Encontrada en el gran complejo subterráneo de Vergina, mantiene una espectacular portada de orden dórico (relacionado con los héroes), con restos de policromía en sus triglifos.
En vez del tradicional frontón existe un largo friso (más típico del jónico) con una escena pintada.Se trata de una escena venatoria, en donde el rey (como ya ocurría en imperios muy anteriores, como los propios asirios) se presenta como cazador, es decir, como guerrero (eso seguirá realizando en tiempos de Velázquez).A la izquierda, dos infantes atacan a un jabalí con su lanza.
En la derecha dos caballeros salen de uno y otro lado y se preparan para dar el golpe fatal a un león rodeado por dos cazadores a pie. Habitualmente se relacionan con Filipo II y, en el centro, su hijo, Alejandro Magno.
El interior mantiene dos cámaras abovedadas: un nártex y la sala funeraria con un gran tesoro del que pronto hablaremos.











































