En 1978 Warhol realizó de una obra monumental, titulada Sombras (Shadows), con colaboración de sus ayudantes.
Se trataba de 102 serigrafías, variaciones cromáticas (gracias a la técnica) de unas simples sombras tomadas en su despacho.
Gran parte de su interés es la repetición, la idea de la copia y sus alternancias (cromáticas, positivo-negativo, luz-sombra) que nos hablan de la constante tensión entre original y copia que ya era muy evidente en las Cajas de Brillo.
Hay, además, una conste referencia a la muerte, representada por las sombras. Un tema tan habitual en el artista.
Incluso podríamos hablar de una tercera cuestión, la de un juego (acaso irónico) con el expresionismo abstracto que tantos puntos tiene en común con su obra aunque en un primer momento podría ser visto como la antípoda.
Como en él se reduce la significación a unas formas geométricas entrelazadas, y la representación de la realidad casi desaparece por completo, convirtiéndose la obra en un gran decorado (una instalación abstracta) que podría recordar a las obras finales de Rothko (un lugar sacro y funerario)






























