Cuando se habla de neoplasticismo siempre se suele pensar en Mondrian.
Sin embargo, a nivel histórico, el alma del movimiento será Theo van Doesburg, creador de la revista De Stijl y verdadero alma del grupo que pretende una síntesis límite del arte en su vertiente más espiritual.
Normalmente se conoce de él su enfrentamiento con Mondrian acerca de la utilización de las diagonales, creando el elementarismo que pretendía una evolución estética del movimiento dando mejor primacía a la línea (que no a la composición) y permitiendo nuevas combinaciones (en especial jugando con las diagonales), algo que el propio Mondrian (aunque en el fondo nunca lo reconociera) terminará utilizando en sus años finales.
Mondrian
Doesburg es, además, el gran animador del grupo, acaso menos individual y egocéntrico que Mondrian, que tenderá lazos con el constructivismo del Lissitzky o con la Bauhaus, intentando llevar al movimiento neoplasticista hacia formas arquitectónicas y urbanísticas.

