Su arte es muy característico con unas letras verdaderamente vivas que toman los muros con su poder expresivo y sus potentes colores.
Más que letras son seres vivientes, extraños, a veces tiernos pero también peligrosos
Su arte es muy característico con unas letras verdaderamente vivas que toman los muros con su poder expresivo y sus potentes colores.
Más que letras son seres vivientes, extraños, a veces tiernos pero también peligrosos
Nacida en Vicenza o Venecia en 1648, hija de pintor (Vincenzo Volò, pintor de naturalezas muertas). Igual que sus hermanas fue pintora que aprendió el oficio en el taller paterno
1667 contrajo matrimonio en Milán con otro pintor especializado en la pintura de flores, Ludovico Caffi, de quien tomó el apellido, afincándose en la Lombardía (Cremona, Piacenza)
Trabajó para los grandes duques de Toscana (Fernando II de Médicis y su mujer Victoria della Rovere) y la corte española.
Su pintura muestra un gusto por el barroquismo y la pincelada pastosa, poniendo un fuerte foco de luz en el primer plano que se convierte en una oscuridad absoluta en el fondo. Entre ambos límites aparecen sus carnosas flores en composiciones muy abiertas y complejas.
No nos va a extrañar este tema tan evidente en la obra surrealista. Quizás si lo hiciera en 1920; crearía escándalo pese a su apariencia Brancusi, estilizada, geométrica, pulida y brillante.
Tal vez se tratara de un simple juego entre amigos, estos regalos que hacían y producían para un pequeño grupo de otros surrealistas como una forma de jugar con los tabúes, los instintos y las convenciones.

Colegiata de Santa María la Mayor en Alquézar (Huesca), datado principalmente en la segunda mitad del siglo XII.
Es magnífica esta Trinidad (compuesta por las tres cabezas de la figura vertical) que sostiene tumbado horizontalmente (como las futuras piedades, como una gran cruz) a Adán al que le está infundiéndole el alma llevando su dedo índice e su oído.
Todo se encuentra inscrito en una forma circular (imagen clipeata) sustentada por ángeles que, como en los Beatos, giran en torno a esa forma circular.
Fotografía: Juan Aranda
Estas antiguas construcciones típicas de la comarca de la Murgia (Apulia), era formas circulares con muros de mampostería sin mortero–, rematada con una gran cubierta de forma cónica.
Está hecha con piedras recogidas y modeladas dándoles forma semejante a ladrillos. Mientras los muros son gruesos, la cúpula es una bóveda falsa o de aproximación de hiladas, que se equilibra con la piedra central (al quitarla, la estructura colapsa)
Aunque se han querido ver antecedentes prehistóricos, es más posible que se traten de edificios de la edad moderna construidos de forma tan particular para poder derribar de forma simple (y así engañar a los recaudadores de impuestos sobre las propiedades)
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