sábado, 18 de enero de 2020

sOLSONA. SOBRE NUESTRAS CUÁNTICAS CONFEDERACIONES DE ALMAS.


Imagen de la serie INGRÁVIDOS

¿A quién se le ocurrió decir que éramos seres únicos?; debía ser un Newton de la personalidad, un puro mastuerzo.
¿O es que nunca había leído el Sostiene Pereira de Tabucchi?
El italoportugués lo dijo todo en muy pocas palabras:

El doctor Ribot y el doctor Janet ven la personalidad como una confederación de almas, porque nosotros tenemos varias almas dentro de nosotros,
 ¿comprende?

El único problema es que toda aquella teoría era puramente decimonónica y, por eso:

una confederación que se pone bajo el control de un yo hegemónico (...) que se ha impuesto en la confederación de almas; en el caso de que surja otro yo, más fuerte y potente, este yo destroza al yo hegemónico, sea por un ataque directo, sea por una paciente erosión.

Bajo este corolario aún se mantenían las estructuras mentales del Estado Nación y la física newtoniana que no podía imaginar que el mundo era realmente líquido (o cuántico, o posmoderno, cójase el adjetivo que se prefiera, pues en realidad lo mismo es) y no tenía estructuras piramidales (esto es, simplemente , un platonismo más de los tantos que nos atenazan) sino un totum revolutum en constante movimiento en donde los yo hegemónicos (y los estados que votan de pronto al Brexit o a Trump; de las partículas subatómicas y sus erráticas decisiones) mandan si apenas un instante, o se alían, o combaten sin tregua en un Juego de Tronos infinito que se produce sin pausa en nuestro interior.

Hizo falta que apareciera Pessoa (si es que este es su verdadero nombre) y sus heterónimos para al fin hacernos comprender esta confusión interna en la que nos movemos, explicándonos que se puede ser Uno y Otro casi al mismo tiempo, moviéndose en universos paralelos en los que nos estamos besando y, simultáneamente, anticipamos el futuro de una alcoba en penumbras o el simple No estoy preparado (ambos sucediendo al mismo tiempo), y la lista de la compra en la cabeza, y el libro que estamos escribiendo, el jefe o un amanecer extremadamente bello...
Así es nuestra confederación de almas, bolsones de Higgs canallas y surrealistas que mueven las veletas de nuestros pechos con vientos contrarios, y apenas una sola racha un poco más violenta (una canción, una mirada, lo que ocurre en la calle o el trino de una flor) nos convierte en genios o en asesinos.
Somos esto, apenas esto: confusión; y hasta que no comprendamos que, a la vez, somos cursis o excelsos, ruines o magníficas, no entenderemos nada. 

Una fusión de Bach con Culture Club, futbolines y hoteles en California, ¿verdad, Luis?, ¿no es cierto, Lucas, que antes de sabio fuiste mártir?
Miles de almas: pedantes o ingenuas; luminosas o terribles; lentas o veloces; tiernas y a la vez sanguinarias, y también azules pero a la postre grises, y aventureras, y terriblemente miedosas, implacables al tiempo que tolerantes, y... 

Para qué seguir. El que quiera entenderá, alguna de sus almas lo hará, o lo harán varias si ha conseguido la cualidad (divina) de poner de acuerdo a varias de ellas en una coalición electoral que nos permita aguantar todos los temporales que nos esperan allí fuera, en el infierno, que no son los Otros, no, Sartre, somos Nosotros mismos y todas nuestra algarabía que se nos agita dentro.







jueves, 16 de enero de 2020

HOPPER. HABITACIÓN DE HOTEL


Como en muchos de sus cuadros, la imagen se ha convertido casi en un imago simbólico de la sociedad capitalista moderna.
 De la soledad bajo la aparente poder adquisitivo que permite el viaje (con todas sus pertenencias), de una liberación de la mujer (que viaja sola), de una libertad (la que le permite elegir su nuevo destino mirando su libreto de trenes) que en el fondo nunca existen
Todo aparente, pues el espectador se ve atrapado y conmovido por una imagen que rezuma cansancio, un cansancio terrible, casi insoportable. ¿Cómo lo ha conseguido?
Hopper nos descentra la imagen por medio de obstáculos en primer plano, cortando su equipaje en la zona derecha, desplazando la mujer a una incómoda posición en la izquierda que no deja fluir nuestra mirada (la famosa ley de la izquierda que espera encontrar lo más importante en la derecha, lo cual es escamoteado por la composición, haciéndonos regresar una y otra vez a la figura), y crea una caja espacial llena de esquinas, deformando el tradicional paralepípedo
Por otra parte, dicha figura se recorta en contraluz contra la ventana abierta (pero que también nos escamotea el exterior) por medio de una cortina blanca que nos impide una salida que oxigene la escena y, de nuevo, nos hace volver una y otra vez a la mujer aunque un instante después nuestra pupila busque, de forma casi inconsciente, el foco lumínico.
Junto a todo ello (y para implicar de una forma emocional al espectador) nos convierte en verdaderos voyeurs
La aparición de la pared en la zona izquierda, los obstáculos visuales de la cama y el armario, el propio punto de vista, algo alzado, nos coloca en esta posición de mirones casi delictivos y ahonda el sentimiento de violar la intimidad de una escena que no deberíamos ver (su ropa interior aumenta esta sensación), tal y como hacía Degas y, mucho antes, y como ya vimos aquí, Vermeer.
Somos así testigos de todo un instante de desaliento que se ha hecho insoportable tras quitarse la ropa (las apariencias), relajar la postura y creerse a salvo de las miradas indiscretas

miércoles, 15 de enero de 2020

Aquellas canciones de Lennon (4). Watching The Wheels

DALE AL PLAY E IMAGINA UNA ESCENA, MUCHOS AÑOS DESPUÉS


Suena la batería,
y estamos en otro lugar que nunca ha sido nuestro.

Estamos lejos, casi a punto de ingresar en un sueño, y



Han pasado los años y las cosas;


O tal vez no, porque


- Es la única forma en la que te veo



Suena la batería. 

Más allá de los accidentes que otros llaman vida, en medio de ella, clavados como una mariposa con una aguja; 
Eso somos:
amantes pero nunca amigos, 
seres llenos de recuerdos;
actores de nosotros mismos. 
De una adolescencia que, por trozos sin simetría, compartimos a pedazos. 
Nunca la tarta entera, 
sólo porciones, 
las más sabrosas de dulzura. 
- ¿Lo recuerdas? 
- Muy a menudo. 

Igual que esa batería. 
Esas canciones, una, dos, tres, cuatro veces repetidas:
un sabor a caramelos de limón y menta
-Yo, sin embargo, recuerdo más los grillos
-Y los charcos congelados. 
- O los hoteles de California
(Y sonríes entonces pero ya no te enrojeces)

- No. Son los barcos a Venus
- No. Tú cuando eras Blondie
Sonríes. 
(pero con esa tristeza tan propia)

Siempre hablamos de dos historias distintas. 
Sólo tenemos una cinta del pelo,
- Si, las que tú imaginabas. Pero yo no era tan divina
- Para mí siempre lo fuiste. 

- Y tú mi Soldado Desconocido.
Una pradera verde, una gran vela en la penumbra.
- Los versos enteros de Neruda que tú me escribiste en un cuaderno de colegio de parvulitos.
-  Tú...
- No, tú
Pero nunca realmente nosotros.
AUNQUE

Ah, esa batería. Un, dos, tres, cuatro.

Ya estamos en el cinco en este pub sin recuerdos. 
- Esos ya los pone la música. ¿No la escuchas, es como la que yo te pinchaba
- Bésame sin preguntarme por qué 
Sin futuros. 
Sólo bésame como en el pasado. 
Pasea mi cuerpo, 
rómpeme el alma. 
Eso es lo que quiero. 

- No quiero pensar. 
No quiero sufrir ni hablar. 
Solo bésame y hazme olvidar el mundo como siempre me ha pasado entre tus brazos. 

En tus labios conocí el amor y en ellos se ha quedado. 
Hazme lo que tu quieras que sea. 
Soy arcilla y me modelaste. 
Y nunca como entonces, cuando tú me hacías, fui más yo. 
Por favor
Esa batería. 
Devuélveme al pasado aunque mañana sea mentira.


      Luis. Soldado desconocido


                       AQUELLAS PRADERAS AZULES. ÍNDICES




                                  ÁNIMA MUNDI

martes, 14 de enero de 2020

JARDINES DE LE NOTRE EN TURÍN


Los Saboyas encargaron al gran jardinero real francés la realización de los jardines del palacio que ocupaban la zona norte de la ciudad, flanqueados por sus murallas.
Para ello ideó dos grandes ambientes.

El más cercano al palacio (y realizado para ser visto desde sus ventanas superiores) crea una zona de césped (y flores) en cuadrículas dominado por una gran fuente circular que es cerrada visualmente por una cortina de árboles.


Según nos vamos alejando, el jardín se vuelve más íntimo, con árboles frondosos y setos que crean crean plazoletas que terminarían desembocando en el río


























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lunes, 13 de enero de 2020

PÚGIL EN REPOSO



Escultura en bronce, atribuida al escultor Apolonio datada hacia el siglo I a. C. (aunque otros autores lo retrasan al IV, Lisístrato, ayudante del propio Lisipo)
Fundida en bronce siguiendo la técnica de cera perdida y con postizos ahora perdidos, nos muestra al hombre cansado tras el combate (una lejana réplica del mundo creado por Lisipo) en donde el héroe muestra sus debilidades e, incluso, su profunda tristeza

Aunque la escultura toma una forma cerrada, el escorzo del cuello rompe con el bloque y, con su mirada, abre la escultura hacia el espectador.
Toda la escultura juega con un fuerte realismo que llega a su culminación en el rostro, con la nariz partida, múltiples cicatrices que le aproximaría al mundo de los galos de Pérgamo.




domingo, 12 de enero de 2020

SAN GIOVANNI DEGLI EREMITI. PALERMO


Sin los mosaicos de otras de las iglesias sículo-normandas, su rigor estructural es verdaderamente emocionante.

Compuesta en forma de cruz, sin presbiterio destacado, se articula por medio de unidades cúbicas cubiertas con cúpula (posiblemente inspiradas en las iglesias de la Segunda Edad de Oro bizantina, como vimos ya en San Marcos de Venecia), separadas por poderosas arquerías apuntadas.




Típicamente normando es su renuncia a la pechina en favor de las trompas construidas por medio de arcos cobijados o ciegos incrustados en el muro.


Al exterior esta estructura florece con cinco bellísimas cúpulas (sin tambor) pintadas de ocre y una gran torre, dejando los paramentos de las paredes sin apenas articulación y con ventanas sumamente elevadas que, en el interior, producen un aumento de luminosidad según ascendemos la visión hacia las cúpulas.

Construido por Roger II a mediados del XII, su claustro anexo, posiblemente corresponde ya al XIII.

La proximidad a la Capilla Palatina la convirtieron en un lugar de enterramiento de notables de la corte.




























sábado, 11 de enero de 2020

Lucas Corralejo. De empresarios hispanos

Qué poco hemos cambiado desde los Santos inocentes de Delibes. Se han modernizado los trajes o se ha digitalizado el contexto pero una parte de los actores económicos siguen prisioneros en sus categorías mentales de cacique.
Yo lo he tenido que vivir en primera persona durante años, y lo sigo viendo en tantos conocidos maltratados por empresarios y mandos intermedios (ahora se les llama así a los capataces) que pueblan muchas de nuestras empresas con su cultura de amos y servidores del cortijo.
¿De verdad que nadie ve que este es uno de nuestros grandes problemas económicos? 

Gracias a ellos muchas empresas se mueven en el más ridículo cortoplacismo de beneficios aquí y ahora, despreciando el potencial de su mano de obra a la que se pretende motivar y fidelizar a través del miedo y la amenaza latente del despido, gustando de la precariedad como si fuera un antibiótico
Aún más. Empresarios a veces tan antieconomicos que ponen por delante su ego al beneficio, incapaces de soportar a los brillantes que proponen cambios y prefieren los grandes rebaños de ovejas balando en torno suyo que le hagan sentirse el Rey León de la Nada más absoluta
¿Por eso su trato humillante hacia sus empleados? ¿Es necesario hacerles sentir inferiores para que ellos se vengan arriba? 

Esa raza de empresarios (algunos, muchos, perfectamente mediocres), se creen sus propias genialidades entre las que no está (en tantas ocasiones) el respeto a la legalidad.
(Cuentan que hubo unos tiempos felices en donde existían los inspectores de trabajo, ahora por completo convertidos en seres mitológicos) 

¿No será por todo eso que los jóvenes más cualificados terminan por marcharse de este país? 
¿Acaso alguien les podía explicar que existe la ética empresarial y laboral en otros lugares del mundo y que, bien empleada, sirve para producir más beneficios? 
¿Cómo puedo, finalmente, convencer a mis alumnos para que estudien y piensen si su futuro será la basura de la peor contratación y el silencio alerta para nunca sobresalir demasiado? 



                      TODA NUESTRAS ANIMA MUNDI

jueves, 9 de enero de 2020

Mat Collishaw. The End of Innocence (2009)


Sí, no se equivoca el espectador.
Al fondo, lo que se intuye es el retrato de Inocencio X de Velázquez (pero también de Bacon).
Sobre su efigie (¿eterna?) una cortina de datos cae constantemente para recordarnos que en la actualidad es tal el flujo de infomación que ya resulta imposible ver las imágenes como realmente son, sobresaturados como estamos por la información? que todo lo invade, un ruido constante que actúa como una cortina traslúcida a través de la cual intentamos atisbar la realidad


FOTOGALERÍA ENLAZADA DEL ARTISTA