Gran parte de sus estancias perimetrales debieron convertirse en almacenes de víveres (acaso ofrendas) y lugares de habitación de la servidumbre.
Tanto por los elementos constructivos aludidos como por los objetos recuperados en su interior, entre los que destacan piezas de joyería, marfiles, cuentas de collar de pasta vítrea y otros elementos de prestigio, así como la ausencia total de cerámicas comunes o de almacén, parece que este espacio debió de ser ocupado el personaje principal del santuario.










































