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viernes, 29 de abril de 2022

LA PLAZA MAYOR DE BILBAO. SILVESTRE PÉREZ
















El corazón de la ciudad es esta plaza  que se reorganizó de forma radical la zona en las primeras décadas del XIX.
Los arquitectos que colaborarán en este proyecto serán Antonio de Echevarria y, especialmente, Silvestre Pérez (autor de los planos)

Con ellos el tradicional esquema hispano llega a su culminación neoclásica,

Los elementos pierden todo barroquismo (frente a Salamanca) e incluso un rasgo tan típico con las torres con chapiteles (Plaza Mayor de Madrid) buscando un mundo geométrico de elementos arquitectónicos simples y de pureza arqueológica























                                    DE TURISMO POR BILBAO


viernes, 27 de diciembre de 2019

ORATOTIO SAN FELIPE NERI. CÁDIZ


Como otros tantos oratorios dedicados a San Felipe Neri el de Cádiz tiene una planta ovoide con cúpula de la misma forma qué de una mayor visibilidad todo el conjunto y genere una fuerte acústica
Esas características no son visibles desde el exterior que enmascara el interior del diáfano con una forma que recordaría a las iglesias salón

Su propia construcción a través de mampuesto y de ladrillo incide más en esta diferencia entre un exterior despojado y un interior rico tanto en espacio como en obras escultoricas y pictoricas entre la que destaca la gran Inmaculada de Murillo que preside su altar

Aparte de lo artístico la obra tiene un significado especial pues en ella se firmó la Constitución de 1812 como dan fe las numerosas lápidas que rodean toda su parte exterior

Arquitectónicamente lo más bello además del espacio es la gran cúpula ovoide con linterna de la misma forma

domingo, 21 de abril de 2019

EL ARCO DEL TRIUNFO DE CARRUSEL

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Napoleón utilizó para su propaganda tanto formas neoclásicas como protorrománticas (Gros, el último David), según sus intereses.
Para la arquitectura siempre prefirió el primer de los estilos, más monumental y clásico que unía perfectamente su idea del poder al de las legiones romanas, utilizando el modelo de arco de triunfo
Este es el sentido de este arco de Carrusel, colocado en los mismísimos Campos Eliseos, como una forma de conmemorar sus victorias, colocándolo en el mismo eje que el (unos años anteriores) Arco de la Estrella

Fue construido por Leonard Fontaine en 1808 siguiendo el modelo del arco de Constantino, y colocó sobre él (como una nueva forma de glorificación de la guerra y el dominio de media Europa) una cuadriga tirada por los caballos expoliados de San Marcos de Venecia

                          UNA PEQUEÑA GUÍA TURÍSTICA DE PARÍS

jueves, 1 de junio de 2017

VENTURA RODRÍGUEZ. FACHADA AYUNTAMIENTO DE TORO


Obra de madurez, esta fachada nos muestra como el primer neoclasicismo (aún entremezclado en este arquitecto con los modos del barroco clasicista, pues no en vano había sido formado por Juvara y su discípulo Sacchetti) es sumamente sensible a las maneras palladianas (su sucesor, el gran Villanueva, lo tomará como base de múltiples obras)

Estas influencias son especialmente patentes en su parte alta y su juego (manierista) de columnas que rompen el intercolumnio y crean un espacio vacío que contrasta fuertemente con el basamento mucho más rústico y potente.





domingo, 17 de abril de 2016

EL PROYECTO DEL VIADUCTO SOBRE LA CALLE SEGOVIA. SILVESTRE PÉREZ


Siempre consideramos a Villanueva como el gran arquitecto del Neoclasicismo hispano, lo cual es cierto, sólo hace fata revisar algunas de sus obras que ya hemos visto aquí: Museo del Prado, Jardín Botánico, Proyecto del salón del Prado, Iglesia del Caballero de Gracia...
Sin embargo hemos perdido al gran autor, de una generación posterior, que significaría un paso más en la simplificación formal y la unidad del proyecto, Silvestre Pérez.

Esta diversa suerte se debe, principalmente, a sus mecenas, pues Villanueva trabajó para Carlos III mientras Silvestre Pérez lo hizo para José Bonaparte, en plena Guerra de Independencia y con una escasez terrible de fondos para sus grandes proyectos, exiliándose tras la Guerra.
Por ello, gran parte de sus obras quedaron en simples proyectos, como éste que vemos hoy: el viaducto de la calle Segovia.
Aunque lo denominemos así, el proyecto era mucho más amplio y con múltiples significados.



En principio (y como ya se llevaba siglos hablando desde tiempos de Felipe II) se trataba de salvar el barranco del Arenal (un antiguo arroyo que ya vimos aquí) y unir los dos Madriles (el oficial del Palacio Real y el popular de la zona de las Vistillas).

Se trataba, además, de crear un segundo Paseo del Prado que pusiera en valor la gran cornisa de Madrid (un lugar magnífico y siempre demasiado desaprovechado) que creara un salón de paseo pero también de vistas (para ello todos los elementos se encontraban abiertos al panorama magnífico de la casa de Campo), y uniera los dos poderes, el real (Palacio) y las Cortes (entonces instaladas en la Iglesia de San Francisco el Grande), utilizando la arquitectura para dar forma real al Estatuto de Bayona

San Francisco el Grande

Como puede observarse en esta magnífica maqueta que conserva el Museo de Madrid, la transición entre ambos espacios se realizaba por medio de varias plazas cuadradadas y rectangulares rematadas por exedras (posiblemente inspiradas en las obras de Bonavía para Aranjuez) que se centraban por medio de obeliscos (en un claro recuerdo a Bernini, pero también a la obra de Piranesi para la orden de Malta en Roma) y arcos de triunfo.




En realidad se trata de una compleja combinación de espacios y ornamentos que ya aparecía en el mundo rococó que Silvestre libra de todo tipo de adherencia decorativa (renuncia a la columna adosada e incluso el capitel para provocar una sucesión de pilastras y arcos, con entablamento liso) para dar importancia capital a la geometría y el vacío (un doble vacío, el que es contenido por las arquitecturas y el que producen las constantes vistas hacia los lados).

Todo se genera en torno a un gran eje longitudinal en donde el viaducto se convierte (en la planta alta) en una logia de arcos que, en la parte inferior se convierte en un clásico puente (con ciertas referencias al de Segovia de Herrera pero también al Pont du Gard romano).









Actual viaducto

Esta idea del eje vertebrador de los espacios de poder y, a la vez, Salón urbano para la nueva burguesía, se inspira directamente en proyectos franceses, especialmente al eje de las Tullerías que unían el Palacio del Louvre con la las Tullerías y la Asamblea a través de hitos (arco del Carrusel, obelisco de la plaza de la Concordia y, finalmente, cerrando todo el eje, el gran Arco del Trinfo). 




De menor calado, un proyecto semejante (y también patrocinado por José Bonaparte) sería el gran hemiciclo de Nápoles.

miércoles, 6 de abril de 2016

EL PANTEÓN DE PARÍS. SOUFFLOT


La larga construcción del edificio le hizo pasar de una originaria iglesia-exvoto a Santa Genoveva a (tras la revolución francesa) verdadera iglesia laica y panteón de los hombres ilustres.
Su autor, Soufflot, llega a su estilo maduro con ella después de las largas temporadas pasadas en Italia en donde se ve influido tanto por las ruinas romanas como por el Renacimiento.
Y es que, como ya comentábamos a la Madelaine, el Neoclasicismo como purismo total es una invención de sus propios tratadistas, y en su arquitecturas se infiltran tanto Grecia y Roma como la visión que se da de ellos en el Renacimiento (desde Bramante a Palladio).

Su primera novedad es la planta de cruz griega que en muchas ocasiones se ha relacionado con el proyecto de Bramante para el Vaticano, aunque yo consideraría más cercana a Palladio y su villa Rotonda.

En el alzado se utiliza preferentemente la columna exenta (una revolución neoclásica frente al pilar barroco) que crea un espectacular pórtico acaso inspirado en el Panteón (aunque a mi me vuelve a recordar más a Palladio)

Los cuatro brazos se concluyen en un típico esquema triangular con la cúpula, aunque excesivamente alzado.
Este elemento estaría emparentado con los proyectos de Bramante (San Pietro del Vaticano, San Pietro in Montorio) con columnata como tambor sobre la que se eleva un segundo cuerpo.
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Al interior encontramos un espacio diáfano gracias al uso de la columna exenta que divide espacios sin estorbar la vista (una estructura totalmente contraria a los Inválidos de Mansart), aunque esta sensación (perfectamente conseguida en la horizontal) se rompe al alzar la vista que pronto se choca con los techos planos o de escasa curvatura, rompiéndose así el equilibrio entre las dos dimensiones.
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Se crea, además, una contradicción entre el magnífico uso columnario (de nuevo Palladio?) de la parte baja con un estilo pesado, mucho menos cristalino y esencias del segundo piso y las cubiertas.






















Ocupando toda la planta en sus sótanos se construye una inmensa cripta concebida como Panteón de hombres ilustres de la que ya hablamos aquí.



miércoles, 25 de marzo de 2015

EL ARCO DE LA ESTRELLA. ENTRE EL NEOCLASICISMO Y EL ROMANTICISMO (I)


Construido a iniciativa de Napoleón en 1805 tras la batalla de Austerlitz, es una perfecta prueba de lo intrincadas que a menudo pueden resultar las categorías en el siglo XIX.
Como nos ocurría en la Coronación de Napoleón de David, este monumento oscila entre el neoclasicismo y el romanticismo.
Neoclásico es su estructura, que recuerda la de un arco del triunfo (en concreto se inspira directamente en el Arco de Tito), tanto en su estructura como en su masividad, siendo utilizado para desfiles triunfales, como el de las propias cenizas del emperador.

Arco de Tito. Roma


Su estructura de arco y casetones son muy representativas.


Sumamente romano (pero en el fondo también barroco, como ya hemos visto aquí) es su situación, en el gran eje que une el Louvre con la actual Defensa. Un gran eje escenográfico iniciado en el siglo XVII con la ampliación del Louvre por parte de María de Medicis y la creación de los Jardines de las Tullerías.

Campos Eliseos, Tullerías y Louvre desde el Arco

Grabado. Vista desde el Louvre

De la misma manera que los arcos romanos, se encuentra llenos de inscripciones y relieves a la mayor gloria del emperador y sus conquistas.

En muchas de ellas vemos la grandilocuencia del neoclasicismo más puro, aunque en la que más fama ha tenido, llamada habitualmente la Marsellesa, encontramos una estética ya muy diferente, la del más puro romanticismo, como ya analizamos aquí


sábado, 21 de marzo de 2015

EL MUSEO DEL PRADO DE VILLANUEVA


Dentro del gran conjunto ilustrado del Salón del Prado que estamos analizando aquí, el Museo, en origen de Ciencias Naturales, es la gran arquitectura.
Su creador, Villanueva, también realizó para el plan el Real Observatorio y el Jardín Botánico.

Precisamenete vinculado a este último se realizó el proyecto como Museo de Ciencias Naturales, siendo en tiempos de Fernando VII cuando cambió su función a la actual de Museo de arte.
Para su elaboración Villanueva recurre, una vez más, a su admirado Palladio y toma el esquema de Villa Barbaro para su edificicio: gran entrada central, dos pabellones laterales, y unión de los mismos a través de anchas alas.


 En la zona trasera, el esquema se repetía sustituyendo la gran entrada columnada por un pabellón semicircular.

Las distintas entradas se realizaron según los modos neoclásicos, utilizando un sólo orden en ellas (dórico-toscano en la de Velázquez, jónico en la de Goya y corintio en la de Murillo).

Puerta de Murillo
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Puerta de Goya, con sus dos pisos para salvar el desnivel del terreno.



Detalle del friso de la puerta de Velázquez

En todas ellas se renuncia al frontón por formas adinteladas, jugando con una de las especialidades del autor, la profundidad de los vestíbulos y su fuerte claroscuro frente al muro exterior que, en ciertos momentos del día, hace una transición a través de la luz sobre las columnas delanteras.


Para los brazos que unen los pabellones se vuelve a utilizar un motivo palladiano en sus alternancia de arcos y nichos adintelados, con un piso superior columnado y de nuevo adintelado.

Como puede verse en todas las fotografías apenas si quedan restos de decoración, y la arquitectura y la luz se vuelven los protagonistas que realizan una obra a través de la línea recta y pura.

Sus materiales son la caliza blanca y, como una forma de homenaje al pasado, el ladrillo que en las zonas laterales y traseras juega en una sobria y potente bicromía