miércoles, 25 de marzo de 2015

EL ARCO DE LA ESTRELLA. ENTRE EL NEOCLASICISMO Y EL ROMANTICISMO (I)


Construido a iniciativa de Napoleón en 1805 tras la batalla de Austerlitz, es una perfecta prueba de lo intrincadas que a menudo pueden resultar las categorías en el siglo XIX.
Como nos ocurría en la Coronación de Napoleón de David, este monumento oscila entre el neoclasicismo y el romanticismo.
Neoclásico es su estructura, que recuerda la de un arco del triunfo (en concreto se inspira directamente en el Arco de Tito), tanto en su estructura como en su masividad, siendo utilizado para desfiles triunfales, como el de las propias cenizas del emperador.

Arco de Tito. Roma


Su estructura de arco y casetones son muy representativas.


Sumamente romano (pero en el fondo también barroco, como ya hemos visto aquí) es su situación, en el gran eje que une el Louvre con la actual Defensa. Un gran eje escenográfico iniciado en el siglo XVII con la ampliación del Louvre por parte de María de Medicis y la creación de los Jardines de las Tullerías.

Campos Eliseos, Tullerías y Louvre desde el Arco

Grabado. Vista desde el Louvre

De la misma manera que los arcos romanos, se encuentra llenos de inscripciones y relieves a la mayor gloria del emperador y sus conquistas.

En muchas de ellas vemos la grandilocuencia del neoclasicismo más puro, aunque en la que más fama ha tenido, llamada habitualmente la Marsellesa, encontramos una estética ya muy diferente, la del más puro romanticismo, como ya analizamos aquí

UNA PEQUEÑA GUÍA TURÍSTICA DE PARÍS

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