sábado, 18 de abril de 2015

Kirchner. El Expresionismo de la segunda generación. El Puente.


Habitualmente se considera que, tras una primera generación de pioneros (Nolde, Ensor o Munch), la segunda generación nacerá en Alemania.
Se trata de una serie de estudiantes de arquitectura (Heckel, K. Schmidt-Rottluff y Kirchner)  que fundan  en Dresde,  en 1905, Die Brücke, El Puente, como un lugar de paso del pasado hacia el futuro.
De todos ellos el más poderoso estéticamente será Kirchner que beberá tanto del fauvismo (y en general de Gauguin) como del cubismo.
Entre sus características más señaladas es su uso de la perspectiva, que en muchas ocasiones busca tomas angulares (muchas de ellas ya trabajadas por Degas) que crea un fuerte clima de claustrofobia en sus interiores y de fuerte tensión en sus vistas urbanas que ya vimos aquí.

Estas maneras, junto al propio dibujo, tenderán a generar espacios de fuertes ángulos isósceles que se interpenetran ( acerados,  como puntas de cuchillo, pues no en vano algunos críticos han querido ver en ellos la técnica del trabajo en madera de las culturas primitivas) y tendrán una fuerte influencia tanto  en la arquitectura como en el cine expresionista (no hay nada más que ver el famoso Gabinete del Doctor Caligari para hacerse idea de esto), siendo reutilizados por el propio Picasso para su fase más expresionista (los encontraremos tanto en su Guernica como en sus Mujeres llorando)




Junto a ello, Kirchner dará una poderosa importancia al color, ya por completo independizado de la realidad como ya veíamos en Gauguin o Matisse.

Sus tonos saturados y puros en donde ha desaparecido el claroscuro crean una armonía que ya no copia la realidad. Por el contrario, actúan como notas musicales al modo de Kandinsky, aunque la intención sea la contraria, crear una verdadera disarmonía chirriante que genere en el espectador toda una sensación de angustia, verdadera seguidora de las maneras que había trabajado Van Gogh
Amarillos limón, verdes brillantes, rojos saturados... invaden sus cuadros para hacernos sentir.
La visión del mundo que nos propone es, con todo ello, negativa y angustiosa, llena de prostitutas, calles y edificios amenazadores, burgueses monstruosos... que están anunciando lo que será la gran conmoción que abriría el siglo: la Primera Guerra Mundial.


Su ejemplo lo seguirá, con una mayor carga política el dada-expresionista Grosz


No hay comentarios:

Publicar un comentario