Mostrando entradas con la etiqueta 1.6.0 Iconografía del arte islámico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1.6.0 Iconografía del arte islámico. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de mayo de 2020

LA LUZ EN EL ARTE ISLÁMICO



 Mezquita del Kalon. Bujara

Citando a Burhard, una de las características más exquisitas del arte islámico es su capacidad para hacer expresiva la luz, configurándola como si de un sólido se tratase.
Es un objeto básico de construcción y decoración que utilizarán para reforzar ideas que ya hemos ido analizando (el ritmo, la unidad y la multiplicidad, lo celestial)
No debemos olvidar que, por otra parte (y como herencia de lo platónico), la luz se encuentra íntimamente relacionada con la divinidad que (como es habitual en este arte) es mostrada siempre por medios indirectos (El paso de las horas, del tiempo, de lo mudable que, como una pura apariencia, esconde la unidad y eternidad de Allah)
En unos momentos puede desmaterializarse por medio de las celosías

 Shirin Bika Agha Mausoleum. Samarcanda

o los lucernarios (que en origen tendrían vídrios de colores) de los baños que conseguirían un efecto de materialización de la luz en el ambiente húmedo

O atraparse en la compleja arquitectura de los mocárabes que cambiarán de forma a lo largo del día según cambie la luz 

Sala de las dos Hermanas. La Alhambra

(algo que se repetirá incansablemente en su arquitectura en ladrillo para las zonas exteriores en donde el relieve genera formas fluidas sobre la propia arquitectura)


 BUJARA. Mausoleo de Ismail Samani.



 Kasba. Marruecos

O convertirse en pura apariencia (como veíamos en el agua) en sus azulejos dorados


Madrasa Mir i Arab. Bujara


                                    Madrasa Mir i Arab. Bujara
.
 Madrasa Mir i Arab. Bujara

En un próximo post analizaremos el concepto de penumbra




domingo, 10 de noviembre de 2019

ICONOGRAFÍA Y ESTÉTICA DEL ARTE ISLÁMICO. SOBRE EL RITMO Y MÚSICA


El tiempo, las matemáticas, la música. 
En el mundo islámico todo se encuentra regulado por el ritmo, desde las cinco oraciones a la lectura del Corán realizada por los imanes.
Es la idea de un momento eterno que se repite incansablemente, como el que se espera en el Paraíso, en donde lo lineal ha desaparecido en favor de lo circular.
Esta idea se repite en el arte a través de la geometría, representación abstracta de la divinidad pero también estímulo sensorial, pues como ocurre en la música sufí, la repetición genera un estado psicológico de paz, ajeno a la realidad exterior, que nos ayuda a conseguir la iluminación (tarrufy).


Se trata de lejanas tradiciones (tanto indias como pitagóricas) que consideran las matemáticas (y sus dos extensiones, la música y la geometría) como portadora de mensajes universales que conectan lo terrenal con lo espiritual, alejan lo accesorio y permiten el encuentro directo entre hombre y Dios sin necesidad de otras mediaciones.
Cualquier interior islámico puede ser analizado en estos términos: un gran tambor de resonancia que por medio de la repetición de motivos (que crecen, disminuyen, se entrelazan) se pueden convertir en una música visual.



Para ello se utilizan patrones geométricos (y lumínicos) que, como ocurre con la música, generan el tema principal (en donde se marca el ritmo). Sobre él, se introducen temas secundarios que le dan variedad y generan múltiples caminos (véase sobre fondo y forma) que terminan reconduciendo al principal, creándose movimientos circulares (más o menos abiertos, según la atención por el detalle que tenga el espectador)

TODOS NUESTROS POST SOBRE ICONOGRAFÍA ISLÁMICA


martes, 24 de octubre de 2017

ICONOGRAFÍA ISLÁMICA. LA REPRESENTACIÓN DE LOS SIETE CIELOS


Salón de Comares. La Alhambra



(67,3) – "Aquél que ha creado siete cielos superpuestos,

no ves en la creación del Clemente imperfección

¡Vuelve la vista!

¿Has visto alguna falla?”

(67,4) – Luego vuelve la vista a ella un par de veces:

la vista volverá a ti cansada, fatigada,
(67,5) – "Hemos adornado el cielo del mundo con candilejas
que hemos colocado como piedras para lapidar a los demonios”
Azora LXVII – El Señorío



En la literatura religiosa islámica nos encontramos a menudo con la imagen de los siete cielos (que se contraponen a los siete infiernos o se acompaña con las siete partes del mundo) que retoma tradiciones judías y cristianas (como los propios días que duró la creación).
Ibn Abbas, pariente de Mahoma, describe estos siete cielos en su Corte de Santidad o, especialmente, se describen en la famosa Ascensión o Escala de Mahoma, en donde nos hablan de los siete cielos (ocupados por lujuriosos jardines, como ya hablamos aquí) que escalan el mundo del Más Allá hasta llegar al octavo, residencia de Allah.
Su representación se organiza como "lágrimas de mocárabes" que descienden del Cielo, derramándose sobre el espectador



Uno de los ejemplos más exquisitos de estos Siete Cielos se producirá en la Alhambra, en el techo del Salón de Comares, en donde Yusuf quiso vincular el poder del sultán (que tenía allí su trono) con el poder divino.







El techo del Comares es una representación de la Escatología del Islam: siete cielos a los que el alma del creyente, tras la muerte, irá destinado según sus méritos, ascendiendo hasta alcanzar el octavo, el Paraíso, el Trono de Dios, aquí representado en el cupulín central de mocárabes

Cada cielo aparece figurado horizontalmente mediante ruedas de estrellas que se van superponiendo hasta el centro, de donde emana la luz divina, y donde injerta sus raíces el árbol del Paraíso, simbolizado en los vértices del techo, que también pueden asemejar a los ríos del Paraíso que irrigan los cielos escalonados. Así visto, las múltiples piezas (zafates) que conforman el cosmos (techo), serían la pedrería con la que algunos tratados de Escatología describen los cielos que el Profeta transitó en su ascenso hasta el Creador.
Bajo el techo, en las cuatro caras de la torre, aparece una banda epigráfica en caracteres blancos con la Sura nº 67 del Corán, llamada “del Reino” o “del Señorío”, que revela la incuestionable soberanía de Dios.
Los primeros versículos explican el significado del techo:


¡Bendito sea Aquél en cuya mano está el dominio! 
Es omnipotente. Es Quien hacreado la muerte y la vida para probaros, 

para ver quién de vosotros es el que mejor se porta. 

Es el Poderoso, el Indulgente. Es Quien ha creado los siete cielos superpuestos.

No ves ninguna contradicción en la creación del Compasivo.

¡Mira otra vez! ¿Adviertes alguna falla? Luego, mira otras dos veces:

tu mirada volverá a ti cansada, agotada. 
Hemos engalanado el cielo más bajo con luminares, 
de los que hemos hecho proyectiles contra los demonios 
y hemos preparado para ellos el castigo del fuego de la gehena





OTROS REFERENTES CELESTES EN EL ARTE ISLÁMICO




PARA UNA ICONOGRAFÍA Y ESTÉTICA DEL ARTE ISLÁMICO. ÍNDICES




 .
Forma y fondo (sobre la utilización de la post-imagen)
.
.
Otros referentes celestiales

.
.
.

.
Efecto ceja
.
.

LOS ELEMENTOS

La epigrafía

La geometría (lacerías y motivos estrellados)

Los atauriques

Los mocárabes
.


martes, 17 de octubre de 2017

ICONOGRAFÍA ISLÁMICA. TUBA, EL ÁRBOL PRIMORDIAL


  Mosaico de la mezquita de Damasco

Tubà es para quien me ha visto y me ha sido fiel,
 y lo es también para quien me
es fiel sin haberme visto”. 
En esto que le preguntóun hombre: 
“Pero, ¿qué esTubà ¡oh, Enviado de Dios!?”,
 respondiéndole el Profeta: “Un árbol que hay
en el Paraíso llamado Tubà,
a cuya sombra marcha el jinete durante cien años
sin lograr salir de ella.
Sus guijarros son rubíes rojos, 
su tierra almizcle blanco,
 su limo ámbar gris, 
sus dunas alcanfor amarillo, 
su tronco un berilo verde,
sus ramas brocado de seda
fina y seda gruesa recamada en oro, 
sus flores prados dorados, 
sus hojas frescas y verdes, su barro mantos de oro,
 su resina jengibre, 
sus ramas azafrán, 
lascortezas arden sin leña. 
De su raíz fluyen los ríos
al Salsabil, al Ma’in y al Rahiq
                        y a su sombra se halla la asamblea 
                     y el lugar de reunión de la gente del Paraíso

Kitāb waf al Firdaws
(Libro de la descripción del Paraíso)

.

En la idea del paraíso islámico entendido como un jardín, existe una especie realmente peculiar, el árbol Tubá, cuyas ramas cantan constantemente los salmos del Corán, al decir de los místicos.

Realmente se trata de un axi mundi, el eje que une todos los cielos por el que los elegidos pueden iniciar la ascensión hacia la divinidad.

Su origen habría que vincularlo con el árbol Hom:
Para las teogonías orientales el hom tiene un sentido cósmico, está centrado en el eje del universo y se suele asociar a la idea de Dios Creador alrededor del cual se ordena la vida terrenal. Es por tanto eje del universo, especie de eje cósmico,demuestra orden y estabilidad.




Árbol Hom persa-sasánido. Bujara