La planta
del monasterio es de carácter basilical (o planta salón), con una nave principal y capillas laterales entre los contrafuertes. Consta de un claustro con planta cuadrangular.
La planta del monasterio es una clara prueba de la
evolución del gótico en cuanto a planta (que comenzó con el modelo típico de
peregrinación de cruz latina con deambulatorio o girola). Esto mismo lo sitúa
en la época de el gótico flamígero, con los brazos de la cruz completamente
eliminados.
El espacio es
longitudinal y diáfano, siendo esta época característica por la importancia del
espacio interior.

En
cuanto a alzado, los muros de piedra están trabajados en
sillares.
En el interior aparecen los característicos arcos del gótico
flamígero (el apuntado, el conopial, el rebajado y el carpanel). La ventanas, que como
antes hemos mencionado en la planta, tienden a ser mas amplias y diáfanas, y se
empiezan a decorar con numerosas curvas y contracurvas en sus tracerías.
Los
pilares sustentantes son aristados y se multiplican hasta que desaparece el
pilar original (pilar fasciculado).
El alzado es bipartito (el triforio y el
clevistorio se unen en una única zona de iluminación). Y otro vez, vemos
como este estilo busca la máxima luz posible, donde aunque hay existencia de
bastantes muros, el vano cobra mucha importancia. En este caso el soporte
exterior se realizaba en unos contrafuertes fasciculados y muy decorados,
adosados al muro y coronados con pináculos (sin necesidad de arbotantes).

La cubierta,
formada por bóvedas de crucería, en este caso, de bóvedas estrelladas. En estas
bóvedas aparecen numerosos nervios, que no tienen función ninguna mas que pura
decoración. Estas bóvedas están formadas por nervios, y estos terminan en
baquetones, que más bien serian pilares fasciculados. Por lo tanto, estos
últimos, serian los que recogerían los pesos y el empuje de la bóveda. Al
cruzarse los nervios, forman las claves, y los espacios restantes se denominan
plementos.
En la decoración se ve la clara influencia del arte islámico anterior, con toda la decoración geométrica, la complicada tracería, las columnas, las ventanas, la decoración vegetal… Aparecen también numerosos escudos y las iniciales de Isabel y Fernando
COMENTARIO
Esta obra es claramente un ejemplo del gótico flamígero, en el que aparecen casi todas las características del estilo que llegan desde la zona de Flandes (los característicos arcos conopial, rebajado y carpanel, las
bóvedas estrelladas, la decoración …) A ella se unen influencias islámicas-mudéjares (en la decoración, el uso de techumbres de madera, arcos mixtilíneos del claustro...).
Esta mezcla crea un peculiar estilo llamado hispano-flamenco que se desarrolló en el siglo XV, bajo el reinado de los Reyes Católicos (Juan Guas y Egas Cueman, autores de esta obra, serán sus principales representantes)
Precisamente este monasterio fue mandado construir por ellos (es una obra aúlica, como demuestran los constantes escudos e iniciales de los monarcas) como posible lugar de enterramiento real, relacionándose también con el nacimiento del primogénito (Juan) y con su política (conmemoración de la victoria de Toro que dejó el poder en manos de Isabel)
El estado confesional
tendrá también mucha importancia, ya que tras la aparición de la burguesía, esta
financiará, sobre todo los edificios religiosos, en busca de prestigio y
reconocimiento. Los obispos y los canónigos (y también los reyes, como es este caso) en lucha con la nobleza feudal
contratarán a arquitectos y supervisarán el proceso. Esto justifica la
cuantiosa aparición de edificios religiosos.
La
belleza y decoración de estas edificaciones será el indicio de un cambio de
mente más pragmático (perteneciente a el de la burguesía), que buscará fusionar
los ideales del pueblo y la religión, como modo de control indirecto. La
importancia de la religión fue muy importante, no ya siendo impuesta, sino de
manera persuasiva, alentar al pueblo a sentirse identificado con todo el arte
presente.