Cabeza de Herodoto fechada hacia el siglo II d. c. Museo de la Agora Griega.
Realizada en el entorno greco-romano de la segunda sofística la cabeza se nos presenta como busto hasta el cuello (para encajarse en una herma).
El gusto por el trépano en la barba rizada (habitual en filósofos y sabios), cierta pérdida de idealización en favor de una mayor expresión en los ojos y cejas, y el tratamiento de los pómulos, blancos y carnosos nos hablan de un helenismo muy avanzado, ya entremezclado con influencias puramente romanas.
Heródoto pasa por ser el padre de la Historia. Su interés por buscar multiplicidad de fuentes, tanto orales como escritas, tanto griegas como ajenas, le permiten una visión muy amplia del hecho histórico (aunque existe una cierta ingenuidad en su aceptación e interpretación, tomando incluso referencias míticas o puramente partidistas)
Con ella escribió la más completa historia de la Guerra Médicas, con múltiples anécdotas que nos permiten seguir con deleite todo el proceso (a veces más cercanos a la poesía épica que al rigor histórico)






































