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martes, 10 de noviembre de 2020

Leonardo da Vinci. El hombre de Vitrubio



























Igual que Policleto, Praxíteles o Lisipo habían establecido las proporciones del hombre ideal en la antigua Grecia, Leonardo (en ese retorno que damos por llamar Renacimiento) volvió a replantear el tema (hacia 1490), añadiendo algunas novedades.
Como origen tomó el texto de Vitrubio (de ahí su nombre) que carecía de ilustraciones, tal y como ya habían realizado otros autores como Francesco di Giorgio Martini  Fray Giovanni o Giocondo  Cesare Cesariano 
Sin embargo, la actividad no es una pura representación del mismo, sino toda una reflexión sobre el hombre y la práctica artística.
Para ello recurrió a la geometría, inscribiendo la figura humana en dos formas regulares (el cuadrado, símbolo de lo terrenal, y el círculo, de lo divino), tomando el ombligo como referencia (lo que hablaba del hombre como centro de la creación como era habitual en el antropocentrismo renacentista).

En este trabajo se encontraban las investigaciones geométricas del matemático Luca Pacioli (con el que había trabajado ya en Milán en la ilustración de su Divina Proporcione) y sus ideas neoplatónicas que consideran al hombre un ser híbrido que participa de ambos mundo, el terrenal y el espiritual (microcosmos y macrocosmos).

























Sobre esta estructura platónica y pitagórica (recuérdese que el número es considerado por ellos como la música de las estrellas, el verdadero lenguaje de Dios que los hombres inventaron para aproximarse a la Idea), Leonardo no puede (ni quiere) alejarse del espíritu científico que le acompañará toda a vida.
Es su vena aristotélica que intentará medir y cuantificar (cambiando alguna de las proporciones consideradas clásicas), creando así un doble sentido: de La Idea a la realidad, del mundo al Ideal, expresión límite del conciliato renacentista .

























La obra se completaba con las divisiones armónicas del cuerpo humano en las que se utilizan las articulaciones y con  una prolija explicación realizada en la escritura especular tan típica del maestro.



























martes, 13 de octubre de 2020

Durero. El caballero, el demonio y la muerte

                              El caballero, el diablo y la muerte . Tomado de wikipedia 

Durero, al igual que Holbein, se sintió muy interesado por la figura más relevante de todo el Renacimiento centroeuropeo, Erasmo de Rótterdam. De hecho, para él fue el ideal de humanista no italiano, una especie de espejo en donde mirarse y pretender su gran intención: reconvertir el renacimiento italiano para incluirlo dentro de unas maneras germanas.

Una de las obras más relevantes de esta relación es precisamente este grabado, directamente inspirado en el Manual del Perfecto Caballero cristiano

Para que no te dejes apartar del camino de la virtud porque te parezca abrupto y temible, porque tal vez hayas de renunciar a las comodidades del mundo, y porque constantemente has de combatir contra tres enemigos en lucha desigual, que son la carne, el demonio y el mundo, te será propuesta esta tercera norma: todos esos espectros y fantasmas que se abaten sobre ti (...) has de tenerlos en nada"

 Si observamos con algo de detenimiento el grabado podremos ver estas palabras reflejadas: el paisaje abrupto (la vida dura y llena de dificultades), el demonio que le intenta hablar, la muerte que le intenta captar… Ante ellos el caballero actúa impertérrito, con la mirada clavada en la ciudad de la lejanía, manteniendo el equilibrio entre tantas diversiones.

Era la virtú renacentista tal y como lo definía el filósofo neoplatónico Ficino: la capacidad del alma humana de sortear las trampas del destino y triunfar ante ellas por medio de la templanza y la razón. Un camino que lleva hacia la fama (la inmortalidad), el verdadero triunfo sobre la muerte, tal y como se entendía en la Antigüedad

TODOS NUESTROS BÁSICOS SOBRE EL RENACIMIENTO

TODOS SOBRE DURERO

sábado, 22 de agosto de 2020

LAS MURALLAS DE LUCCA


Aunque se iniciaron mucho antes, la mayoría de las murallas que podemos contemplar fueron realizadas en los siglos XIV y XV (renacimiento). 


Una obra monumental que aplica las novedades de la traza italiana que explicamos aquí (once baluartes, doce cortinas (con largas hileras de plantas) y foso externo con su respectivo terraplén y medias lunas). 4200 metros de defensa 




lunes, 2 de diciembre de 2019

LECCIONES SOBRE EL RENACIMIENTO. El espíritu científico


Cuadernos de Mecánica. Leonardo da Vinvi

El retorno a la Antigüedad Clásica no sólo será una asunción de modelos, como ya hemos visto, a la razón humana como forma de conocimiento de la realidad. 
Con ella aparecerá la conciencia histórica, la función de la crítica como constructora de nuevas ideas, la ruptura del principio de autoridad medieval o el ansia de experimentación que irán creando un espíritu científico nunca visto desde el mundo islámico, con personalidades como Copérnico (teoría heliocéntrica), Giordano Bruno, Vesalio, Toscanelli o Leonardo da Vinci para los que la Naturaleza es un libro abierto que la razón ha de saber interpretar, poniendo las bases para la gran revolución científica del XVII (Galileo, Kepler, Newton…)


Este interés científico llegará también al mundo del arte, y el afán experimentador se verá especialmente en el desarrollo de la perspectiva que, desde la herencia de Giotto, será un tema fundamental para autores como Brunelleschi, Masaccio, Donatello o Ucello. Su codificación teórica la establecerán, sucesivamente, Alberti y Piero de la Francesca, hasta su desarrollo definitivo realizado por Leonardo (perspectiva aérea). En toda su elaboración late un profundo sentimiento antropocentrista y empírico (Francastel) al representar (reinventar bajo presupuestos humanos) el espacio en relación directa del espectador que observa la obra.

El ansia de saber frente al culto de la tradición típico del Medievo hará que estos nuevos individuos se muestren interesados por todo, abriéndose numerosos campos de investigación: desde la historiografía (las Vite de Vasari, Aretino, Poggio), a las técnicas bélicas (Leonardo o el Arte de la Guerra de Maquiavelo), la política (Maquiavelo), las matemáticas (Luca Pacioli o Toscanelli, Juan de Herrera y su famoso Discurso sobre la figura cúbica), las Ciencias Naturales (desde las investigaciones de Leonardo a los famosos gabinetes de curiosidades manieristas, los estudios de anatomía de Servet o Versalio, Bruno), la Teoría artística (Alberti, Piero, Serlio, Palladio…)
De la misma manera, el mecenazgo fue mucho más amplio que lo puramente artístico, incluyendo las ciencias como objeto de prestigio que ayudará a los científicos y se plasmará en la creación de bibliotecas.

Luca Pacioli

No debemos olvidar que el verdadero método científico se establece en el XVII, aunque ahora se fijen gran parte de sus ideas pero sin una metodología aún sistemática. Es por ello que la magia o la astrología aún sean consideradas científicas (basados en la idea de un Anima Mundi, el mundo como organismo vivo). Valga el ejemplo de Ficino, Paracelso que todavía aplican la alquimia tanto en lo material como en una actitud espiritual cercana al neoplatonismo de autocrecimiento personal.




miércoles, 16 de enero de 2019

MIGUEL ÁNGEL. CAPILLA SFORZA EN SANTA MARÍA MAGGIORE
























Según Vasari, esta capilla  mecenada por dos cardenales Sforza fue obra de Miguel Ángel (al menos sus planos) realizados dos años antes de morir.
En ella  llevaba a sus últimas consecuencias la tragedia que puede esconder la arquitectura que se había iniciado en la Escalera laurenciana.























La planta concentra en su pequeño espacio la contradicción entre los espacios rectangulares (rectilíneos) de su parte central y del ábside, y los elípticos (las dos capillas laterales)

Dicha pugna se establece en dos niveles.
En el alzado, grandes machones creados por columnas empotradas en un pequeño fragmento de muro crean la sensación de aguantar trabajosamente a las elipses laterales que tienden a la expansión, combando el pequeño fragmento de muro, tal y como nos muestra dramáticamente en el entablamento.























Esta misma lucha de tensiones se repite en la parte superior bajo nuevos presupuestos. 
Frente a la bóveda baída de la zona central, la cúpulas que cubren las elipses penetran en ella por la parte superior, sin posible solución de continuidad espacial, tan sólo la captación de un momento en medio de la batalla del que somos testigos (tan privilegiados como, en el fondo, asustados ante una arquitectura en movimiento, que se canibaliza desde los laterales hacia la zona central),























En todo este proceso las ventanas juegan con la apertura (en el fondo de la capilla, abriéndose de forma derramada sobre el muro) y lo ciego (en las zonas laterales)
























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jueves, 3 de enero de 2019

LOS TRATADISTAS DEL RENACIMIENTO


Si por algo se caracterizó el renacimiento frente a la Edad Media fue en su autoconsciencia.
Artistas y mecenas comenzaron muy pronto a comprender que se encontraban (que estaban creando) un mundo nuevo frente a lo moderno (como conocerían al gótico).
Un mundo inspirado en lo antiguo (léase clásico) que buscaba sus raíces en las ruinas y los textos grecolatinos.
Precisamente de estos últimos (especialmente de Vitrubio) tomaron la idea de plasmar las teorías artísticas en papel, ayudados por la nueva revolución de la imprenta.
Ya no se trataba, simplemente, de construir o pintar, sino de explicar, de dar cuenta de los lazos que le unían con la Antigüedad Clásica, de crear un sentido crítico con el que analizar las nuevas obras y propuestas.
Estos fueron los tratadistas, desde Alberti a Piero della Francesca, de Palladio a Vasari, que crearon un corpus teórico de modelos pero también de análisis estético y simbólico que se extendió aún más rápido que las propias obras, difundiendo el renacimiento con una rapidez inimaginable en estilos anteriores.

En los siguientes post analizamos sus principales contribuciones:


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miércoles, 2 de enero de 2019

LUCA PACIOLI


Este fraile franciscano y matemático se encuentra en la médula del gran renacimiento italiano.
Nacido en Sansepulcro (hogar también de Piero della Francesca) se forma en Roma bajo la protección de Alberti (secretario de Nicolás V), siendo posteriormente influenciado por el neoplatonismo.
A partir de entonces viaja por múltiples ciudades (universidades de Perugia o Pisa, Florencia) trabajando para mecenas poderosos (como los Moltefeltro de Urbino o los Sforza milaneses) y entrando en contacto con numerosos artistas (desde Piero della Francesca a Leonardo, Bramante a Durero) a los que influirá decisivamente en especial en el terreno de la perspectiva

Aunuqe trabajó en otros campos de la matemática (como la contabilidad o la probabilidad) su improtacia en terreno artístico es la escritura  De Divina Proportione (De la Divina Proporción) en donde desarrolla investigaciones sobre el número áureo, perspectiva, arquitectura (sobre los textos de Vitrubio)  y los sólidos platónicos o regulares.

Escrito en Milán (1498) será ilustrado por el mismísimo Leonardo.





jueves, 27 de diciembre de 2018

VASARI. VITE

Tomado de wikipedia

Ya hemos estudiado la obra arquitectónica (Uffici) y pictórica (Salón del Quinientos) de Vasari.
Sin embargo no serán estas obras las que le lleven a la posteridad, sino sus famosas Vite, una recopilación de los  più eccellenti architetti, pittori et scultori italiani, que dedicaría al duque de Toscana, Cosme I, con el que siempre estuvo vinculado.
En ellas se realiza la primera historia del arte en la que no sólo se limita a las biografías de los artistas (llenas de anécdotas, muchas de ellas apócrifas, que le daban humanidad al texto), sino que estudia las técnicas y la evolución de la pintura.
Esta se establece como un largo proceso (el de salir de las "oscuridades" y "decadencias" de la Edad Media) que culminaría en la figura de Miguel Ángel, culminación del arte. Crea así un hilo conductor que conectaría a Giotto con el florentino a través de Masaccio, Piero..., una línea que aún seguimos utilizando en la historia del arte renacentista.
Publicado en 1550 (y ampliado en 1568), Vasari utiliza especialmente sus propios conocimientos de los artistas y sus obras que había ido conociendo a lo largo de sus amplios viajes (su posición económica desahogada y el apoyo de los Medicci así se lo permitieron).
Aunque comete errores cronológicos y se fía en demasía en leyendas apócrifas para los autores más antiguos, su juicio estético es imparcial y seguro, pues se trata de un gran conocedor de lo artístico (mucho más que artista).
Hay en estas Vite un profundo nacionalismo florentino que insiste una y otra vez en el carácter medular de la ciudad en la creación del Renacimiento (término que acuñará definitivamente en ellas)
  
                                                                



viernes, 21 de diciembre de 2018

LOS TRATADISTAS DEL RENACIMIENTO (1) LA ARQUITECTURA


Frente a los constructores medievales, los renacentistas no fundamentaron su labor exclusivamente en la práctica a pie de obra, sino que intentaron planificar, crear planos y maquetas, y sobre todo, desarrollar sus ideas sobre el papel.
Evidentemente esto se encuentra vinculado con el desarrollo de la matemática y de la propia extracción social de los arquitectos, hombres doctos, cultivados, que más que construir un simple edificio intenta plasmar toda su visión del mundo a través del dibujo.

El artista en este contexto social no debe ser un simple artesano, sino un intelectual preparado en todas las disciplinas y en todos los terrenos (Alberti)

Quizás el caso más excesivo de esto será la figura de Alberti, que apenas si construyó directamente algo, encargándole a sus colaboradores (como Rosellino) la realización material de la obra que él ya había proyectado en plano

Vignola

Esta doble función (racionalización de la obra arquitectónica y ascenso social de la figura del arquitecto) se encuentra en el origen de los tratados teóricos que se propiciaron en el Renacimiento.
En ellos se compendiaban las noticias sobre la arquitectura clásica junto a los estudios arqueológicos que habían realizado estos arquitectos.
Se creaba así un corpus de modelos y posibilidades que era fundamental para la ansiada recuperación de los antiguos, sirviendo a muchos otros, gracias a la cultura libresca que es inherente al humanismo renacentista.

El modelo a seguir era, por supuesto, los famosos diez libros de Vitrubio.
 Este arquitecto e ingeniero dedicó los últimos años de su vida a redactar un compendio de la arquitectura imperial que fue ofrecido al emperador Augusto




Vitrubio


Salvado casi milagrosamente durante toda la Edad Media, sus ejemplares (manuscritos) comenzaron a circular en las primeras décadas del Quattrocento.
En ellos se plasmaban tanto soluciones arquitectónicas e ingenieriles como ideas básicas sobre la función y desarrollo de la arquitectura (como la famosa triada vitrubiana:  firmitas, utilitas, venustas –es decir,  sólidos, útiles, hermosos).

El primer tratado renacentista será De Re aedificatoria que Alberti ofrecerá a Nicolás V, que será básico durante siglos, tanto por su recopilación de fuentes escritas y arqueológicas como por su intención de crear toda una nueva forma arquitectónica que no se limitaba a copiar la antigüedad, sino a crear toda una nueva arquitectura con elementos pero también con un espíritu clásico. (Aparece en él el concepto de  "concinnitas", la justa medida, aquella relación de proporciones que es el verdadero secreto de la belleza, que es la expresión visual de las relaciones matemáticas que el hombre, en su interior, conoce casi de manera instintiva, según las ideas neoplatónicas).

En la misma línea (aunque con menor influencia posterior) se encontrarán los realizados por Filarete o Giorgio de Morandi




Alberti. De Re Aedificatoria

A partir de entonces los tratados se fueron multiplicado, y según avanzamos hacia el Cinquecento, van cambiando lentamente para abandonar el catálogo de elementos e ir introduciendo el desarrollo de obras propias.
Se convierten así en una extensión de la obra construida (apareciendo también la simplemente diseñada que, por diversos motivos, no puede llevarse a la práctica).


Palladio

Este es el sentido de los tratados de Serlio, Vignola o Palladio se convierten en poderosas armas de expansión de la arquitectura manierista.




















En España la tratadística arquitectónica tendrá dos grandes obras. La primera será la Medidas de lo Romano de Diego Sagredo, verdadera introductora de las formas renacentista en la Península, escrita como un diálogo (el autor se forma en el ambiente erasmista de la Universidad de Cisneros)
Posteriormente, mucho más personal, Herrera escribirá el Discurso de la Figura cúbica.



domingo, 2 de diciembre de 2018

VIA GIULIA. ROMA


Las grandes reformas barrocas de Roma que ya vimos aquí tuvieron un precedente renacentista. esta calle Giulia.
Ideada por Bramante bajo el patrocinio de Julio II y la financiación de Agostino Chigi, se pretendía remodelar el caótico caserío medieval de la zona y crear una avenida (amplia para la época) recta y representativa para los peregrinos que llegaban desde el centro de la ciudad hasta el Vaticano.
La vía arrancaba desde el Ponte Sixto (creado en el periodo renacentista para conectar con el puerto de Ripa Grande) y seguía hasta los aledaños del Ponte de Sant´Angelo.

Aunque el proyecto no fue por completo completado (quedaron varias casas bajas sin reconstruir), la zona se convirtió en un referente urbano que atrajo a banqueros y comerciantes de alto poder adquisitivo de los cuales aún nos quedan algunos palacios (a los que se unieron en el siglo siguiente los de una nobleza menos enriquecida, como los Falconeri)

Las casas que se realizaron hacia el río mantenían una doble fachada, más representativa hacia la via y ajardinada (que las acercaba a las villas campestres de la otra orilla, como la Villa Farnesina) hacia el río.

Palazzo Sacchetti

Con la llegada del barroco, los centros de la ciudad se desplazaron hacia el norte (Plaza del Popolo y Corso), abandonándose lentamente esta zona que se pobló con pequeños oratorios de Cofradías (Buena Muerte, Sufragio, San Felipe Neri) que aprovecharon los precios baratos de la zona, continuamente amenazada por las riadas

























Iglesia del Sufragio

jueves, 18 de enero de 2018

LA SALA CAPITULAR DE LA CATEDRAL DE SEVILLA


Junto a los trabajos de culminación de la Giralda que ya vimos aquí, Hernán Ruiz el Joven, en su frenética tarea, creó uno de los espacios manieristas más bellos de la Península.
Accediendo a través de tortuosos pasillos, el espectador se encuentra totalmente sorprendido ante este espacio diáfano y luminoso organizado en una planta oval, acaso inspirada en las experiencias romanas de Vignola.

El solado, inspirándose directamente en la Plaza del Capitolio de Miguel Ángel, crea una sensación de expansión que niega la contracción superior de la cúpula, dinamizando el espacio con movimientos contrarios























Con ella conjugaba las necesidades del Cabildo (perfecta visibilidad de todos los asistentes y buena acústica para las discusiones que habrían en ella) con una experiencia artística de gran calidad en donde la luz cenital creaba un espacio amable y espiritual nunca visto hasta entonces en la capital hispalense.























La decoración de toda la sala estuvo planificada por el canónigo Francisco Pacheco (tío del pintor) en donde se exaltaban las virtudes que habrían adornar a los canónigos (Virtudes), realizadas por Pablo de Céspedes, acompañadas por escenas evangélicas (Vázquez el Viejo), santos sevillanos y una de las Inmaculadas más exquisita de Murillo.















































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