Entremezclando las máquinas inútiles de los Dada con la lectura del psicoanálisis de Freud, se crea una máquina poética que funcionaria, según Dalí, de la siguiente forma.
El mecanismo consiste en sumergir un terrón de azúcar en el que se ha pintado la imagen de un zapato, para observar la disgregación del azúcar y en consecuencia de la imagen del zapato en la leche. Varios accesorios (pelos púbicos pegados a un terrón de azúcar, pequeña foto erótica) completan el objeto, que va acompañado por un bote de azúcar de recambio y una cuchara especial que sirve para agitar granos de plomo en el interior del zapato.
En tan abstruso e inútil mecanismo se abren grietas que nos pueden conectar con el subconsciente a través del erotismo, el fetichismo, la deglución y los procesos de descomposición.









































