jueves, 24 de octubre de 2013

MEDINA ZAHARA. 1. EL GRAN PALACIO CALIFAL


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Aunque el tiempo y las guerras civiles han asolado este sueño califal, los trabajos iniciados en la segunda mitad del XX que aún continúan están rescatando del olvido unos de los grandes palacios de la Edad Media, tan sólo superado en España por la Alhambra.
En esta serie de post que se inician con este vamos a ir vislumbrando sus rincones, historias y sugestiones arquitectónicas que poco a poco van saliendo a la luz.
En este artículo nos limitaremos a algunos aspectos generales.
Su construcción se inicia, en pleno apogeo Omeya, por el primer califa, Adderramán III, siendo continuada y terminada por su hijo, Al Hakan II, en el siglo X.
Su existencia será efímera, pues Almanzor la abandonará (con su prisionero dorado dentro, el califa Hixan II) al construir la hasta ahora aún no encontrada Medina Zahira, siendo arrasada en el siglo XI (1010-1013) en las guerras civiles (fitna) que dieron fin al califato y origen a los reinos de Taifas.

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El gran complejo (que unía palacio público y privado, harem, mezquita, jardines, cuerpos de guardia, gran explanada de recepciones...) hay que comprenderlo dentro de la política de prestigio que practica Abderramán III que, tras acabar con las revueltas internas heredadas de su abuelo Ab-Allah, se proclama califa en un claro enfrentamiento contra el califato shií de los fatimíes en Egipto.

Salón rico (izquierda) y mezquita (derecha)

Era, por tanto, un símbolo más del poderío andalusí, que aísla a sus califas de la ciudad (como siglos después harán los nazaríes con la Alhambra o los Otomanos en Topkapi, o mucho antes los hudíes zaragozanos con la Aljafería), creando una corte fastuosa al modelo oriental (desde los abasíes contra los que se rebela, tomando como punto de partida la gran Bagdad) en donde dar una imagen refinada y ostentosa del poder ante las embajadas exteriores y su propio pueblo (hasta el momento, los emires habían residido en el palacio anejo a la Mezquita).

La zona basilical. 

Junto a este plano político, Medina Zahara será también una residencia particular de los califas, harenes y servidumbre que tendrán sus lugares propios dentro del recinto en donde los jardines tendrán un valor fundamental que servirá de modelo para las construcciones posteriores.
Todo este complejo plan se establecerá en las faldas de la sierra por medio de tres grandes terrazas (de arriba a abajo: zona militar, zona privada, zona pública, mezquita) de las que sólo se ha excavado una pequeña parte (alrededor de una décima parte)

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