Es éste uno de los entornos más mágicos de Córdoba, sobre todo a partir de su peatonalización y cuidadosa reconstrucción.
El recorrido se inicia en la llamada Torre de la Calahorra. Antigua puerta defensiva califal (doble torre unida por un arco), que ya en tiempos cristianos fue reforzada con una tercera torre y dos cuerpos semicirculares que unían todo el conjunto, creando la maciza construcción actual.
En su interior se encuentra uno de los museos más entrañables (y sumamente necesarios) de Córdoba: El Museo vivo de Al Andalus. Un museo interactivo creado por la Fundación Roger Garaudy. Su promotor, del que ya hemos visto alguna de sus obras aquí, era un enamorado de Al Andalus como lugar de convivencia que tantos frutos generó en toda Europa (desde la técnica a la poesía provenzal o el propio Renacimiento italiano).
Culmina la visita dos espectaculares maquetas de la Mezquita de Córdoba y la Alhambra que nos dejarán fascinados mirando el detalle y el conjunto.
Al salir de la torre nos internaremos en el Puente, primero romano y más tarde reformado en tiempos andalusíes verdaderamente magnífico.
A ambos lados el río se extiende magnífico, con la mezquita catedral en nuestro frente.
Si andamos hacia mezquita, a nuestra derecha encontraremos elementos paisajísticos (el soto de la Albofalia) y arqueológicos (los molinos y norias de corriente que se iniciaron en Al Andalus y se mantuvieron en uso durante siglos).