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martes, 15 de mayo de 2018

PALAZUELO, UNA ABSTRACCIÓN HUMANA


Frente a las corrientes más radicales de la abstracción (ya sea la subjetividad del informalismo o la fría seriación del op-art), Palazuelo constituye un momento de paz y equilibrio entre el yo y las matemáticas que utiliza la geometría para dirigirse a los hombres, incitándolos a investigar sobre sí mismos y el mundo circundante.

No es extraño esto pues sus primeros referentes fueron profundos humanistas y revolucionarios como Paul Klee (y su geometría, siempre tan humana) o el constructivismo (que planteaba el arte como una manera de amplificación del espíritu).



Sobre ellos, y animado por múltiples estudios sobre alquimia, metafísica y misticismo, su obra es toda una búsqueda de caminos en donde la matemática sólo sea un medio y no un fin en si mismo.

Habitualmente en formatos verticales, su investigaciones han pasado del volumen al plano (a mi modo de ver muy relacionados con las investigaciones de Oteiza) y, más tarde a la línea que ha terminado por generar misteriosos alfabetos que el espectador debería investigar por el simple placer de la búsqueda sin necesidad de descubrimiento



martes, 10 de mayo de 2016

LA ESCULTURA CONSTRUCTIVISTA. (1) PESVNER


De la misma manera que hubo una pintura o (un intento de) arquitectura constructivista, también surgió una escultura basada en los mismos presupuestos:  crear un arte antiburgués, antiacadémico y anti-imitativo que permitiera al nuevo hombre que estaba surgiendo de la revolución una revelación de la auténtica vida.
Lamentablemente, el movimiento tuvo una corta vida (sesgada por la idea de propaganda stalinista) y tampoco consiguió sus objetivos de comunicación, demasiado intelectuales para el pueblo (entonces y ahora).

Sin embargo, su importancia en la historia de la escultura fue decisiva, pues igual que Kandinsky, Mondrian o Malevich crearon la pintura abstracta, estos dos hermanos (Pesvner y Naum Gabo) lograron introducir a la escultura tridimensional en este ámbito tan típico del XX.
Cerraban así un largo proceso iniciado por lo fragmentario de Rodin y avanzado por el primitivismo y la geometría de Brancusi. Tomaron, además, los nuevos materiales introducidos por el cubismo y su juego en el espacio (Julio González) para renunciar por completo a la imitación (o a su progresiva geometrización o síntesis) para hacer surgir la escultura desde la propia idea, la del espacio.

Sus obras, realizadas en pleixaglas, trabajaban sobre el desarrollo de la geometría dinámica, desarrollando formas geométricas básicas (como sería la espiral) para desarrollarlas en tres dimensiones que hicieran visible el espacio (como Chillida u Oteiza retomarán tiempo después)

Un espacio no sólo de contorno (lo exterior a la escultura) sino imbricado en la propia obra, que muestras aberturas y transparencias y permiten relacionarse con el entorno y el espectador, que habrá de relacionarse con ellas a través del movimiento y el múltiple punto de vista


























lunes, 2 de mayo de 2016

LA PINTURA CONSTRUCTIVISTA. Lissitzky. PROUN


Como ya explicamos a propósito de la torre de Tatlin, el constructivismo fue más una utopía que un verdadero estilo artístico en donde se buscaba una reforma social a través del arte sobre los presupuestos de la revolución de octubre.
Esta utopía se manifestaba, especialmente, en una nueva concepción del espacio. Un espacio en equilibrio " que ha de ser móvil y elemental, de modo que un teléfono o un mueble común de oficina no lo pueda trastornar. El espacio debe existir para el hombre, no el hombre para el espacio (El Lisstzky)

En la búsqueda de este espacio El Lisstzky elaboró su concepto de Proun, que más allá de un cuadro (en el que no creía) tenía un objetivo: "la construcción creadora de formas (y, consecuentemente, la conquista del espacio) a través de la construcción económica del material transformado.

Por tanto, cuando observemos estos Proun, no deberíamos ver en ellos tradicionales pinturas sino toda una aventura tridimensional que las circunstancias no permitieron concretarse.
Partiendo de la senda iniciada por Malevich se buscaba la experimentación (radical) del espacio y sus posibilidades, en algunos momentos cercano a las obras de Mies van der Rohe (Pabellón Barcelona) en donde los muros (los sólidos) y lo vacíos deberían crear un continum en el donde el hombre redescubriera el espacio escondido en su propia vastedad y falta de límites.

Por el contrario, en los dibujos ya intuimos cómo el espacio se contrae y se expande sin encerrarse nunca por completo para que siga fluyendo, limitado pero no cortado, más bien canalizado a través de laberintos diáfanos.

Su influencia en la arqutectura neoplasticista será fundamental