El culto a Asclepios, hijo de Apolo y dios de la medicina, se vinculó con una curiosa forma de sanación a través de la incubación que ya explicamos aquí.
Por eso existieron numeroso asclepiones en la Grecia clásica (como el famoso de Epidauro), funcionando como rudimentarios y sagrados hospitales.
El de la Acrópolis, junto al teatro de Dionisios, se creó a finales del siglo V a C. durante la Guerra del Peloponeso por Telémaco, acaso durante la famosa epidemia de peste.
El santuario estaba formado por el templo (jónico próstilo) y el altar del dios Asclepio. Junto a ellos existía un edificio dórico que servía de katagogion (allí dormían los pacientes esperando su curación) y una stoa jónica (abatón) que servía de comedor y alojamiento para los sacerdotes de Asclepio
En un próximo post veremos alguno de sus ofrendas











































