Datada entre los siglos IV-III a C, apareció en el contexto funerario de la necrópolis de Puig de Molins, Ibiza.
Tradicionalmente ha sido vinculada con la diosa Tanit de la que ya hablamos aquí (caracterizada por las estrellas que aparecen en la diadema de su frente). Diosa de la muerte pero también de la resurrección que acompañaría al alma del difunto a un buen puerto
Destaca su fuerte aparato decorativo (añadido a la figura en molde), en el que destaca una gorgona, lo que nos habla de la compleja interactuación cultural que recibe el Mediterráneo occidental en estos momentos previos a la gran expansión romana.
Sus características formales y técnicas corresponde, sin embargo, a una plástica mucho más cercana a lo cartaginés, de fuerte expresividad y desproporciones, como ya vimos aquí







