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viernes, 14 de marzo de 2025

LA MONTAÑA ARTIFICIAL DEL RETIRO. MADRID

Fernando VII convirtió toda esta esquina de los jardines del Retiro en un Reservado de la Familia Real, apareciendo numerosos caprichos (pequeñas edificaciones temáticas y fuerte eclecticismo que se inspiran el rococó y su estética pintoresca, como el Pequeño Trianon de Versalles, del que aún conservamos la Casita del Pescador y la Casa de fieras, desapareciendo la Casa del Contrabandista, la Casa del Pobre, la Casa Persa o la Pajarera; en Madrid existe otro Capricho en el palacio de los Duqueses de Osusa)



Uno de ellos era esta montaña artificial que, en el fondo el cubrimiento de una gran bóveda que tenía en su interior una gran noria que elevaba el agua que se deslizaba por rocallas sinuosas, llenas de vegetación.


En la parte superior existía un templete  (desaparecido) que servía como observatorio elevado de todo el conjunto.

Posteriormente la noria desapareció y la gran cúpula quedó como protagonista. Realizada en ladrillo y unida al exterior por tres galerías en la actualidad el gran óculo recuerda de forma asombrosa a la domus Aurea.





El arquitecto fue Isidro González Velázquez, siendo el director botánico Bernardino Berogán.




jueves, 28 de septiembre de 2023

EL BOSQUE SAGRADO DE BOMARZO, EL PARQUE DE LOS MONSTRUOS
























Pocos jardines muestran más claramente el paradójico mundo manierista que este de Bomarzo.























Creado por Pirro Ligorio y Vignola bajo la supervisión directa de su comitente, , Pierfrancesco II Orsini, como homenaje a su esposa, Julia Farnesio, recientemente fallecida, supone un gigantesco acertijo cuyas claves últimas desconocemos.


Su mente creadora fue el propio Orsini, primogénito de la familia y apartado de ella por su figura contrahecha y su rechazo a los quehaceres militares.
























Frente a ello destaca su pasión bibliófila, su exquisita educación y sus amistades neoplatónicas. Fue un gran conocedor de la mitología y literatura clásica pero también de los bestiarios medievales, la alquimia y la astrología.

Muchas de estas obsesiones se plasmarán en este parque en donde se acumulan múltiples figuras a tamaño gigante esculpidas en la propia roca volcánica.

Muchas de ellas remiten al mundo mitológico (Hércules, Neptuno, Glauco...), otras son reconversiones de los bestiarios medievales (Elefante, Dragón, ballena..), existiendo también otros caprichos de más compleja filiación (Ogro, Casa Inclinada). 



En todo caso responden perfectamente a lo que Maria Luisa Caturna denominó “complacencia en el equívoco”, algo que las propias inscripciones subrayan con su carácter hermético o, simplemente, paradójico, que podría ser interpretado como un lugar iniciático en donde el espectador debe enfrentarse a sus propios fantasmas y darles, como en los oráculos antiguos, una respuesta propia, aunque nunca unívoca.



Entra así en la categoría (tan típica del manierismo) de la subjetividad absoluta que se alcanza a través de la confrontación de contrarios (en el Parque se pasa constantemente de lo grotesco al puro horror, de lo lúdico a lo pavoroso) que pretende hacernos salir de los caminos de lo normalizado (de nuestra zona de confort, como diríamos ahora) para provocar la iluminación (como se plantea en la alquimia).
























Este mismo rasgo de subjetividad hace sumamente complejo su análisis, pues aunque las referencias sean conocidas en su mayoría, es muy probable que fueran interpretadas desde una perspectiva casi privada que sólo un círculo muy cerrado conocería.


























Por otra parte, hemos de recordar que el Parque estuvo durante siglos abandonado, y cuando se emprendió su restauración (ya en pleno siglo XX), se prefirió dejar la vegetación espontánea que había crecido en torno a las figuras. Por ello no conocemos realmente qué tipo de jardín planteaba Ligorio (apenas que estaba realizado por medio de caminos serpenteantes frente a la tradicional geometría), y ahora nos encontramos más con una evocación romántica que manierista.
























Todo el parque culmina en el templo dedicado a la memoria de Gulia Farnese que ya analizaremos 

lunes, 15 de marzo de 2021

MESOPOTAMIA. LOS PRIMEROS JARDINES (Segunda parte). LOS PARAISOS Y LOS JARDINES DE CAZA

 SDELBIOMBO - - ARTE MESOPOTÁMICO

  

Tomado de http://personal.us.es/cmaza/mesopotamia/economia2.htm

 

 

Junto al jardín colgante  en Mesopotamia se desarrolló otra forma de jardín, el llamado paraíso, que se desarrollo especialmente en el Imperio Persa, como los de Pasaparga, creados por Dario I

 

Pasaparga. Ruinas. Se observan aún las conducciones de agua

Tomado de http://en.wikipedia.org/wiki/Image:Pasargad_audience_hall.jpg

 

 

Plano Pasaparga con el recorrido en codo desde la izquierda abajo al pabellón de arriba derecha que realizarían los embajadores entre los jardines hasta llegar al salón del trono

Tomado de http://www.livius.org/a/iran/pasargadae/pasargadae3.html

 

Se trataba de jardines palaciegos vinculados con el poder político (y ya no tanto al religioso, como eran los zigurat). Su estructura, cerrada al exterior por altos muros, corresponde a la idea del mundo dividido en cuatro partes correspondientes a los cuatro elementos esenciales: agua, aire, tierra y fuego (que en el cristianismo e Islam se reconvertirá en los cuatro ríos del mundo provenientes del paraíso).

Este modelo suele denominarse como chahar bagh, palabra persa que significa ‘jardín cuatripartito’ o ‘jardín de jardines’, y se estructura por medio de una cruz central que lo divide en cuatro partes. Los brazos de esta cruz serán andadores (a menudo con un carril central para el agua), mientras que en su centro será habitual la presencia de un kiosco para la contemplación, o un estanque o fuente que traslada la importancia a los pórticos laterales, a veces adelantados.

Este modelo será recogido por la jardinería islámica hasta casi convertirlo en una constante, como se puede ver en el patio de los leones de la Alhambra.

 

Los cuatro cuadrados resultantes serán dedicados a la plantación. Su suelo se encontrará más bajo que los andadores por un doble motivo: facilitar el riego a manta (por inundación) y evitar que los árboles terminen por tapar la visión desde los andadores y el kiosco central, quedando un poco más bajos, como una pradera de las copas de los árboles.


 

En tiempos asirios se crearon también unos curiosos jardines zoológicos destinados a parques de caza en donde se mantenían animales exóticos y fieras en donde practicaban la caza reyes como Asurnasirpal (883-859 a. C.) o Sargón II (721-705 a. C.). De hecho, muchos de sus famosos relieves en donde aparecen enfrentados con leones podrían haber sido tomado dentro de estos jardines que servían para que el rey demostrara su poder físico, entendiendo la caza como una sustitución (en tiempos de paz) de las batallas, temas que será recurrente en la iconografía aúlica (de los reyes) como todavía podemos ver en Velázquez y sus retratos de la familia real como cazadores 



Asurbanipal cazando leones


 Para saber más

http://alenar.wordpress.com/2007/08/11/jardines-de-la-antiguedad-mesopotamia-por-virginia-segui-collar

http://www.coaat-se.es/revistaApa/lectura/numero_66/66_cultura2.html

http://cvc.cervantes.es/ACTCULT/jardin_andalusi/origenes.htm

http://www.historiadelarte.us/babilonia%20asiria/arte-plastico-asirio.html

lunes, 8 de marzo de 2021

MESOPOTAMIA. LOS PRIMEROS JARDINES (Primera parte). EL ÁRBOL SAGRADO Y LOS JARDINES COLGANTES

 SDELBIOMBO - - ARTE MESOPOTÁMICO

  

Reconstrucción imaginaria de los Jardines Colgantes de Babilonia, con la torre de Babel al fondo (Siglo XVI)

Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:Hanging_Gardens_of_Babylon.jpg

 

La larga civilización Mesopotámica tuvo al jardín como un elemento clave tanto religioso como político o estético, siendo muy probablemente el origen iconográfico de los distintos edenes o paraísos que aparecen en la religión judía y que luego se trasladarán a la las cristianas e islámicas.

Otro de los motivos iconográficos de origen mesopotámico que tendrá gran influencia será la del árbol sagrado, plantado por los dioses en los actos de la creación, convirtiendo en sacro todo su entorno. De esta idea derivará tanto el árbol del bien y del mal del Génesis como el árbol de la vida (hom), motivo insistentemente repetido en las decoraciones del primer Islam. Casi todos los pueblos mediterráneos de la Antigüedad valoraron el árbol como motivo divino, asociándolo a sus lugares sagrados (el olivo en algunos templos como el Erecteión ateniense, el ciprés y los cementerios, la palmera en Egipto y el Islam…) siendo una tradición que confluirá con la celta (posiblemente ambas ideas partirían de un tronco común, originado en la India). Para saber más puedes ir

 

 

El árbol sagrado

Tomado de http://mitosymisterios.wordpress.com/tag/los-anunnaki/

 

 

Sin embargo, y aunque existan hilos comunes, no podemos hablar de un modelo conjunto de jardín para todos los pueblos que habitaron la zona, apareciendo distintos modelos y temas que cada cultura desarrollará de forma propia.

En principio podríamos  dividir su estudio en dos grandes modelos: los jardines colgantes y los llamados paraísos

 

Los jardines colgantes.

Mesopotamia (como también lo era Egipto) se constituye como una amplísima llanura aluvial constituida por la sedimentación de los aportes de los ríos Eúfrates y Tigres. Su paisaje, por lo tanto, es una constante horizontalidad que muy pronto empezó a ser contrarestada por los zigurat.

Si hacemos caso a Mircea Eliade, estos templos escalonados servirían de encuentro entre la tierra plana y el cielo, una montañas artificiales (hechas por los hombres para el culto de los dioses) para comunicarse con los dioses observando el cielo y realizando en su cumbre sacrificios.

 

Algunos investigadores proponen (aunque sin pruebas arqueológicas) que dichos zigurat incluirían vegetación en sus distintas terrazas, creando así el modelo de jardín colgante o escalonados que luego influirían en el arte islámico (Jardines Medina Zahara)

 

 

El jardín desde el modelo de zigurat

Tomado de http://www.gardencenterejea.com/index.php?sec=12&id=104

 

El paradigma por excelencia de jardines colgantes fueron los de Babilonia y aunque la leyenda atribuye su construcción a la reina Semíramis, parece más probable (según el testimonio de Claudio Josefo) es que fueron obra de Nabucodonosor II o de alguno de los reyes aqueménidas posteriores (Diodoro Sículo).

Sea como fuera muy pronto se convirtieron en una de las grandes maravillas de la Antigüedad, creándose una visión mítica de ellos en el inconsciente colectivo. Los primeros trabajos arqueológicos los realizó Koldewey (1920) y Wiseman (1985)

Aunque con ciertas diferencias los dos coinciden en una estructura de terrazas apoyada en muros y columnas y cubiertas por bóvedas que eran recubiertas por una capa de asfalto que las aislara del agua y la humedad de la plataforma superior. Todo ello crearía un efecto visual impactante, toda una cortina de verdor tras la que se intuía el palacio.

 

Técnicamente lo más dificultoso fue crear el riego. Para subir el agua a las terrazas superiores el agua se subía del Eúfrates por medio de grandes norias movidas por animales o esclavos, haciéndola subir por el interior de ciertas columnas huecas

 

 

Vistas esquemáticas de los jardines colgantes de Babilonia

Tomado de https://sdelbiombo.blogia.com/upload/externo-e93812091d9d0efa5b70b019fd2e2c3a.jpg 

 

Todo este panorama arqueológico se corresponde con bastante exactitud con las primeras palabras que se escribieron sobre estos jardines, obra del historiador y viajero Heródoto, en el siglo I

 

Este consta de terrazas abovedadas alzadas unas sobre otras, que descansan sobre pilares cúbicos. Éstas son ahuecadas y rellenas con tierra para permitir la plantación de árboles de gran tamaño. Los pilares, las bóvedas, y las terrazas están construidas con ladrillo cocido y asfalto

 

Os dejo algunos vídeos, siempre hipotéticos, sobre estos jardines

 

http://www.youtube.com/watch?v=gctUkmv9gyE&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=cOYRKlzl5Pc&feature=fvw


 

Vicente Camarasa

martes, 16 de febrero de 2021

UN JARDÍN ILUSTRADO: EL PARQUE DE “EL CAPRICHO

 SDELBIOMBO - - SIGLO XVIII. ROCOCÓ Y NEOCLASICISMO

 

Escondido entre el mastodóntico parque Juan Carlos I y la A-2, se encuentra esta pequeña joya del arte paisajístico , que os animo a visitar, especialmente durante el otoño. Es el jardín del palacio de recreo de los Duques de Osuna, mecenas de Goya, y refleja muy bien las tendencias de pensamiento, la evolución artística y la moda cortesana de finales del siglo XVIII.

 

En la Corte de Carlos IV, tres mujeres eran las más relevantes y las que dictaban tendencia: La Reina María Luisa, de nacimiento y formación italiana; la Duquesa de Alba, atractiva y al tanto de las modas populares, y la más ilustrada y culta, Duquesa de Osuna. Según las indicaciones de ésta se construyó el palacio y sus jardines, que luego copiaría en Aranjuez la propia Reina.

La estructura del jardín se inspiraba en el modelo hasta entonces conocido, el jardín francés o italiano, que se caracteriza por su deseo de dominar y ordenar la naturaleza, construyendo grandes avenidas, orladas con setos podados milimétricamente, y que formaban dibujos geométricos. El racionalismo sometía al espacio, estructurándolo en diseños artificiales, a la manera de trazados urbanos.

 

Esta filosofía se conserva en las principal avenida del jardín, y en su lado derecho, con parterres a la francesa. Pero el jardín de el Capricho es el primero en introducir la concepción del jardín rococó, que luego se denominaría jardín inglés. La filosofía en la que se inspira es la de los ilustrados franceses, especialmente Rousseau, y su “Eloísa”, y “Emilio”, que promueven la vuelta del hombre a la Naturaleza y a la sencillez. Fue la reina María Antonieta quien recogió ese espíritu y construyó, dentro de la geometría de Versalles, un pequeño espacio más libre, alrededor del Petit Trianon, donde jugaría con otras damas de la nobleza a hacerse la campesina, en una pequeña aldea, el Hameau. El Parque de El Capricho se hace eco de  esa moda con la construcción de una casa campesina, la “Casa de la Vieja”, que daría pintoresquismo a los jardines.

Para los diseñadores del parque, el jardín cumplía varias funciones, según los dictados de los ilustrados: ser productivo- por lo que se dedicó una parte a huertos , abejero , y una aldea para los criados de los duques-, instruir, y deleitar.

El disfrute en un jardín inglés proviene de una ilusión, la de haber logrado imitar la naturaleza. Desaparecen las grandes avenidas con perspectiva, y surgen los caminos recónditos que se adentran en la espesura, sin que el paseante sepa a dónde le conducen. Tras un recodo, surge la sorpresa: un lago, un templete, una rosaleda…

 

Para conseguir fundirse con la naturaleza, los árboles deben ser variados, incluso se introducen vistosas especies exóticas traídas de Asia y América, siguiendo el principio “instruir deleitando”.

El terreno se mantiene con sus elevaciones y cuestas naturales, e incluso se proyectan cuando no existen para provocar la sensación de cambio y movilidad que es tan querida al rococó.

En lo alto de las colinas se construyen los hitos del paisaje. Es característico de los jardines ingleses los templetes, tipo tholos o de planta circular, que en este caso es elíptico. Escondido entre los árboles, el templete cumple perfectamente el efecto de sorpresa para el visitante, idealizando un mundo clásico en comunión con la naturaleza. Desde el lago, escondido hasta que no se está muy cerca, un pequeño canal comunica con el pabellón de baile, donde las damas de la nobleza se acercaban en barcas.

 

La Duquesa encargó para la decoración del palacio a Goya varios cuadros: “EL Columpio”,” La Pradera de San Isidro”, “La Merienda”, además de los retratos de los miembros de su familia.

 

Los duques de Osuna por Goya

Tomado de

http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Los_duques_de_Osuna_y_sus_hijos.jpg

 

Como mujer al tanto de las tendencias de la época, la Duquesa también era conocedora de las corrientes que anunciaban el romanticismo, como el gusto por el concepto de lo sublime, entendido como aquello que atrae y horroriza a un tiempo, y encargó a Goya una serie seis cuadros sobre brujería, entre los que destacan “El Aquelarre” y “las Brujas”, que recuerdan a temas de Füsseli y que decorarían el palacio.

 

 

El aquelarre (Goya)

Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/El_aquelarre_(1798)

 

Éste, muy deteriorado, pero que se restaura actualmente, es una construcción pequeña, concebido como sitio de recreo, para breves estancias.

 

Cuando la Duquesa eligió el nombre “ El Capricho”, lo declaraba un escenario de artificio y sofisticación, en definitiva , un sitio de diversiones , que refleja la despreocupación de la nobleza y la fragilidad de un mundo que se vería sacudido por la guerra pocos años después.

 

Texto e imágenes: Ana Molinero