Ambos del Museo Baracco de Roma y procedentes de Sidón muestran algunas características originales de este estilo, con gustos orientales en las formas decorativas, utilización de grandes bultos que son tallados sólo en su superficie y una escasa evolución de lo figurativo que queda emparentado (y encallado) en las formas arcaicas griegas, en parte infantiles e ingenuas.
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lunes, 23 de octubre de 2023
lunes, 8 de junio de 2020
NECRÓPOLIS FENICIA DE VILLARICOS
Cuando Siret comenzó a explorar la zona encontró (finales del XIX) más de cincuenta hipogeos. Algunos los terminó destruyendo él para la creación de minas, otros colapsaron con el tiempo, algunos volvieron a cubrirse.
En la actualidad existen cinco en buen estado, colocados en una de las laderas de la montaña.
Costa de un largo corredor descubierto (en ocasiones con escaleras) que lleva a una puerta de entrada.
Esta se cubría con una laja de piedra sobre marco de madera que podría tener restos de petroglifos.
Su ocupación fue muy larga, iniciada en torno al siglo VI por las élites primero fenicias y más tarde romanas.
En tiempos fenicios debieron estar pintada su zona baja con englobe rojo, con una tarima tallada en la propia roca.
Junto a los sarcófagos se encontraban estelas, ungüentarios y costosos huevos de avestruz con decoración geométrica (simbolizarían la resurrección)
jueves, 20 de septiembre de 2018
LA TUMBA DEL GUERRERO. MÁLAGA
Este testimonio único del periodo de las colonizaciones apareció en Málaga en unas excavaciones del 2012.
Fechado en el siglo VI a C. las características de la tumba y el ajuar nos hablan de una sociedad cada vez más compleja en donde se entremezclan las influencias fenicias (en la arquitectura) con otras puramente griegas (como el propio casco)
Se ha especulado sobre el carácter del fallecido (extremadamente alto para la época, 1,80, con lesiones en hombro y cabeza), planteándose la hipótesis de un guerrero mercenario (posiblemente extranjero) que es empleado por las élites locales.
La tumba tipo cista se construye de forma rectangular con sillares perfectamente trabajados en su parte superior y cubierta por mampostería.
Su ajuar es muy interesante: armas inutilizadas, un pebetero tipo fenicio y un excepcional casco
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viernes, 3 de octubre de 2014
ARTE TARTÉSICO. EL TESORO DE LA ALISEDA
Encontrado en la Aliseda (Cáceres) se ha emparejado al del Carambolo, siendo una prueba más (como la que ya analizamos de Cancho Roano) de los amplios límites que tuvo Tartessos o al menos su influencia directa (que en el caso de Extremadura eran sumamente lógicos, pues por ella pasaba la ruta de la plata y el estaño que comunicaba Tartessos con Galicia o las islas Casitérides ¿Reino Unido?).
Por otra parte, este tesoro ha sido fuerte objeto de polémica entre los especialistas, pues mientras unos la adjudican directamente a Tartessos (o a telleres gaditanos fenicios), otros hablan de un producto importado desde oriente (tal vez Chipre) por los fenicios. Y es que no hay que olvidar que los siglos VII y VI antes de Cristo conocieron una primera globalización artística denominada periodo orientalizante que influyó en artes tan dispares como el etrusco, fenicio o griego, caracterizada por una exuberancia decorativa.
Si nos referimos al propio tesoro, éste está realizado totalmente en oro a través de las técnicas de la filigrana y el cincelado. Se compone de una diadema (?), una pulsera, dos pendientes, dos anillos y un cinturón.
Se ha supuesto un ajuar de una tumba femenina de clase alta, relacionada con el rey.
Algunos de los temas que aparecen en él son típicos en todo el Mediterráneo y tendrán una larga historia.
Así, en el collar encontramos símbolos lunares que en Mesopotamia se asimilaban a Tanit/Astarté y que el cristianismo tomará para su imagen de la Inmaculada.
En los pendientes (tan voluminosos que necesitan una cadenita que los sustenta por encima de la oreja) aparece el árbol de la vida, de origen mesopotámico y posteriormente muy utilizado en el arte islámico.
Entre sus ramas aparece la palmeta y pájaros picoteando que tanto éxito tendrá en el mundo romano y paleocristiano como representación del alma (algunos especialistas han hablado de un símbolo de resurrección)
La diadema (?), verdaderamente exquisita, se realiza por medio de pequeñas placas articuladas con formas de roseta y un fleco de filigrana que sustentan pequeñas bolas. Se conservan aún los pequeños huecos que (en un caso) se engarzan turquesas que crearían un efecto aún más rico y barroquizante (y que veremos volver a aparecer, al menos su efecto, en la orfebrería bizantina y visigoda).
Este modelo de diadema tendrá un gran éxito como confirma el tesoro de Jávea íbero.
El cinturón posee en las bandas exteriores (con el dibujo repujado por la parte trasera y el fondo decorado con un exquisito granulado) la figura repetida de un hombre con un león y un grifo rampante que recuerda el tema de Gilgamesh mesopotámico, Melkart fenicio o el del Hermes/Hércules del mundo clásico, que volveremos a ver reaparecer en Bizancio o en el mundo islámico habitualmente vinculado a la realeza (un símbolo de valor del rey).
miércoles, 9 de julio de 2014
ARTE FENICIO. EL SACERDOTE DE CÁDIZ
El Museo Arqueológico de Madrid custodia esta pequeña figurilla hecha con la técnica a cera perdida sobre la que los especialistas no se ponen de acuerdo.
Evidentemente se trata de una producción (hecha o importada) por los fenicios. Un objeto cultual que tiene claras referencias a los orantes mesopotámicos que ya vimos aquí.
Desconocemos aún si se trata de un exvoto (como apuntábamos antes) o la figura de un dios (se ha propuesto Ptah pero también oscuras divinidades mediterráneas que protegerían el comercio).
De gran finura (pese a todas sus características arcaicas: frontalidad, bloque cerrado, geometría...) destaca sobre otras piezas en las láminas de oro que adornan su rostro
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