BODEGAS MARQUÉS DE RISCAL . ELCIEGO
DOLMEN DE LA HECHICERA. LA GUARDIA
SAN JUAN. LA GUARDIA
LA GUARDIA. SANTA MARÍA DE LOS REYES SANTO TOMÁS. HARO
La primera piedra fue colocada el 21 de noviembre de 1344. El proyecto fue diseñado por el arquitecto francés Matías de Arrás, que se inspiró en el inicial arte gótico francés,
En 1356, fue nombrado Peter Parler. Más tarde la construcción sería dirigida por los hijos de Peter Parler, Jan y Václav. Estos nuevos arquitectos imprimieron a la catedral un estilo inspirado en el gótico alemán.Durante la edad moderna y contemporánea se continuó y reconstruyó numerosas partes.
Su cabecera es verdaderamente magnífica.
Nos encontramos con una planta de cruz latina del gótico clásico.También de este estilo se encuentra el alzado tripartita, el gran rosetón de los pies y la magnífica girola
Ubicada sobre una pequeña colina que domina el Valle del Ebro, muy cerca de Peciña, en un lugar poblado de dólmenes neolíticos

Del queremos un Calatrava para nuestra ciudad, al queremos un Guggenheim para nuestro pueblo.
En las afueras de El Ciego (Rioja Alavesa) se levanta una ondulación de metales coloridos sobre un mar de viñedos.
Es bueno que el espectador lo mire bien desde lejos, pues será la mejor experiencia que tendrá del edificio.
Le parecerá una bellísima alucinación cromática de titanio dorado y rosa.
Según se vaya acercando, el espectador saldrá del hechizo. Era un puro juego de magia al que, muy pronto, se le advierte el truco.
Pues esto no es el Guggenheim, una arquitectura total que se desarrolla con una continuidad admirable, provocando al espectador.
Pero aquí no. Todas estas ondulaciones son simplemente un parasol montado sobre altos pilares que da sombra a un edificio cúbico sin ningún tipo de carácter.
Todo se ha convertido en un postizo.
En esta obra se usan bragas usadas para realizar una mandala. En realidad son el recuerdo (físico) de mujeres (desde niñas a ancianas) que se unen en grandes corros de vida y alegría para proyectarse sobre nosotros.
Geometría puramente humana, pero acaso también espiritual
Este cuadro manifiesto nos habla de dos genios (brevemente amigos) que buscaron caminos para salir del marasmo decimonónico en el que estaba cayendo el arte a mediados del XIX.
Más allá del neoclasicismo o del romanticismo, buscan en un realismo extremo (el naturalismo) una forma de ver la realidad desde una actitud crítica y nada condescendiente (siempre se recuerda el famoso Yo acuso, de Zola) que abre la tendencia del artista intelectual, comprometido con su tiempo y sus polémicas.
Este cambio convertirá al artista en un ser incómodo que ya no canta las grandes hazañas de la jerarquía política y religiosa. Comienza a ser un sospechoso que vive al margen de las convenciones sociales tradicionales, que se une a otros de la misma calaña.
El escándalo será una de las estrategias de estos pintores (que será muy utilizada en el XX), como la famosa Olimpia en un cromo en la parte superior izquierda.
Pero en este cuadro también hay una declaración de las fuentes de inspiración del pintor. Una mezcla casi imposible que hará estallar el impresionismo; Velázquez (los borrachos) y la pintura japonesa (las japonerías de las que ya hablamos aquí). La pincelada suelta junto a una nueva manera de trabajar la perspectiva, el color, la luz.
Nos restan algunos paneles de sus magníficos relieves en mármol con batallas contra los persas y otras de ofrendas votivas del emperador y los tetrarcas (toda una propaganda del poder, como es habitual)