jueves, 7 de mayo de 2015

NOUVEL. LA FUNDACIÓN CARTIER EN PARÍS


De nuevo Nouvel nos sorprende con una nueva fachada verdaderamente asombrosa.

En realidad es una doble fachada, la del edificio (compuesto en una larga horizontal que crea un volumen de cristal de enorme pureza que se vuelca hacia el exterior y expande el edificio, pues crea dos alas en los extremos en donde la arquitectura ya no es sólida, pues sólo se ha construido la estructura, y sólo es dominio del viento y el aire) y la exterior.

El retranqueo del edificio ha permitido la creación de un jardín diseñado por Lothar Baumgarten que ha mantenido ejemplares históricos y ha añadido otros típicamente franceses hasta convertirlo en un verdadero jardín botánico.

Delante suyo, y siguiendo la línea de la acera, se abre una segunda fachada, realizada en vidrio por medio de estructuras de arriostramiento.


Esta segunda fachada es especular a la primera y protege (o muestra como una vitrina?) el jardín interior.

Su estructura crea toda una nueva serie de relaciones entre el interior de la finca y el exterior.
Y así es vitrina para el paseante exterior, que puede asomarse al edificio y jardín, pero también espejo, pues los reflejos de los árboles de la calle se funden con los del interior.

Esta cualidad (tan posmoderna) de confunsión entre las realidades y sus espejos (como ya haría en el nuevo Reina Sofía) tiene el toque (¿lírico, acaso humorístico?) de siluetas de pájaros pintadas en el vidrio.

En el centro de esta fachada, la altura del cristal es mucho menor, lo que permite la visión del jardín pero también su fuga, la de la vegetación que la sobrepasa en altura y se desborda hacia el exterior.

Desde el interior del jardín, el muro de cristal aporta una sensación de seguridad a la vez que no impide la visión del exterior, creando una pequeña burbuja natural que se protege (e integra) en la artificiosidad de la ciudad.




















                           DE TURISMO POR PARÍS

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada