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miércoles, 12 de noviembre de 2025

Acerca de Kiefer (1)

Dos de estas obras, Böse Blumen (2012-2016) y Der Tod und das Mädchen (Death and the Maiden) (2018), incluyen un característico libro de plomo

«Es casi como si los libros de Kiefer nos dijeran que miremos más allá de lo que las palabras representan y significan y notemos en cambio su textura y las conexiones que forman entre sí. Esto es algo así como mirar una pared y quedar impresionados por su sensación general en lugar de por los ladrillos individuales que la componen».

Orhan Pamuk











Es todo un juego entre figuración y abstracción típico del autor (y en general de los jóvenes salvajes alemanes, que partieron del expresionismo abstracto pero regresándolo a sus orígenes más figurativos para que fondo y forma cobraran una tensión mayor). La forma que aparece en medio de un fondo que es una pura ebullición, una tactilidad, a veces agresiva, a veces tan delicada

La tercera obra perteneciente a la colección, Walhalla (2015-2017).

Presenta  otra característica de la práctica de Kiefer, como es el vertido de plomo sobre pinturas que representan paisajes. 

Es, también, una actividad, el fruto de una actividad, como los primeros expresionistas abstractos, como el propio Tapies; una gestualidad

 El propio Kiefer cuenta cómo surgió esta técnica en una especie de diario que escribió en 2017 con motivo de una exposición en la galería Thaddaeus Ropac de París, donde se adquirió esta obra: «Ayer vertí plomo. En varios cuadros antiguos de esos que ya no quieres ni mirar. A diferencia de antes, tumbé las pinturas en el suelo sin ira, sin desesperación, y vertí el plomo ardiente sobre ellas. Ya no había motivo para la desesperación, porque ya sabes: en algún momento algo saldrá de ello; de hecho, cuentas con la decepción desde el principio. ¿El resultado sería diferente, el plomo fluiría de manera diferente, si el acto destructivo se realizara con rabia y no deliberadamente?»

viernes, 23 de diciembre de 2022

BASELITZ. Motivo estropeado


En los 90 fue más lejos, y la imagen (o su puro germen) tan sólo se inicia, sin llegar a concluirse. Queda así sólo el intento (frustado) del pintor, la posibilidad finalmente clausurada de una imagen de la que sólo queda los rastros (en forma de grandes pinceladas) del propio pintor.
Sobre todo este proceso, y como una forma más de clausura, crea una especie de enrejado que aprisiona este magma de pintura, separándolo aún más del espectador que también siente la frustración de lo ideado pero nunca producido

miércoles, 7 de diciembre de 2022

KIEFFER. La memoria dolorosa



Muy alejado de sus contemporáneos de los Jóvenes Salvajes, la obra de Kieffer es una densa y dolorosa confrontación con el pasado (en especial el alemán) que es retomado una y otra vez para hacernos recordar sin remedio, pues como su maestro, Beuys, está convencido que el arte no debe ser estético sino ético, y su misión es sanar traumas y cicatrices a base de dolor y memoria.





Persiguiendo este fin, Kieffer utilizará todo tipo de estrategias, desde el puro informalismo, la escultura, los objetos, el fuego y el ácido o la propia escritura.



Todo ello envuelto en una paleta de grises y ocres, de pura suciedad y óxido que rememoran (al contrario de las grandes obras conmemorativas) momentos históricos que marcaron el nazismo, envolviendo al espectador en sus formatos gigantes al que irremediablemente nos acercamos para ir encontrando los rastros más mínimos del horror (en realidad, gran parte de su obra se encuentra conectada con Tapies, tanto en su uso del objeto como evocador de sentimientos y emociones como por su tensión entre el trampantojo y una superficie sumamente textura que permite múltiples lecturas; como también del Povera o del expresionismo).



Un arte matérico y expresivo que huye de lo complaciente y recurre a formas míticas o reales en un vertiginoso torbellino
.


viernes, 23 de septiembre de 2022

IMMENDORFF. El estilo
























Como es habitual la mayoría de los Nuevos Salvajes alemanes, el color y el dibujo tienen una amplia presencia.
El primero de ellos, de una pincelada larga y fluida, es una clara herencia del expresionismo (tanto histórico como abstracto) como del último Picasso que crea una superficie fuertemente texturada, a veces aberrante en sus combinaciones cromáticas pero evocadora y potente que (con sus tamaños gigantescos) atrapa al espectador.

En cuanto al dibujo habría que ponerlo en conexión con la revitalización del Grafitti (Basquiat, Haring) en su espontaneidad, que prescinde de detalles para crear imágenes de consumo inmediato (con fuerte influencia del cómic menos comercial) que se entremezclan entre sí.

Pues es este una de sus características más típicas (pero también las de toda una generación (pues en EE UU vemos casos parecidos como ya analizamos aquí), creando verdaderos palimpsestos de figuras entremezcladas que inundan toda la superficie del cuadro con miles de historias simultáneas (las que produce una sociedad cada vez más mediática) que obligan al espectador a moverse entre el caos general o el paseo minucioso (y complejo, pues los motivos se entremezclan entre sí), una ambivalencia confusa y desasosegante.























También tiene suma importancia el texto que acota y multiplica las interpretaciones a la vez que se convierte en un nuevo elemento formal


















IMMENDORFF. ÍNDICES

jueves, 4 de junio de 2020

IMMENDORFF. ¿DÓNDE TE SITÚAS TÚ CON TU ARTE, COMPAÑERO?





















Los inicios de la pintura de Immendorff son profundamente políticos  (de hecho fue expulsado de la academia en donde enseñaba por actividades subversivas).
Afiliado al partido comunista (sección maoísta), buscaba un arte político (aunque desvinculado de la Unión Soviética, que mantenía dividida Alemania), practica un arte aprendido de su maestro Beuys en su vertiente más politizada (y sin sus interacciones espiritualistas).


















Podemos hablar de un arte de denuncia, tanto de la situación política mundial como de la propia práctica de la pintura.

Esto es especialmente evidente en esta obra en donde plantea la dicotomía ante el pintor encerrado en su estudio y el que se une a las movilizaciones sociales.
Son en estos cuadros en donde la escritura, como forma de extensión de las consignas toman un papel preponderante que luego disminuirá aunque sin desaparecer del todo.

IMMENDORFF. ÍNDICES

jueves, 30 de enero de 2020

IMMENDORFF. Las dos Alemanias


Uno de los temas recurrentes en la obra de Immendorff (especialmente desde los setenta) será la situación de división de su país en dos mitades irreconciliables.


A veces esto aparece como una simple metáfora que habla de suturas o uniones.

En otras ocasiones origina cuadros dobles en donde la realidad es vista desde ambos puntos de vista.

Ninguno de los dos suelen ser demasiado halagadores, pues si en la RDA aparecen los funcionarios como policías de la vida, las cárceles, las torturas o el opresivo muro; en la Federal hay constantes alusiones hacia el consumismo o el puro hedonismo que se cuela en el mundo cotidiano (incluso el nazismo aparecerá en ellos).



IMMENDORFF. ÍNDICES

miércoles, 18 de mayo de 2016

EL NEOEXPRESIONISMO ALEMÁN. (1) BASELITZ

Pájaro detras de un cristal II

Nacidos al mundo del arte a principios de los 70 e internacionalizados en los 80, los autores del llamado neoexpresionismo alemán reaccionan con la geometría minimal y la falta de artisticidad conceptual retornando a la figuración.
Sin embargo, su vuelta a la pintura, está marcada por todas las experiencias anteriores y (debe) perder cualquier tipo de ingenuidad.
Tradicionalmente se ha vinculado el expresionismo como algo puramente germánico (El Puente), por lo que su utilización tiene un profundo sentido "patriótico" que intenta superar el lastre histórico de la culpa nazi.
Estilísticamente su estilo entronca mucho más con el expresionismo abstracto de Pollock (del que se hizo una gran exposición retrospectiva en Berlín en 1958), Bacon y, sobre todo, el último Picasso y su alegría de pintar que ya vimos aquí. Su sensación matérica, las largas pinceladas de pintura fluida, el placer mismo de la pintura serán básico para estos artistas.


Centrándonos ya en la figura de Baselitz, sus obras tienen ese manejo del pincel y la materia del que hablábamos en Picasso al que añade el truco (sólo simple a primera vista) de girar los cuadros y "ponerlos boca abajo"
"Esta inversión del motivo", como  defiende Anna María Guasch, "se propone convertirlo en pintura pura".
Hermana rosa

Pues aunque normalmente no se comente, estos cuadros no están pintados y luego girados, sino pintado (y pensados) ya girados, con una composición y uso del color definido para este sentido (curiosdamente, sus obras, una vez giradas, quedan por completo descompensadas).
Se nos propone así una inversión de las jerarquías y, en el fondo, de nuestra manera de mirar. Sus personajes se convierten en figuras colgantes que nos interpelan con perplejidad, como si fuéramos nosotros los que estamos mal colocados (como se ve, nada de ingenuidad, mucho más posmoderno de lo que podríamos ver en un primer momento)
Y es que en un mundo sobresaturado de imágenes, Baselitz actúa subrayando la importancia de la mirada como una actividad de interpretación compleja que nos hace verdaderamente humanos, cuestionando nuestra apatía de consumidores visuales televisivos (ya internautas) en donde, como diría Baricco, apenas si surfeamos sobre la realidad, sin profundizar en ella