El gobierno autonómico de Camps trato de ocultar la tragedia, censurando las noticias de Canal Nou, y puso todos los obstáculos posibles al expediente judicial, denigrando constantemente a víctimas y familiares (no resulta todo esto demasiado familiar en esta tierra?)
El descarrilamiento se produjo a las 13.03, que es la hora que deberían marcar todos esos 43 relojes que recuerdan a los fallecidos en este monumento conmemorativo realizado por Anja Krakowski, mientras que el resto, en negro, se pensó en convertirlos en pantallas en donde poner mensajes de la Asociación de víctimas.
Ahora los relojes van desparejados (el ayuntamiento dice que no tiene presupuesto para ellos) pero hay flores recientes y un espacio de cristal en medio de la ciudad que guarda una sensación de tiempo detenido, como una vitrina porosa, que se relaciona con el paseante.
Casi un memento Mori actual, lleno de relojes y políticos más o menos miserables.



















































