miércoles, 29 de julio de 2020
lunes, 27 de julio de 2020
JAN METSYS Y LA ESCUELA DE FONTAINEBLEAU
Hijo de Quinten que le sirvió de maestro, iniciándole en los modelos italianos, los conocerá directamente cuando tenga que huir de su ciudad natal acusado de herejía.
Viajará por Italia conociendo los grandes focos del manierismo y terminará por participar en la escuela de Fontainebleau que, bajo la dirección de Primaticcio, hizo entrar los modelos de Parmigianino y Correggio en el entorno cortesano creado por Francisco I y continuado por sus sucesores.
Nos encontramos así con un estilo profundamente intelectualizado que juega con múltiples referentes (y sobre todo, con sus choques formales) que arrancan en algunas formas leonardescas que pasan hacia Correggio o Parmigianino, un erotismo frío al modo de Bronzino (y el gusto por la piel femenina con toques marfileños), la contraposición (intensamente contrastada) entre lo masculino y lo femenino, el interés por las tonalidades tornasoladas que estallan en medio del cuadro al salirse por completo de la entonación general, lugares reducidos en donde las figuras (hercúleas) suenten un profundo agobio espacial, las citas arqueológicas...
miércoles, 22 de julio de 2020
Aquellas praderas azules. EL DESCUBRIMIENTO DEL HIELO
DALE AL PLAY, SIMPLEMENTE
.
.
¡Era aquello! ¡Ese era el misterio!
Un lugar de hielo en medio del fuego.
Ese ignoto país que hacía años que anhelabas (¿verdad, Mayca?) y daba tanto miedo...
Te acercaste a él con la respiración entrecortada y un peso enorme en el estómago, pues en tu mente se unían mil noes entrecruzados, el primero de ellos el que podría decir Sabrina, el último dentro de tu propia alma que hablaba de ¡pecado! aunque ya hiciera años que no creyeras en ello.
Era algo viscoso que te subía por el pecho.
Un dolor oscuro que cuanto más grande se hacía más empujaba tus dedos que avanzaban como animales ciegos, mientras tú te morías, aterrorizado por el calor que ibas encontrando y
sonaba, una vez más, siempre, Culture Club, y
Tú sólo podías pensar que entrabas en un lugar prohibido
En tu interior se mezclaban el ansia y el miedo, un respeto ante las cosas sagradas que te impedía abrir los ojos, y te enterradas entonces en el rincón oscuro de su cuello para sentir su aroma de lavanda, su aliento cada vez más ardiente mientras tú
No sabías de dónde habías sacado las fuerzas ni las formas, pero igual que un cofre, el mundo se abrió de repente para que entrarás en él, y notaste en la yema de tus dedos el calor sin término del hielo, igual que el coronel Aureliano Buendia aún siendo un niño, ¿verdad?
¿No es cierto, cariño mío, que entonces nuestro abrazo se hizo más fuerte?, pues nos habíamos convertido de repente en dos náufragos sin ruido, devorados por una tormenta desconocida que sólo nosotros habíamos producido
Dios santo. Olas enormes os empaparon por dentro, como si fuera pecado el haber encontrado juntos este misterio de miel que os alzaba hasta el cielo, dementes.
Eso y querer llorar sin medida mientras un calor lento, terriblemente encendido, os incendiaba por entero como si aquello fuera un inacabable atardecer de fuego que (imaginabais) os haría relumbrar en aquel rincón del Penta en donde descubristeis cuanto quema el hielo encerrado en las entrañas de vuestros cuerpos,
Ese calor que no da tregua.
Un lugar sin esquinas pero lleno de trampas que conduce a los infiernos de la gloria y al dolor, como muy pronto sabríais; ella atenazada por los prejuicios de una época que la catalogaba entre zorra y estrecha; tú...
Qué quieres que te cuente, que esperabas con ansia el día siguiente pero luego, después, te sentías sucio, prisionero de tus deseos que te gritaban por dentro a la vez que querías llegar cuanto antes a los hoteles que hay en California
Ya sabes las burradas que te decías, las mismas que se decían en el grupo de amigotes. Pura adolescencia de hormonas desatadas y la visión de alguna película porno en la casa de algún amigo con padres de viaje.
Madre mía. Como podía ser lo mismo aquellas escenas ante la piel de melocotones de ella, sus suspiros pequeños, la terrible timidez de sus ojos entrecerrados y arreboladas las mejillas.
Era otra cosa muy distinta.
Era...
¿A ella le gustaría?
¿Realmente era así o solo el total ofrecimiento del amor?
No se podía hablar más que con metáforas, bajo el manto de los sobreentendidos que oscurecían mucho más de lo que aclaraban.
¿Verdad, mi vida?
¿Verdad que todas nuestras praderas tuvieron mucho de esto pero nunca lo pusimos en palabras?
No supimos hacerlo, y tal vez por eso, ¿acabó todo por eso? ¿Era eso lo que siempre se te adelantaba?
A veces lo pienso, no creas, y también te pienso a ti pensando en esto sin llegar a ninguna conclusión pues
¿Cómo podíamos saber nada de esto su estábamos temblando, y sobre todo era miedo, en este viaje entre deseos, tabúes, falsas informaciones y silencios compartidos?
Qué complicada es siempre la adolescencia.
¿Cómo podíamos saber nada de esto su estábamos temblando, y sobre todo era miedo, en este viaje entre deseos, tabúes, falsas informaciones y silencios compartidos?
Qué complicada es siempre la adolescencia.
miércoles, 15 de julio de 2020
De otros lados. Aquellas praderas azuless. CIPRIÁN. ESCRIBIENDO
DALE AL PLAY COMO SI FUERA LUIS Y DÉJATE LLEVAR POR LA MÚSICA QUE ME ACOMPAÑÓ EN LAS Largas noches de ESCRITURA de mi primera novela.
Noches insomnes hasta que el amanecer te sorprendía con toda la tristeza de su luz sucia que volvía blandos los objetos mientras les borraba toda la magia (o el terror) que la madrugada había puesto sobre ellos, como si fuera un segundo rocío.
Sólo entonces, cuando el mundo se volvía confuso y la claridad barría sueños y deseos, apagaba la música y dejaba de escribir, hasta la noche siguiente.
Pasaba entonces el día, disimulando que vivía cuando en verdad era todo lo contrario. Dormía hasta casi el mediodía, malcomía los restos de la cena y pasaba la tarde en el sopor de julio y agosto, embarcado en el sofá como en una balsa de náufrago frente a la televisión que hablaba lentamente de cosas incomprensibles que a mí no me interesaban, pues yo seguía, hora tras hora, encerrado en mi novela, aquella que se parece tanto al amor verdadero de la primera relación, al único de veras cierto y,
(mientras comía, cuando paseaba un rato al caer la tarde o, simplemente, meaba)
vivía en el tiempo (mucho más auténtico y feroz) de mis personajes que deambulaban por el mundo mientras yo me hacía una plato de pasta y un gazpacho para cenar, cada vez más inquieto según aparecía la noche y los ruidos de las casas, unas horas después, se iban apagando en las cocinas de cacharros que se lavan, de grifos y retretes, de algún polvo despacioso que esquivara el calor.
Así hasta que acaba todo y la madrugada sonaba a grandes aspas girando lentamente, a peleas de perros huérfanos en los descampados.
Era entonces el momento, y (como sabría mucho después) compartía con Luis insomnio y letras mientras en las radios de ambos sonaba el programa de Rafa Arboleda.
Cuando terminaba, colocaba una cinta de música en el casete que el propio Luis, mucho antes de dedicarse a la radio, nos hacía sin otro motivo que la pura amistad y, antes, el amor.
En esas cintas, siempre de noventa, se mezclaban sus canciones fetiches con otras dedicadas al propio regalado, como esta de Pink Floyd que siempre me pareció la música nocturna más intensa y bella, como una capa de hacer cumplir deseos con la que cubrirse de la cabeza a los pies y enredarse en aquel viaje a Italia que tanto nos cambió.
Pues hay que decirlo cuanto antes: los personajes de la novela éramos nosotros mismos con el simple y pueril cambio de nombres.
La pequeña historia de un grupo de amigos descubriendo el mundo que, sin embargo, a partir de Venecia dejaba de contar lo que había pasado para escribir lo que debería haber sucedido con una lógica desconocida pero por completo precisa en la que
Algo verdaderamente milagroso.
Una pura maravilla.
Yo me convertía en puro espectador de un joven que escribe en la mesa nocturna rodeado de café y un cenicero atiborrado de colillas de tabaco negro, y asistía a los diálogos que escuchaba mientras escribía, viendo cada gesto y cada entonación que se pintaban en mi imaginación con mayor precisión que si hubieran ocurrido de veras.
¡¡¡Por Dios!!!! Quien no haya sentido esto que cuento está perdiéndose una de las sensaciones más maravillosas del universo.
Todo un mundo, hasta en sus más mínimos detalles, que crece dentro de ti y no te deja ni a sol ni a sombra, llevándose hasta tu propio aire de respirar incluso.
Personajes que te hablan al oído e intentan influir en tus decisiones y, durante el día, sonámbulo, pasas horas y horas pensando en escenarios y tramas, en palabras que habría que decir y...
Da todo lo mismo.
Primero con las músicas de Rafa y luego con las que me grabó Luis, tomas la pluma y todo ese mundo empieza a girar sin cadenas, tan aprisa que a veces no te da tiempo casi de ir escribiendo mientras ríes por un chiste o te emocionas hasta las lágrimas mientras al fin se produce aquello que tanto deseabas, aunque sea de una forma que nunca hubieras podido imaginar.
Son horas de milagro en la que te conviertes de un dios menor que rehace el tiempo y las historias para que ocurran como deberían haber sido, tan sólo trascribiendo la película sin fin que pasa por delante de tus ojos mientras la noche pasa, tan deprisa, y de pronto compruebas con horror que el cielo tras la ventana lentamente languidece.
Se apagan entonces las estrellas y las cosas se adelgazan.
Se pierde el encantamiento; esa luz fosforescente que te ha acompañado durante horas, y hasta las músicas pierden su capacidad de hechizarte.
- ¡Jodido amanecer! .- maldices mientras acabas precipitadamente el capítulo y cierras los folios sobre sí mismos para que la luz no los toque.
Esa luz sucia que lame ya los marcos de la ventana y devuelve al mundo a su estúpida vida cotidiana, y tú bajas apresuradamente la persiana hasta abajo para que la oscuridad no se desvanezca del todo y, cuando empieces a dormir, lo hagas con tus propios fantasmas.
sábado, 11 de julio de 2020
R. La muerte desvelada
La pandemia vuelve a hacer visible la muerte, aquella misma que habíamos suprimido y subcontratado cuidadosamente a lo largo de la últimas décadas.
Menos mal que rápidamente los poderes públicos han multiplicado hasta la naúsea las comparecencias, valoraciones y gráficas hasta volver a convertir esos muertos de nuevo en datos y desarticular cualquier peligro.
martes, 7 de julio de 2020
Aquellas praderas azules. Lo que verdaderamente significan los hoteles de California
DALE AL PLAY DE PALABRAS SIN SONIDO
Realmente no supe interpretar el verdadero sentido de la canción hasta tres años después de recibirla en aquella cinta que Sabrina me regalara antes incluso de habernos besado, pero cuando lo conocí fue un relámpago parecido, pero en el lado contrario, de mi descubrimiento del hielo.
Fue una noche, bajo las sombras de una gran vela, desnudos y asombrados en aquella cama demasiado pequeña en donde un viento de las colinas te desordenó el pelo y tu vista se oscureció mientras yo, buzo ciego, nadaba en la penumbra de tu cuerpo, esparciendo versos entre el trigo marino y
a nadie te pareces desde que yo te amo.
te susurraba, buscándote más allá de los perfiles de tus caderas hasta encontrar un momento tierno, esquivo, que rodeé como se hace con los animales pequeños, mientras comenzaba a sonar aquella canción y pese a la madrugada algo se iluminó en la penumbra.
Fue entonces cuando sentí un cálido rumor de colinas que se acercó con pasos de gigante por la oscuridad de tus vísceras. Algo muy distinto a todo, feroz e inaudito; y tú poco a poco te fuiste tan lejos que yo apenas podía alcanzarte.
Dulce sudor de verano.
Tu cuerpo ya navegaba sin rumbos en la seda de mis palabras mudas, bajo las sombras inciertas de una gran vela hechas a semejanza tuya.
Perdida.
Cada vez más ausente.
Así viajabas por los lugares insospechados a los que te llevaba mi monólogo que todo te decía sin necesidad de contarte nada.
Solo un ritmo, la más bella poesía escrita sobre barro húmedo que yo inventé sin saber aún ni las más simples reglas de la gramática,
insomne, hacendoso,
casi mágico mientras tu cuerpo llovía mariposas de fuego y ámbar, ¿o era acaso el rocío?
Las luces lejanas de aquella canción subían y subían como una escalera sin infiernos. Con escalones de plata y almohadas suaves.
La primavera florecía en ti como mil cerezos bajo la lluvia.
Y
No sé si tú lo recuerdas.
Te mirabas por dentro con los ojos cerrados, asistiendo a tu propio castillo de fuegos artificiales que te explotaban por dentro.
Tú cuerpo se movía entre explosiones; esos eran los verdaderos hoteles de California.
Un lugar donde no había espectros ni historias de aparecidos, y lo sobrenatural eran los navíos de viento de tus aguas cristalinas en un mundo propio que rasgueaban las guitarras como arados sobre el barbecho.
Cómo no amarte entonces, cariño mío.
Tus brazos se aferraba a mi un instante antes de volverse de trapo.
Luego, más adelante,
cuando las montañas ya se terminaron y sólo te quedo el viento.
Entonces sí,
me pediste que te gritara dentro, y te alzaste definitivamente en un ondear de pájaros locos que te persiguieron mientras tú ascendías sin remedio y al fin, secreta, rompiste a llorar riendo, mucho tiempo, viendo tantas luciérnagas como yo nunca he sentido.
¿De verdad que no lo recuerdas o es la simple timidez de tus manos con ansias de infinito?
Esos dedos de acero que se clavaron en mi pelo mientras tú resplandecias en medio de la oscuridad como una brasa hirviendo que luego se hizo sonrisa,
una paz de dientes y labios.
Fue un sabor a melocotones,
el rumor sin ruidos de tu vientre que poco a poco amainó de las tormentas que sólo una vez suceden en los hoteles de California.
Casi en medio del desierto, a un paso de el y la nieve que cayó desde el techo sobre tu cuerpo.
Azul, tan blanda.
Con un olor de colinas que poco a poco se iba perdiendo en tus músculos desmadejados,
y el aire vuelto.
Serena tras el cataclismo.
Luis.
lunes, 29 de junio de 2020
CRIPTA INUNDADA DE SAN FRANCISCO. RAVENNA
Se trata de una cripta (siglo IX-X) de tres naves sobre esbeltos soportes y el piso de mosaicos reorganizados en 1977.
El nivel freático (tan superficial en Rávena por el mar y los pantanos) hace que dicha cripta quede habitualmente cubierta de un agua cristalina que hace aún más mágico el recinto.
miércoles, 24 de junio de 2020
De Otros lados. AQUELLAS PRADERAS AZULES. Manual para tímidos recalcitrantes (1)
DALE AL PLAY, QUIZÁS TE RECONOZCAS EN ALGO
Primero fue la miopía, y unos meses después la compra de la casa de la Sierra.
La primera llegó de improviso, en el primer reconocimiento médico que pasó en su vida, al pasar al instituto, y por muchas trampas que buscó
- Deja de entrecerrar los ojos y dime las letras de abajo
en el papel que le dieron y que aquella misma tarde tuvo que entregar en casa lo ponía bien claro:
Dos dioptrías y medio en cada ojo. Urgente gafas.
- ¡Gafas! ¡Por Dios bendito! Gafas!
Aquella misma noche, mientras lloraba en silencio, pensó que lo mejor que podía ocurrir es que el mundo se acabará esa misma noche.
Y no se trataba de una exageración, sino de un deseo perentorio y urgente ,como todos los que se tienen a los trece años
¿Cómo iba a presentarse en el instituto con gafas? ¡Imposible!
Antes muerto que cuatro ojos, pues en aquellos tiempos no existía la palabra bulling, y precisamente por ello se practicaba con una impavidez cotidiana, sin reparo alguno.
Y no es que Luis temiera los golpes, pues bien sabía yo que no le importaría defenderse. Era algo más sutil y terrible, la perfecta excusa para que los demás se pudieran meterse con él, con el tímido que tan poco confiaba en sí mismo y consideraba el ridículo el peor de los escenarios posibles.
Algo parecido a salir a la pizarra en clase de matemáticas y enfrentarse a aquellos incomprensibles límites que siempre tendían a lo contrario de lo que el creía.
Era ese desamparo, como el del primer día de clase en un colegio nuevo o el del que falla un gol que estaba hecho porque se le enredan las piernas y solo una palabra amable de Juani consigue resguardarle de la ira de los demás pero, también, sobre todo, de la exigencia propia, siempre con el listón más elevado que los otros y sin permitirse un solo error, ¿verdad?
¡Cómo me conoces, jodío!
Pues sólo así, siendo juez implacable de ti mismo, evitabas el juicio de los demás
Pues sólo así, siendo juez implacable de ti mismo, evitabas el juicio de los demás
El tiempo que he necesitado para empezar a admitir que no soy perfecto, sin un solo fallo que los demás pudieran utilizar para.
En el fondo todo era una idea absoluta de la reputación que ¿te enseñaron tus padres? ¿conociste en tus lecturas, como si siempre hubiera que comportarse como Miguel Strogoff o el Corsario Negro y?
Quizás entendiste mal, amigo, y confundiste el valor con una simple impostura, o simplemente fuiste así desde pequeño hasta que un día dejaste de serlo (o tal vez aprendiste definitivamente el disimulo).
Hasta entonces tuviste puesta una coraza tan espesa que quién de verdad no te conocía pensaba que eras un borde sin cuento cuando en realidad tan sólo estabas muerto de miedo.
Hacías eso y ensayabas sin fin los escenarios de todos tus miedos para que nadie te pudiera atrapar sin las palabras precisas, pues
Como me he deseado siempre ser como tú, Solsona, y tener la broma precisa de descabalgar pistoleros sin despeinarse siquiera.
Quizás entendiste mal, amigo, y confundiste el valor con una simple impostura, o simplemente fuiste así desde pequeño hasta que un día dejaste de serlo (o tal vez aprendiste definitivamente el disimulo).
Hasta entonces tuviste puesta una coraza tan espesa que quién de verdad no te conocía pensaba que eras un borde sin cuento cuando en realidad tan sólo estabas muerto de miedo.
Hacías eso y ensayabas sin fin los escenarios de todos tus miedos para que nadie te pudiera atrapar sin las palabras precisas, pues
Como me he deseado siempre ser como tú, Solsona, y tener la broma precisa de descabalgar pistoleros sin despeinarse siquiera.
Sin dolor, con sola frase que siempre me salía mucho tiempo después
Joder
Cuando ya no hacía falta, pues el ahogo de ese estómago que se le subía para arriba ya le había golpeado, dejándole como un imbécil ante todos, o por lo menos eso creía, pues en muchas ocasiones su imaginación corría mucho más que la realidad, y llegaba a inventar películas para no dormir que sólo se proyectaban en su cabeza.
Es por completo cierto.
Todo es siempre más difícil en los propios terrores, en el mundo de angustias del que cree que muy poco vale, y se esconde casi por defecto, pues
¿A quién le puede interesar que
escribas?
que pienses más allá de lo que hace gran parte de los otros?
que entiendas la música como nadie lo ha hecho?
que seas sinestésico?
o simplemente sensible?
Yo te dije muchas veces desde que nos conocimos, pero hasta que no llegó Sabrina no te lo empezaste a creer del todo.
Eres alguien tan especial que...
¿Por qué no cuentas tú lo que queda? Explica esa tragedia de la casa en la Sierra que terminaría siendo la puerta hacia la gloria.
Algún día, sí, creo que algún día podré
AQUELLAS PRADERAS AZULES. ÍNDICES
ÁNIMA MUNDI
Es por completo cierto.
Todo es siempre más difícil en los propios terrores, en el mundo de angustias del que cree que muy poco vale, y se esconde casi por defecto, pues
¿A quién le puede interesar que
escribas?
que pienses más allá de lo que hace gran parte de los otros?
que entiendas la música como nadie lo ha hecho?
que seas sinestésico?
o simplemente sensible?
Yo te dije muchas veces desde que nos conocimos, pero hasta que no llegó Sabrina no te lo empezaste a creer del todo.
Eres alguien tan especial que...
¿Por qué no cuentas tú lo que queda? Explica esa tragedia de la casa en la Sierra que terminaría siendo la puerta hacia la gloria.
Algún día, sí, creo que algún día podré
AQUELLAS PRADERAS AZULES. ÍNDICES
ÁNIMA MUNDI
lunes, 22 de junio de 2020
AUGUSTO VELATO. MÉRIDA
Encontrado en los restos de área sacra del teatro, representa a Octavio Augusto como Pontifice Maximo, encarnando así la cima del poder religioso que desde entonces y hasta el siglo IV fue asociado con el emperador.
Tanto la fisonomía (muy idealizada según las formas helénicas), como las garras que forman los rizos de su cabello son habituales en sus retratos oficiales.
La calidad del mismo ha hecho pensar en una obra importada de la propia metrópoli
sábado, 20 de junio de 2020
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