¿Un idiota que ocupa el trono está libre de toda culpa sólo por ser idiota?
La insoportable levedad del ser (Milan Kundera)
Pues eso. A los malos jefes no se les puede perdonar ser idiotas o inválidos emocionales
¿Un idiota que ocupa el trono está libre de toda culpa sólo por ser idiota?
La insoportable levedad del ser (Milan Kundera)
Pues eso. A los malos jefes no se les puede perdonar ser idiotas o inválidos emocionales
Dora Maar, la mujer que llora (en realidad, la mujer que hacía llorar Picasso para pintarla), la que fotografió la evolución del Guernica.
Pero Dora Maar era mucho más, especialmente una magnífica fotógrafa que fotografió ciegos, niños o mendigos en Cataluña con una sensibilidad extraordinaria que convertía a sus modelos en seres llenos de dignidad y verdad.
Relacionada con los círculos surrealistas de París hizo fotomontajes y experimentos que convertían la realidad en una sensación onírica, a veces de forma poética, otras terrible.
Un manipulador o un admirador que realiza robos u homenajes.
El caso de Velázquez y las Meninas es paradigmático, pues con él el escultor aprendió que el arte es un juego de espejos y apariencias donde las cosas no son, sólo parecen.
Esto es bien evidente a esta obra que se expone en la exposición del Museo del Prado en donde el espejo irrumpe en esta conversación silenciosa y nos descubre al hombre que se vuelve.
Nosotros, de nuevo, como en las Meninas, nos convertimos en un observador observado, parte de la propia obra que nos necesita para existir
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EL PÓRTICO DE LA GLORIA: análisis y galería fotográfica
La cripta del pórtico de la gloria
El santo dos Croques
Ya vimos aquí un análisis profundo del Pórtico de la Gloria del Maestro Mateo.
Aquí os mostramos muchas imágenes (tras la restauración) llenas de policromía.
Daniele de Volterra, el discípulo de Miguel Ángel, aquel siguió sus esquemas y manieras y reutilizó numerosos esbozos y composiciones del maestro, tuvo que traicionarle en el final de su vida.
A petición de de Pio V (y en un claro efecto de la dura contrarreforma que se estaba produciendo en el mundo católico) tuvo que tapar gran parte de sus desnudos del Juicio Final, ganándose el terrible sobrenombre, Il Braghettone.Gracias a un pintor poco conocido, Marcello Venusti, en 1549, conocemos cómo sería el gran fresco originalDatado en torno a 1434.el central en el Museo del Louvre en París, y los laterales en la Galería Sabauda de Turín.
Obra serena más cercana a Memling que al maestro tiene un magnífico interior (al modo de su maestro Campin) y dos alzadísimas perspectivas en los laterales que dejan ver una naturaleza de cielos diáfanos, perfectamente ordenada (hay en ella toda una fuerte herencia clásica que el pintor conoció en su viaje por las cortes italianas)
Típicos del autor son los plegados de los paños y no tanto los rostros tan tranquilos y bellos.
Lo que si conocemos como repinte del siglo XVI es la figura del donante que debió modernizarse al cambiar de dueño