Frente a las grandes llanuras aluviales de la baja Mesopotamia, los Asirios contaban con un paisaje de colinas y montañas que reorganizaron para crear grandes jardines en pendiente, con grandes plantaciones de árboles que rememoraran bosques
En la parte superior, con control visual del espacio se disponía de un pabellón unido por senderos a la parte baja, mientras que distintos cursos de agua eran diseñados para regar el terreno, desviando ríos e (incluso) cortando montañas enteras.
Este relieve del palacio de Nínive de Asurbanipal es perfecto para hacernos una idea de ello, especialmente en su montaje que recrea la policromía original.






















