Los mensarios o calendarios de meses fueron una de las escasas fórmulas profanas que se utilizaron en el mundo románico.
Sin embargo este carácter profano tan sólo lo es en sus formas más visibles, escondiendo detrás suyo una enseñanza moral: la justificación de la sociedad estamental y, más aún, la importancia del trabajo de los no privilegiados como único método de ganar el Otro Mundo.
De esta manera, el tiempo y el trabajo se santifican (se controla el discurso), evitando (de la misma manera que se realizaba con el Pantocrator o con el miedo) rebeliones y subversiones del orden constituido.
Tras ellos se comienzan a ver los distintos meses, aunque muy deteriorados por la erosión de la piedra.
En todos ellos un hombre (campesino) trabaja duramente, sin ningún tipo de satisfacción individual, sino como engranaje perfecto para la estabilización de la sociedad feudal
Febrero, marzo y abril, se ocupan con el cuidado de la vid
Mayo. Alimentación de un caballo.
Junio. Corte de ¿cardos en flor?
El verano se corresponde con la recolección del grano (siega) y la vendimia
Octubre. Preparación de la siembra con un campesino arando
Noviembre. Matanza del cerdo
Diciembre. Trasiego del vino
Estuve la semana pasada en Campisabalos, pueblo que no conocía y la iglesia, menos. Me encantó. Tus comentarios, muy didácticos, gracias.
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