miércoles, 20 de febrero de 2019

Análisis y comentario de CARLOS V EN LA BATALLA DE MUHLBERG. TIZIANO



Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Tizian_082.jpg


Se trata de un retrato del monarca español Carlos I de España y V de Alemania realizado por el pintor veneciano Tiziano (uno de los pintores favoritos de la Corte española en la época); en concreto se trata de un retrato de aparato, expresión que designa a los retratos reales que se hacían a reyes para poner de manifiesto su poder ante el pueblo, sus aliados o sus enemigos. 
Representado cabalgando en su caballo en la Batalla de Mühlberg (1547, contra los príncipes protestantes alemanes de la Liga de Smakalda). El retrato tiene una clara intención propagandística, además de estética, mostrando a Carlos V con aires de grandeza, fácilmente perceptibles en un rostro de expresividad hierática y solemne, que consigue una representación del poder bastante clara, combinado con la elegancia digna de un emperador, observable en su armadura (quizás demasiado decorada y elegante para una batalla en la época) y la pose del caballo, mostrando así una imagen victoriosa del mismo.
El cuadro está realizado en lienzo, utilizando la técnica al óleo con pincelada suelta, técnica en la que se van realizando las figuras por medio de pequeñas toques de pintura, predominando así el color sobre la línea, pues no se realiza ningún tipo de dibujo previo (alla prima)
Se utiliza la perspectiva aérea heredera de la técnica del sfumato de Leonardo Da Vinci, que consiste en producir una sensación de profundidad al imitar el efecto de espacio que hace que los objetos lejanos se vean más pálidos, azulados, borrosos y difuminados, consiguiendo una mayor sensación de profundidad y realismo.
Ambas técnicas mencionadas son muy características de la escuela veneciana del s.XVI, que recoge técnicas tanto de finales del Quattrocento (1ª mitad del s.XVI) como del Cinquecento y el Manierismo, destacando sobre todo por su uso del lienzo de tela como soporte combinado con el uso del óleo, perspectiva aérea, pinceladas sueltas y un predominio del color sobre la línea que dotaban a sus obras de una visión mucho más realista de las escenas, además de una perfecta integración de la figura con el ambiente y la sugerencia de las calidades (texturas) de los distintos elementos

El cuadro presenta un equilibrio claro, configurando al emperador y su caballo en un triángulo, pero no está en la parte central del cuadro, si no que se encuentra un poco desplazado al lado izquierdo de la composición, dando importancia al fondo oscuro del bosque de la izquierda y el cielo nublado que enmarca a la figura del monarca. En su corcel se aprecia un gesto dinámico de movimiento en las patas delanteras y en la inclinación de la cabeza (que junto a la lanza genera un sentimiento de avance). Encontramos además que en el cuadro se contrapesan los colores fríos (claros en la armadura del emperador, el bosque del lado izquierdo o el cielo grisáceo), con los cálidos del atardecer o la gualtrapa del caballo, rasgo que enfatiza la composición solemne y serena que busca Tiziano para representar a Carlos V
La luz proviene de la derecha en el cuadro, y destaca sobre todo en los reflejos de la armadura del emperador y de la decoración de la cabeza del caballo, teniendo éstos un especial énfasis en toda la obra
Por todo esto podríamos clasificar a esta obra en el Renacimiento tardío, por el uso de una composición principal triangular, el uso del óleo con pincelada suelta, una representación ecuestre con motivos clásicos (característicoconciliato Renacentista), étc…
El cuadro es una valiosa fuente histórica de la época, y del mismo se puede interpretar la época del s.XVI, una época en la que se estaban forjando grandes imperios y rivalidades políticas y religiosas entre los mismos (en esta época surgen las Guerras de Religión entre católicos, protestantes y musulmanes). 
El imperio que heredó Carlos V era el más poderoso de la época, reuniendo naciones, culturas y lenguas de distintos continentes, y por ello, también era muy difícil de gobernar. Es por ello que en este cuadro se representa a Carlos V prácticamente como el hombre más poderoso de entonces
Esta obra recibe influencias anteriores de las figuras ecuestres en bronce que se realizaban a principios del Quattrocento, de la mano de autores como Donatello (con figuras como el Condotiero Gattamelata) o Verrochio (con obras como el Condotiero Colleoni), figuras que representaban el poder mediante una simbología clásica como eran las figuras ecuestres  (como la de Marco Aurelio; que buscaban enfatizar simbólicamente la función de liderazgo activo e influencia en la Antigua Roma, siendo representados como equites, clase militar y política muy influyente) logrando el famoso conciliato tan caracterítico del Renacimiento.

























Tendrá además una gran influencia en el posterior arte Barroco (Velázquez, Rubens), en el que se empleará bastante el concepto de figuras monarcas ecuestres, que en este caso,  logra este conciliato magnífico entre el poder imperial de Carlos V y el poder clásico de figuras como Marco Aurelio o Julio César, y en este caso no es para menos, pues Carlos V era conocido en la época como ¨Caesar Carolus¨ (el César Carlos), en un afán de relacionarlo con los antiguos emperadores, rasgo que el propio Carlos V pidió a Tiziano que fuese representado en esta obra, de ahí la expresión estoica del emperador en el cuadro que coincide bastante con el carácter de emperadores como Marco Aurelio (emperador estoico).

Abel Jiménez (2º Bach. IES LOS OLIVOS en Mejorada del Campo)

ÁNIMA MUNDI. LUIS. Flashdance y las heridas de la primera adolescencia.

DALE AL PLAY Y PERMÍTETE VIVIR DENTRO DE ESTA CANCIÓN



La película era tramposa, llena de malos trucos; un perfecto cóctel para adolescentes con su base de amor y amistad, bien regada de un sexo que a nosotros nos dejó noqueados y una iluminación poderosa que la llenaba de épica.
Una película de sueños y futuros que sólo están comenzando a hacerse en medio de la podredumbre, llena de hombreras y ropa dos tallas mayores que jugaban a esconder lo que una escena después se enseñaba sin pudor alguno.

Todo eso lo sé, pero yo salí tocado del cine, con el pecho lleno de cristales.

Se me quedó dentro la mirada dulce de la protagonista, su sonrisa llena de brillo y aquella magnífica banda sonora que mezclaba el rock con las formas tecno que ya empezaban a fascinarnos.

¿Recordáis aquel magnífico Maniac? ¿La nueva versión de Gloria? ¿Las primeras noticias que tuvimos del break dance?

Pero si hubo algo que duró mucho más tiempo fueron dos frases.

Sí abandonas tus sueños, ellos desaparecen.

Cómo no le iba a tocar aquello a un chico de quince años que más que vida tenía proyectos, un futuro impreciso como un campo inmenso sembrado de inseguridades. Un mundo hostil y lleno de trampas en donde sólo una brevísima luz brillaba entre tanta penumbra.
Como la protagonista, yo vivía (todos los adolescentes lo hacen) una vida prestada, y me habría gustado tener su aplomo ante los demás aunque por dentro se sintiera destrozada. Sus frases demoledoras detrás de una suave sonrisa ¡Qué habría dado yo entonces por haber sido capaz de pensarlas y luego decirlas en el momento oportuno!
En vez de eso me escondía en mi mismo y me guardaba las opiniones para un círculo restringido de Solsona, Ciprián o Mar.
Una vida desdoblada entre mis mundos interiores y los paisajes de fuera, igual que la protagonista, lleno de dudas y con los únicos agarraderos de algunos íntimos, cada uno para un mundo distinto que sólo con ellos se hacía visible.
¿Llegaría en algún momento a conciliarlos todos en un sólo sitio, el perfecto y definitivo?

La propia película me dio, acaso sin saberlo, la clave.

Si cierras los ojos, podrás ver la música

Fue la primera vez que supe de algo que a mi me pasaba desde pequeño y hasta muchos años después no tuvo su nombre tan fascinante: sinestésico.
Una palabra que marcaría mis estudios y me terminaría dándome de comer por el único hecho de ver azul en un saxo de jazz o los distintos estados de ánimo de la metereología en ciertas canciones de mi adolescencia.
Para aquello no había nadie con quien hablar. Ni libros, un un mísero Google al que preguntar, pues aún le faltaban muchos años para nacer.
Sólo el sentirse aún más solo e incomprendido de lo habitual, como un héroe único (me gustaba pensar en los escasos momentos de euforia), como un bicho raro (me decía habitualmente), distinto y por tanto incómodo con aquel secreto que me tuvo que desvelar una película tramposa, llena de malos trucos y estética de videoclip que durante años estuvo rondando en mi vida como una canica rodada sobre el parqué, con un ruido cristalino, lejano y certero en los sótanos que siempre me habitaron.




VERMEER. LA LECHERA


Junto a la Carta es el cuadro que más me emociona del autor.
En él no aparece la tradicional dama, sino una simple criada que pone toda su atención en el vuelvo de la leche sobre el recipiente (una actitud calvinista, como ya explicamos aquí)

Creo que jamás Vermeer llegó a tal maestría en el uso de la luz que penetra por la ventana y convierte mágicamente todos esos humildes objetos, desde las ropas bastas de la criada, el bodegón de la mesa (¡qué extraordinarios panes!) o esa pared una y otra vez encalada que muestra el paso del tiempo en sus más diminutas imperfecciones sobre la que la luz va tomando poco a poco intensidad hasta llegar a la blancura deslumbrante de la derecha.

























Todo un canto a la luz y el silencio ante el que no existen demasiadas palabras


martes, 19 de febrero de 2019

BASÍLICA DE SUPERGA. JUVARA. TURIN



























Fruto de una promesa (un ex voto) de la familia reinante ante el desarrollo incierto de una batalla contra los franceses, la basílica de Superga es uno de los mayores logros arquitectónicos de Juvara.





























Su pasado escenográfico es evidente en su planificación como elemento urbano realizado para verse en la cima de la una montaña, dominando la ciudad, con su gran cúpula flanqueada por dos torres (una recreación de las basílicas que coronaban los Montes Sacros tan típicos de la región de Piamonte), con un claro escalonamiento de volúmenes de fácil percepción que, sin embargo, nos reserva múltiples sorpresas en su visita interior.

En la visión cercana encontramos tres elementos estructurales. 
Por una parte se encuentra el gran pórtico a la manera del Panteón (pero también a las iglesias gemelas de Rainaldi en la Piazza del Popolo) que volvería a utilizar en la basílica de San Felipe Neri.

Su entrada se monumentaliza a través suyo a la vez que, en planta, crea un eco en positivo del gran y profundo presbiterio (espacio negativo) de su interior.

El segundo elemento son sus dos torres (con evidentes conexiones con las fórmulas de Borromini por su ondulación de los paramentos entre dobles columnas). 

Tanto ellas como los amplios volúmenes en los que se apoyan no pertenecen realmente a la propia basílica (que desde el exterior podría ser considerada de planta de cruz griega), sino que son una conexión entre ella y y el convento posterior y, en la distancia, permiten encuadrar el gran volumen de la cúpula. Su remate bulboso en plomo (recogido del tardobarroco centroeuropeo) crea un punto de policromía y grazia a toda la estructura.

Esta es su tercer elemento, verdaderamente espectacular por la fuerte altura del tambor (aún más acusado por el truco óptico de utilizar el mismo tono del tambor para el arranque de la zona de nervios) y su perfil apuntado.

Al contrario de lo que es habitual no se apoya sobre pechinas, sino que siguiendo el modelo del Panteón, se levanta sobre un gran anillo circular.



Este se estructura sobre arcos mayores (brazos y eje longitudinal) y dinteles (que dan paso a capillas menores) radiales entre estos espacios.


Todo ello crea un espacio fuerte centralizado que juega con las tensiones centrípetas (que nos llevan en vertical hacia la gran cúpula) y centrífugas (en horizontal), creando múltiples espacios que el espectador ha de explorar en recorridos laberínticos, tal y como ya había realizado Guarini en la basilica de la Consolata.



























A todo este juego espacial se le une otro puramente decorativo que hace pugnar las grandes columnas y pilastras de orden gigante que son la médula estructural de todo el sistema, con otras formas mucho más fluidas y blandas que lentamente ocupan los espacios, especialmente según nos alejamos del centro





























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lunes, 18 de febrero de 2019

REMBRANDT. EL SÍNDICO DE PAÑEROS


El último doelen (retrato corporativo) de Rembrandt (ya en plena crisis económica del pintor) será esta obra maestra en donde intentará no caer en los errores de la Ronda Nocturna.
Se trataba del síndico de pañeros de Amsterdam que analizaban los paños azules y negros que pretendían entrar en los mercados de la ciudad utilizando un sraalboeck (fajo de muestras cosidas)

El número de personajes se encontraba ya fijado por contrato, aunque existen dudas sobre el personaje del fondo (F Hendricz), simple empleado del gremio. A esto se debe su posición retrasada que le sirve a Rembrandt (igual que hacía Velázquez en las Meninas) a crear una forma ondulada con constante subidas y bajadas a través de las cabezas que animan este retrato corporativo. Consigue así sortear el riesgo de las figuras repetidas que era muy habitual en muchos de estos retratos colectivos.

Por otra parte, y para sortear en este caso la habitual simetría de la composición, Rembrandt ha optado por un grupo central triangular a cuyo lados crea, por medio de la ley de la balanza, un equilibrio no simétrico, alejando del resto a la figura de la derecha, que contrapesa así el mayor volumen de las dos de la izquierda.
La perspectiva es espléndida para tan reducido ámbito, creándose por medio de varios trucos como la mesa puesta en esquina, el tradicional escorzo de la mano y el libro en la pare central o la diagonal creada por el hombre que se incorpora que llega hasta el más retrasado y se culmina en el muro articulado (que acaso repitiera  la sala en donde estuvo expuesta).

El retrato psicológico se potencia por medio de una técnica típica del autor, buscando romper el tradicional hieratismo a través de una captación casi instantánea de la escena, en donde creemos que alguien acaba de entrar en la sala, lo que provoca que los personajes levanten su mirada hacia él e, incluso, uno de ellos comience a levantarse.

Sin embargo, los protocolos de esta corporación dejaban claramente establecido que sus reuniones siempre se realizaban a puerta cerrada, por lo que (en un rasgo de enorme modernidad) Rembrandt los hace girarse hacia el propio espectador que se convierte en el verdadero protagonista de la historia





domingo, 17 de febrero de 2019

PALAZZO CARINAGNO. GUARINO GUARINI. TURÍN
























Se trata de la obra civil más importante del autor creada para una rama lateral de la familia Saboya que, ya en tiempos de la unificación, acogió el primer parlamento italiano.
Como es habitual en el autor, se unen varias influencias para crear, sin embargo, una obra sumamente personal.
Por una parte se encuentra el proyecto curvilíneo, con pronunciado cuerpo central en forma convexa, que realizara Bernini para el Louvre.




Por otra parte existe, como es habitual en el teatino, la sombra borrominesca, especialmente de la fachada lateral de Propaganda Fide con su forma ondulada y la importancia compositiva de las ventanas.




Por último, tanto el ladrillo como las decoraciones de estrellas remiten a las formas mudéjares que aparecen en casi toda su obra.

Ampliado posteriormente, su fachada principal  juega con grandes volúmenes en proyección (rectangulares los exteriores y semicircular el central, con un nuevo juego cóncavo-convexo con su zona central en piedra blanca, de ascendencia romana, casi diríamos que conectada con Cortona) unidos por dos alas cóncavas.

Esta planinetría crea una fachada sumamente articulada (con un tono menor de claroscuros en los detalles ornamentales creados en ladrillo) que avanza hacia el espectador, creando un fuerte impacto urbanístico en todo el entorno (que sería mayor en la plaza anterior, mucho más pequeña, obligando a una visión de escorzo)

En la parte del patio, el tema ondulatorio cesa para fijar toda la atención en el gran cilindro central (aquí totalmente destacado, casi individualizado).

En el interior de este cilindro se crea un espectacular distribuidor creado a base de dobles columnas que sirve como antesala tanto hacia el patio o la planta baja, como al piso principal.

Su estructura se basa en las elipses: una más pequeña para el ingreso que se desarrolla en toda su complejidad espacial en el segundo.

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En él la luz y la arquitectura juegan una dialéctica constante, unas veces sutil, otras brutal y tensa.





Desde la estancias laterales arrancan, de forma camuflada, dos escaleras que abrazan en su forma curva todo el volumen, creando en su parte superior complejos corredores en torno a la gran sala central
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sábado, 16 de febrero de 2019

ÁNIMA MUNDI. Paisajes sonoros. Invierno mediterráneo

El sol está cayendo con prisa de invierno y en la playa las sombras de los escasos paseantes se han vuelto muy largas, y tocan el mar, y se introducen en su azul cada vez más profundo, casi de terciopelo.
Un sol anaranjado se hace siluetas tras las hojas de las palmeras.
Una brisa comienza a refrescar.
Y
La noche caerá muy pronto, demasiado pronto siempre, y romperá estrellas en lo negro, recortando las montañas.
Pasará eso y el pequeño calor que durante el día hacia ilusiones de futura primavera se llenará de frío. De húmeda oscuridad de los campos en donde las naranjas ya no brillarán en los árboles como bolas incandescentes.
¿Las recuerdas?
Campos y campos que se perdían en el horizonte con un verdor que desafiaba al invierno.
En medio de su alfombra verde, el naranja de las mandarinas, el amarillo intenso de los limones que lucían como soles que ahora se esconden... y enero regresa con toda su tristeza de frío.

¡Cuándo llegará la primavera a los corazones y sonará de nuevo los alegres acordes de Mozart!

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                                               ÁNIMA MUNDI



jueves, 14 de febrero de 2019

RUBENS EN LA CATEDRAL DE AMBERES


Amberes había sufrido la violencia calvinista en 1566 y en 1581 que destruyeron gran parte de las imágenes de sus iglesias, siendo imprescindible su restitución.
Dos hechos fueron esenciales para ello: la Tregua de los Doce Años que permitió la tranquilidad y economía necesaria y la llegada de un Rubens ya famoso por su Adoración de los Reyes Magos que colgaba de su Ayuntamiento al que apoyaban directamente los archiduques, que también colaborarán económicamente.
El maestro volvía de Roma perfectamente formado en todas las novedades del primer barroco e imbuido de las nuevas indicaciones del Concilio de Trento.
La primera de sus grandes obras (1610) será la Erección de la Cruz pintado para la iglesia de anta Walopurgis y ahora en la catedral.

Se trataba de un tríptico que Rubens renovó, intentando realizar un espacio continuo entre sus tres tablas, con las Marías en la izquierda, un espacio lleno de silencio, frente al ala derecha, con los dos ladrones en su preparación para la crucifixión.


La Erección es toda una lección de arte clásico, inspirada en la de Tintoretto en San Rocco, con luz caravaggiesca y potentes anatomías miguelangelescas que, en el fondo, remiten al Laoconte y toda una tensión muscular que hace referencia a otra más espiritual (el desarrollo de la Pasión)


La obra se relaciona con otra 4 años posterior también en la Catedral, el Descendimiento de la Cruz que ya analizamos aquí.

Idéntica composición de tríptico (aunque más parcelado), misma diagonal, pero todo lo que en una es ascensión en otra es descendimiento, y del gentío y ruido de la Erección pasamos al silencio patético del descendimiento en donde el gran peso muerto de Cristo crea una desazonante sensación de caída y fin, en la que todo el detalllismo anterior (herencia de lo flamenco) ha sido lentamente eliminado para dejar el hecho esencial, desnudo y por ende mucho más potente.

Casi diez años después Rubens vuelve a trabajar para la catedral con una gran Asunción para su altar mayor.


Ya se trata de una pala a la manera italiana que se inspira directamente en Tiziano.
En ella vemos evolucionar su pintura hacia un toque más roto, creando sensaciones atmosféricas que se sobreponen al gran armazón constructivo que destacaba en las obras anteriores.

También el maestro ha cambiado su percepción psiclógica de los personajes, mucho más sutil, y abandonado el tenebrismo por una paleta más clara y una luz más cristalina y envolvente que anuncia ya sus obras más maduras.