Perteneciente al Trecento (1362-65), Ferrer Bassa decoró parte de las paredes de la iglesia de San Domenico, Urbino.
Realizó en ellas un arco con la Coronación de la Virgen que custodian maravillosos ángeles músicos en la parte superior, y otros en posición de adoración a ambos lados.
La técnica de Bassa remite directamente al Giotto (del que pudo ser discípulo o ayudante) del que toma los ojos rasgados, el dinamismo y volumetría de las figuras o la propia técnica del buen fresco con retoques en seco.

































