martes, 14 de febrero de 2012

MIGUEL ÁNGEL. EL CAPITOLIO ROMA.


La planta de todo el conjunto presenta una serie de peculiaridades. 
En principio Miguel Ángel tuvo que contar con la topografía (era una de las colinas de Roma), un edificio al fondo (Palacio Senatorial, gótico) y el edificio de la derecha (Palacio de los Conservadores). 
Para el relieve creará una espectacular escalinata que coronan los Dioscuros, mientras que los palacios, en vez de destruirlos, son modernizados en sus fachadas.




Sin embargo, la verdadera genialidad de la obra será la creación de una plaza trapeziodal que se desmarca de todos los presupuestos del clasicismo y genera su vida propia gracias a dos principios:
Por un lado la escultura de Marco Aurelio (con todo su peso simbólico) puesta en su centro
Por otro el alucinante enlosado que relaciona la estatua con los palacios. Una forma ovalada que genera una estrella curva de poderosa poderosa fuerza centrífuga que choca contra los edificios, creando un espacio dinámico en el que el espectador se enfrenta a una serie de fuertes tensiones internas.
A ello se añade el sentido trapezoidal de los palacios y la entrada única por una escalera que va desvelando poco a poco este espacio, una habitación exterior, con tres paredes (Ackerman)
.


El alzado del renovado Palacio de los Conservadores y del Palacio Nuevo responde al típico genio miguelangelesco. Organizada por un orden gigante corintio en las pilastras que unen los dos pisos, el inferior tiene un orden menor en columnas sin función. 
Frente a la tradición del Quattrocento, Miguel Ángel renuncia al arco en favor de los dinteles que, junto a las pilastras gigantes, producen una potente lucha de fuerzas horizontales y verticales
El primer piso, entendido como un pórtico, crea fuertes efectos de claroscuro entre columnas y pilastras y huecos, dotándolo de dramatismo. Es, además, un elemento híbrido, que tanto pertenece a la plaza como a los propios edificios (Ackerman)




El piso superior se contrapone con una fuerte presencia del muro y la ventana, acentuando la pesantez con grandes y trabajadas ventanas de frontones rotos y alternados, con uno triangular que marca el eje de simetría.
Todo el conjunto se corona con un arquitrabe poderoso sobre el que se coloca una delicada balaustrada clásica que, al modo de Serlio o Palladio, coloca esculturas en los ejes de las pilastras, dejando sin cerrar su ascensión vertical.




En el palacio senatorial crea una serie de disgresiones que eliminen su carácter medieval y lo integren en su conjunto.
Chapa con mármol la parte baja que convierte así en un gigante basamento al que priva de continuidad visual con una escalera piramidal que se decora con divinidades fluviales, mientras que los dos pisos superiores se unen a través de un orden gigante al que añade la balaustrada.

La cubierta utilizada en todo el conjunto es plana, aunque los dinteles de los pórticos no son monolíticos, sino compuestos con dovelas y unidos por grapas, funcionando tectónicamente como verdaderos arcos
La decoración, como ya se ha visto, sólo se realiza a través de motivos arquitectónicos con unas intenciones claramente expresivas.
Tiene, sin embargo, un papel muy importante, la colección de esculturas, pues en sí mismas generan un programa iconográfico.

Desde el Marco Aurelio (representaba para los humanistasdel Renacimiento la encarnación del emperador ideal, el exemplum virtutes: pacificador, administrador de justicia y mecenas de las artes; Ackerman), las esculturas fluviales (una de ella reconvertida de Nilo a Tíber con la adición de Romulo y Remo) o los Dioscuros (que en el momento se creían realizados por Fidias y Policleto como retratos dobles de Alejandro), todo conducía a la exaltación de la Antigua Roma y su poder (aquí se encontraron los primeros pobladores y se creó uno de los principales templos de la Roma antigua), aunque sin olvidar el carácter cristiano de su mecenas (el Papa Paulo III), con un típico conciliato (una de las placas SPQR, imitando en la medida de lo posible a los antiguos, en espíritu y obra, se opone a otra que reza: en el año de nuestra salvación de 1568, encomendada a Jesucristo, creador de todo lo bueno)

Divinidad fluvial. Tíber

Comentario.
Miguel Ángel, nacido y criado en pleno clasicismo, evolucionará en su obra al manierismo más extremo y pasional. Esto es visible tanto en la escultura (su actividad prioritaria) como la pintura. En arquitectura no existió evolución, pues su tardía ocupación a ella le hizo construir sólo espacios manieristas.
Este estilo manierista es la perfecta visualización del ambiente exterior (Sacco de Roma, Reforma luterana, crisis económica) como interior (crisis existencial que le apartará de su neoplatonismo inicial por una experiencia cada vez más agónica de la belleza y de la divinidad).




Esta angustia vital traspasa sus límites y se plasma en la arquitectura que cambia por completo su orientación desde el espacio mensurable, equilibrado y estático del Alto Renacimiento (cuyo mejor ejemplo sería el proyecto completo de San Pietro in Montorio de Bramante y su gran patio columnado no realizado), pasamos a otro mucho más complejo, sin centro evidente que se aísla de su entorno o compite con él. Ackerman compara este espacio con el Patio de Belvedere de Bramante, viendo como la perspectiva lineal monofocal y desde un punto determinado es sustituida por otra cambiante y sumamente dirigida, haciendo entrar al espectador por una escalinata que oculta la plaza hasta casi su parte superior para dejarnos, desarmados, ante un espacio lleno de posibilidades (todas ellas interrumpidas).
 En él el espectador queda profundamente desequilibrado pues siente movimientos de repulsa y atracción, haciéndole deambular sin rumbo (esta idea de la relación entre arquitectura y espectador será recogida por Bernini para darla un giro a favor de la propaganda papal en la Plaza del Vaticano, con la misma idea de colocar un obstáculo visual en su centro para obligarle a deambular sin la posibilidad del camino más recto).
 Se trata, por tanto, de la creación de espacios dinámicos (y profundamente cinéticos, que obligan a un espectador activo), un tanto esquizofrénicos, que tanto juegan con la apertura infinita (como esta plaza y su estrella centrífuga) o de angustia espacial (Su escalera de la Bilioteca Laurenciana). Lugares inhóspitos que, como se ha visto en todo el comentario, se resisten a su descripción racional, siendo más adecuada la metafórica o emocional, pues éste es su verdadero sentido: Perturbar.




Más allá de esto, todos los elementos son clásicos, pero no su sintaxis que rompe la armonía del módulo con los órdenes gigantes o los dobles órdenes, sus elementos sin función, la potenciación de un uso de la luz dramático, o de los vanos y los llenos, rompiendo las reglas clásicas al insinuar más vacía la planta baja que la primera. 
De la misma forma trabajará en escultura o en pintura, rompiendo la belleza a favor de la expresión, lo terminado por lo inacabado, lo equilibrado y cerrado por lo desiquilibrado y abierto en múltiples direcciones, proponiendo al espectador un mundo terrible en donde ya no hay certezas sino sólo dudas, sentimientos, emociones negativas…




Toda esta potenciación de lo expresivo en las artes será la base del barroco, aunque cambiando el concepto básico
Tomando de Miguel Ángel las formas dinámicas las orientarán no para transmitir el pesimismo sino para embaucar y dirigir al espectador hacia unos fines ya previstos (propaganda religiosa o política), pasando así del individualismo pesimista del manierismo al optimismo social del barroco triunfante que nos utilizará (a nuestros sentidos) para hacernos actores de una gran obra teatral en donde todos los movimientos se encuentran previstos y delimitados para que el mensaje sea transmitido con la máxima eficacia.






















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