuerdo de París por el clima o que Musk hiciera el saludo nazi


Lucas Corralejo

sábado, 18 de enero de 2025

PROPÓSITO DE AÑO NUEVO

Contaba con todas las habilidades del cortesano clásico, que tanto sabía halagar y adular a sus colegas (o jefes) como apuñalarlos por la espalda.


 El respeto (Richard Sennett)



(O acaso Lucas disfrazado de R:)

domingo, 22 de diciembre de 2024

A los malos jefes... si alguna vez existieron. Definiciones

 EMPRESA POSMODERNA.

Dícese de aquella sustentada por la pura apariencia de un producto que es bueno no por su calidad sino por la publicidad invertida en él.

También empleado para la que ofrece a sus clientes lo que nunca puede dar y termina complaciéndolos en todos los más risibles caprichos dada su escasa capacidad de resolver los verdaderos problemas.

En la administración pública aquella que funciona como si realmente su mando supremo quisiera trabajar de veras y enfrentarse a los problemas sin dilatarlos por decenios

 

PYME

Individuo arrogante que controla la vida de menos de un centenar de personas a las que paga un sueldo mísero recibiendo por ello genuflexiones y todo tipo de piropos.

O

Aquel empresario con poco dinero que crea un pequeño negocio a fuerza de horas extras, extorsión a sus trabajadores (llamar mejor implicación), etc., y que, al ser heredado por el vástago habitualmente inhábil termina por hundirlo


 A los malos jefes... Si alguna vez existieron


sábado, 7 de diciembre de 2024

Internet y las personas

Frente a internet y las nuevas tecnologías, ¿qué queremos realmente?: ¿consumidores con EE UU, súbditos como en China o ciudadanos como en la Unión Europea?


 Lucas Corralejo

viernes, 22 de marzo de 2024

LUCAS CORRALEJO. A los malos jefes.... ACASO OCURRIERA



ESTÁ SIN TERMINAR PERO TE LO PASO ANTES DE QUE OCURRA

1
            El día estaba siendo duro, pues nunca ha sido fácil liderar un equipo humano y, frente a los inevitables contratiempos, mantener el pulso firme y la cabeza fría, pensando en todo y todos. Hoy mismo, y aún no eran ni las doce, ya había tenido que lidiar con dos clientes insatisfechos con demandas que sólo gracias a una triste verborrea había conseguido aplacar. Luego, aún en su despacho, había quedado el trabajo mayor: buscar algún culpable entre sus empleados al que poder encajar el trabajo extra al que él mismo, frente a los clientes, se había comprometido personalmente.
            Una vez conseguido esto, y sin ni siquiera tener tiempo a pasar por el servicio, ya le había sorprendido casi la hora de la reunión de los lunes, y acudió a ella un poco tarde, como siempre le habían enseñado, entrando en la sala ya abarrotada para colocarse en el cabecero de la mesa y, en pie, comenzar a explicar los distintos objetivos de la semana.
            Durante más de diez minutos había hablado de cuestiones tan puntuales que apenas si nadie se había concernido, pasando luego a las generales, tan amplias, que nadie se dio realmente por aludido. Habló, también, de la piña de hombres que era la empresa, y sólo al final, mirando más al cielo raso que a los ojos de sus empleados, comenzó una prolija exposición sobre un error cometido por vuestros compañeros de administración que habían añadido 3 euros extras a las nóminas en el apartado de horas extraordinarias.
            Sin embargo, no eran tal. Aquel dinero era una simple culpa humana, y no una retribución y por ello, todos deberían devolverlo. Para que el asunto no causara mayores trastornos no era necesario que lo devolvieran hoy mismo. Él ya había ordenado que se descontaran en el próximo mes.
            - Y sin cobraros intereses – terminó diciendo con una broma perfecta que se le había ocurrido la noche anterior, mientras le daba vueltas a lo de la reunión.
            Y un murmullo, como de risas sofocadas, invadió la sala para su regocijo, saliendo de ella como un César triunfador pero bajito, excesivamente delgado, y recorrió el pasillo en busca del deseado servicio. De verdad, que no aguantaba.
            De las dos cabinas había una ocupada, lo cual le sorprendió, pues aquel baño era de uso interno y, si había alguien allí, tenía que ser un empleado... que hubiera faltado a la reunión... La reflexión le cosquilleó en el estómago pero las ganas de orinar eran demasiado intensas, y entró en la cabina vacía, cerrándose con el pestillo.
            Justo entonces, aún bloqueado su pito diminuto por las propias ansias, pudo oír como tiraban de la cadena, se abría la otra puerta y, sin que le diera tiempo a salir y ver quien era aquel desleal, sonó un portazo en la puerta exterior y unos pasos se alejaron rápidamente. Cada uno de ellos le dolió un poco dentro y... un escozor le advirtió la llegada dificultosa del orín caliente que se derramó en mil hilillos, empapando medio baño.
            Durante un buen rato, con paradas involuntarias que dolían como agujas, estuvo evacuando, y al terminar, sin ni siquiera tirar de la cadena, no pudo evitar la curiosidad y entró en la cabina vecina para ver si encontraba algo que...

            Al principio no entendió demasiado, evaluando tan sólo lo que le costaría volver a repintar la pared, pero luego, tras la atenta lectura, concluir que.. ¿Qué demonios significaba aquello? Realmente, no podía, tal vez no quería, entenderlo. Era estúpido, intoler...
            En la pared, escrito en bolígrafo rojo, se podía leer:

¡QUÉ BUEN VASALLO SI SIRVIERA A BUEN SEÑOR!

Y debajo, con la misma letra de rasgos demasiado vehementes:

Fdo: UN NUEVO CID CAMPEADOR



2
            Parecía inocente, demasiado absurdo para ser tenido en cuenta, pero lo cierto es que la frase le estuvo rondando durante todo el día, y comió con poco apetito, con el estómago extrañamente cerrado. Luego, ya por la tarde, ni siquiera una de sus ocupaciones favoritas le logró amnestesiar por completo, volviendo a casa rumiándola en medio del atasco. Aquella noche, incluso, soñó que venía el Cid montado en su caballo blanco y le amenazaba con su larga espada.
            A la mañana siguiente le costó levantarse y salió un poco más tarde que de costumbre, lo cual le ocasionó múltiples problemas añadidos que le hicieron llegar con una hora de retraso.
            Malhumorado por tantas incomodidades entró en el edificio y se dirigió al servicio que el día anterior había mandado repintar del suelo y hasta el techo, obligando a los pintores a trabajar a destajo, sin dejarles marchar hasta que todo estuvo a su gusto. Todavía olía a benceno cuando se acercó a él y abrió la puerta con un sentimiento que era mitad furia, mitad miedo que de pronto...
            - ¡Hijos de Puta! – gritó enrojecido.
            Sobre el mismo espejo que se abría sobre los lavabos alguien había pintado con spray, como si fuera un grafitero:

¡VIVA EL CAPITÁN ALATRISTE QUE SIRVE A SU REY SIN CREER EN ÉL!

            El estómago le empezó a dar vueltas, masticando las palabras, y aún no había tenido tiempo de reponerse cuando descubrió en la cabina que antes había sido del Cid:

Y PUES QUIEN LE TRAE AL LADO
ES HERMOSO, AUNQUE SEA FIERO,
PODEROSO CABALLERO
ES DON DINERO.

(Quevedo, que seguro te conoció, cabrón)

            Y ya con la nausea explícita, incapaz de pensar en otra cosa salió de la cabina para entrar en la otra, la que por completo era suya, y así lo decía una plaquita en su misma puerta:
USO EXCLUSIVO DIRECCIÓN

            Y debajo, en una letra poseída por el odio, alguien había añadido:

SÍ, NO UTILIZAR MÁS QUE POR PICHACORTAS Y MISERABLES

            Aquello fue ya el colmo y vomitó un líquido espeso y oloroso que sólo en parte cayó dentro del sanitario, regando el suelo con sus bilis más amargas.

3
            Así comenzó su día de pasión que nuevos clientes (ya personalmente, ya por teléfono) ensombrecieron aún más con peticiones que, maldita sea, coincidían por completo con las más repetidas observaciones de sus empleados más jóvenes, aquellos que aún creían en las cosas, y detectaban fallos, atreviéndose a la desfachatez de decirlos en alto.
            - Haré una circular para entregársela a clientes y empleados – se dijo como remedio último tras despachar a su última visita, y mientras esperaba más contratiempos, puso todo el poder de su verbo florido sobre la hoja de papel en blanco.
            Hermosos verbos, suaves adjetivos, poderosos sustantivos que... se marchitaban antes incluso de escribirse siquiera, una hoja tras otra, cada vez más nervioso y con los versos de aquel cabrón de Quevedo (¿a quién llamarán así?) girando rápido, muy rápido, rapidísimo, tanto que... A punto estuvo de vomitar de nuevo sobre la alfombra persa que, como todo el resto de la empresa, había heredado.
            Como pudo se agarró la cabeza entre las manos y respiró hondo. Despacio, pensando en nada o en muy poco, tal y como le habían enseñado en... El mareo fue poco a poco pasando, como un animalillo asustadizo que fue quedándosele dormido dentro.
            Suspiró entonces y descolgó el teléfono.
Ya que la sintaxis hoy se le volvía más ardua que de costumbre llamaría a su jefe de personal para que le redactara la dichosa circular. Algo sencillo, le diría como diciéndole que tampoco le exigía algo fuera de sus posibilidades. Algo al alcance del más inútil, no le diría, claro, pero con esa intención pronunciaría las palabras. Y en esas estaba cuando comenzó a escucharse la música por los altavoces, muy débil al principio.
Pese a que afinó el oído, no entendió demasiado. Parecía
- ¡Ópera! – se dijo asombrado de sí mismo por haber llegado a aquella conclusión sin ayuda de ninguno de sus asesores de cultura que a veces llevaba a las fiestas de postín que le invitaban.
Intentó escuchar con mayor atención, pero todas sus conclusiones no llegaban más allá de la palabra anterior. Un coro de voces que cantaba cada vez más alto, más duras, más...
Y con la suavidad de las cosas terribles vio entrar un avión de papel por el hueco abierto de la ventana, volar en círculo por el aire enrarecido del despacho y, como si anduviera teledirigido, aterrizar sobre el maremagnum de cosas inútiles de su mesa, apuntándole por directo al corazón.
Por un momento quiso... Incluso pensó en... Pero la curiosidad fue más fuerte que sus miedos y con dos dedos solo cogió el artefacto y, despacio, lo fue desplegando para encontrarse dentro suyo un pequeño texto manuscrito.

NO TE ENTERAS DE NADA, SO INCULTO
ES EL CORO DE LOS ESCLAVOS DE NABUCCO
¡VIVA LA REVOLUCIÓN!

            Y mientras el estómago le daba un vuelco y se despertaba su fiera interior, en medio de la nausea, comenzó un invasión aérea en toda regla compuesta por decenas de avioncitos hechos con la cara del Che Guevara, de antiguas cartas Durruti y otros tantos panfletos de disidentes del mundo entero que empezaron a hacer montoncito sobre la tradición persa de su alfombra tan lamentablemente manchada por un nuevo vómito, esta vez más azulado.

4
            Fue verdaderamente así como ocurrió, apenas un cuarto de hora de la reunión diaria en la que se concretaban, ampliaban, contradecían y voceaban las consignas generales de la semana. Un verdadera lluvia sediciosa salpicada por la bilis


sábado, 25 de noviembre de 2023

ÁNIMA MUNDI. LUCAS. LOTERÍA DE NAVIDAD

En el mes de noviembre, el jefe de sección puso en la pizarra de la sala de café un cartel para los que quisiesen lotería (la de los trabajadores) se apuntaran y dejaran el dinero en Caja. Ante aquello, alguien preguntó: 

- ¿Y qué porcentaje se quedará el jefe? 

Ante la pregunta todos rieron con ganas, aunque muy pronto nuestra sonrisa se fue ensombreciendo pues, viendo lo que iba a pasando poco a poco en este Negocio, muy pronto esto podía ser una simple y real profecía. 

A lo que estamos llegando, Dios mío. (¿Para cuándo nos obligarán a donar nuestros órganos para rellenar la cartera rebosante de nuestro Jefe Supremo?)



sábado, 26 de agosto de 2023

Lo de Rubiales es algo mas que puro machismo

Lo de Rubiales es algo más que puro machismo, es el Pack completo de toda una manera de entender el poder que considera a sus subordinados como cosas, instrumentos para sus fines (monetarios, sexuales, de status...)

Es la forma antigua de poder que gusta de humillar al que tiene por debajo, del compadreo (machista, homófobo, clasista...), ... Los que alguna vez lo hemos sufrido, lo conocemos bien.

Hombres que se creen que sus deseos han de cumplirse, y para eso no dudan en recurrir a lo que sea: insultos, descalificaciones, victimismo, chantajes emocionales o laborales...

Son esa raza de caciques dueños del cortijo que tan bien se adaptó al solar hispano.

Porque yo lo valgo.

Y el que esté contra mi lo esta contra la moralidad, la razón,  mi propia visión de las cosas que es la única correcta.

Si a todo esto le añades una mujer (*que es inferior, por supuesto), y un grupo que le aplaude, le ríe las gracias, le jalea la tetosterona (su grupo de serviles a sueldo, que nunca deben faltar) : todo esta servido.

El que no obedece merece ser destruido,  el que le apoya también es enemigo, incluso los tibios que no le dan palmadas en el hombro son sospechosos, pues en el firmamento solo existe él,  el haber llegado al mando lo confirma.

Es él el elegido por los dioses y tú un simple insecto, un pigmeo, una cosa prescindible. (Por eso, y por capacidad de venganza más allá de los límites normales, la gente no intenta entrar en confrontación con ellos, y por eso, también, ganan tantas veces, maldita sea)

Los malditos putos amos, así se ven y se comportan frente al resto de pringaos o seres utilizables para sus deseos


Lucas corralejo


TODA NUESTRAS ANIMA MUNDI



domingo, 30 de julio de 2023

A los malos jefes... Ahora sí que eres dios

            Y al principio nosotros, simples mortales, no nos dimos cuenta, e incluso te criticamos. Pensamos, ¡qué simpleza la nuestra de seres tan pequeños!, que decías lo mismo una reunión y la del día siguiente por el simple placer de dejarnos sin el rato mínimo del recreo, por pura maldad de sentir que eras lo suficiente importante como para dirigir nuestras vidas y dejarnos sin tomar café. ¡Perdónanos, oh, dios supremo! Perdona la cortedad de nuestras miras; somos tan mínimos frente a tu augusta presencia...

            Pero ya lo hemos entendido, aunque, claro, nos ha costado. Hemos necesitado mucho tiempo, muchas noches sin dormir, para comprender, primero, que Tú lo hacías por nuestro bien. Como Pedagogo Insigne Nunca Suficientemente Ponderado hacías esto para explicarnos un gran concepto, imbricándolo de tal manera en nuestra vida que no lo olvidáramos jamás. Tú querías que supiéramos, que de veras entendiéramos las famosas parábolas de Einstein, y nos demostrabas, nos hacías vivir con ausencia de cafeína, la idea tan abstracta del tiempo detenido, pues verdaderamente tu Colegio hace ya tiempo que se convirtió en un verdadero agujero negro que absorbe todo lo que se encuentra en su entorno, sobre todo si tiene forma, color y sabor a euro. ¡Gracias, Bienaventurado director; tu cada vez acuciante falta de pelo no es más que, ahora lo sabemos, un exceso de materia gris que impide el libre funcionamiento de los funículos pilosos!

             Eso fue lo que entendimos, aunque no lo era todo, claro; no podía serlo, y aún necesitamos mucho más tiempo para vislumbrar la verdad verdadera que ocultaban tus actos tiernos. Al principio incluso de saberlo ni siquiera nos atrevimos a creerlo. Era tan grande y nosotros tan indefensos... Pero la evidencia terminó por imponerse, y la verdad siempre al fin aflora aunque sea tan enorme como ésta. ¡Oh, de veras que se nos acaban las palabras para hacerte loas, Gran Maestro Que A Veces Juegas (Lo Intentas) Al Baloncesto!

            Tú no hacías sólo esto para demostrar por fin empíricamente a Einstein. No tan sólo. Lo hacías para que nosotros supiéramos de tu verdadera esencia, aunque de una forma tan tímida, de tal elegante manera, que nosotros tardamos tanto en vislumbrarlo. Acaso es que no nos quisieras asustar, o tal vez es que es esa la manera tierna que tienen los propios de su especie de mostrarse a la mortalidad abyecta de sus trabajadores. En realidad da lo mismo, pues lo importante eres Tú, sin circunstancia, pues todas ya las has superado. Tú, verdadero Dios del Tiempo que juegas con él a tu antojo, y lo detienes, lo aceleras o lo repites, igual que un CD avanzado un poco bajito pero de grandes prestaciones. Eres el dios temporero, la divinidad de los minutos, la triada capitolina que convierte el ocio en trabajo, el café en palabras y los sentimientos en odios...

¡Oh, verdaderamente eres el Granjero Supremo que apacienta los rebaños que nosotros, siempre tan ignorantes, llamamos horas! Esas que a tu lado, oyendo tus palabras, se convierten inmediatamente en meses, se dilatan en años y lustros escuchando tus planificaciones siempre fracasadas por la vil práctica, pues no estaban a su altura, eran demasiado buenas tus ideas para tenerlas que confrontar con el mundo real, siempre tan caótico y confuso. El Dios de tiempo pasado y el venidero, el que sabe lo que sucederá aunque luego suceda otra cosa, pues ya se sabe que el mundo, los trabajadores, los puros seres humanos llenos de tantas maldades como la de no querer arrodillarse a tu paso, son putrefactos y asquerosos, puros residuos ante el manantial sin freno de tu inteligencia que lo puede todo... Hasta hacer que el tiempo se pare y se encapsule para luego poderlo liberar, una y otra vez, para deleite de nuestros oídos.

¿Gracias!, te decimos con lágrimas en los ojos, como si en verdad peláramos una cebolla una capa tras otra para encontrar finalmente que en la mano sólo se nos han quedado cáscaras sin importancia.

Te queremos tanto que a veces nos da miedo nuestros propios sentimientos.

Un beso muy fuerte, precioso.

 A los malos jefes... Si alguna vez existieron

sábado, 6 de mayo de 2023

Profecía cumplida

 ¿Ha pensado usted en la posibilidad de que el pasado haya dejado de existir? ¿De que a partir de ahora sólo exista el presente? ¿Ha pensado usted en cómo queda el mundo tras la caída del muro de Berlín?


El Laberinto Griego (Manuel Vazquez Montalban). 1991


Lucas Corralejo


domingo, 21 de febrero de 2021

Virginia Woolf y Ánima Mundi

El yo consciente, que es el superior, y tiene el poder de desear, quiere ser un yo único. Éste es el que llaman algunos el verdadero yo, y es (aseguran) la aglomeración de todos los yo que están y pueden estar en nosotros; dirigidos y acuartelados por el yo Capitán, el yo Llave, que los amalgama y controla. Orlando estaba en busca de ese yo

Orlando (Wolf, Virginia)


Lucas Corralejo



TODA NUESTRAS ANIMA MUNDI