Mirra fue conducida por Venus a tener una relación incestuosa con su padre. Al enterarse éste del engaño, la persiguió para matarla. Mirra imploró la protección de los dioses, quienes la transformaron en un árbol (árbol de la mirra) del que surgió, diez meses más tarde, un niño de debajo de la corteza dotado de una excepcional belleza, Adonis.
Venus se lo dio a Perséfone para que lo cuidara, pero ésta también quedó prendada de Adonis, por lo que tuvo que intervenir Zeus, quién obligó a que ambas diosas lo compartieran.
Pero a Adonis, lo que le gustaba de verdad era cazar, y a pesar de las advertencias de Venus, finalmente, un jabalí enviado por Artemisa hirió de muerte al joven durante una cacería.
Fragmentos extraídos de historia-arte.com
El cuadro es de una belleza (en medio de la tragedia) impresionante, con los personajes creados en una gran diagonal que recorre todo el cuadro que nos lleva desde la mancha dorada de Venus a la roja de Adonis,
Ambos personajes producen el contraste de la agitación y el sufrimiento de Venus frente a la quietud y paz última de Adonis; de su contraste entre las distintas encarnaciones de las pieles que se llegan a tocar (casi como una metáfora) en las puntas de los pies.
Todo el cuadro está trabajado de una forma suave y abocetada , con una luz difusa y un gusto por la belleza y el color que caracterizarán su obra madura

































