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domingo, 21 de diciembre de 2025

A los malos jefes... Qué magnífico es ser convertido en un plebeyo sin responsabilidades

 Las cosas que hacía no le importaban nada y estaba encantado. De pronto comprendió la felicidad de las gentes (hasta entonces siempre se había compadecido de ellas) que desempeñaban una función a la que no se sentían obligadas por ningún «es muss sein!» interior y que podían olvidarla en cuanto dejaban su puesto de trabajo. Hasta entonces nunca había sentido aquella dulce indiferencia. 

La insoportable levedad del ser (Milan Kundera)


A los malos jefes... si alguna vez existieron

sábado, 18 de enero de 2025

PROPÓSITO DE AÑO NUEVO

Contaba con todas las habilidades del cortesano clásico, que tanto sabía halagar y adular a sus colegas (o jefes) como apuñalarlos por la espalda.


 El respeto (Richard Sennett)



(O acaso Lucas disfrazado de R:)

domingo, 22 de diciembre de 2024

A los malos jefes... si alguna vez existieron. Definiciones

 EMPRESA POSMODERNA.

Dícese de aquella sustentada por la pura apariencia de un producto que es bueno no por su calidad sino por la publicidad invertida en él.

También empleado para la que ofrece a sus clientes lo que nunca puede dar y termina complaciéndolos en todos los más risibles caprichos dada su escasa capacidad de resolver los verdaderos problemas.

En la administración pública aquella que funciona como si realmente su mando supremo quisiera trabajar de veras y enfrentarse a los problemas sin dilatarlos por decenios

 

PYME

Individuo arrogante que controla la vida de menos de un centenar de personas a las que paga un sueldo mísero recibiendo por ello genuflexiones y todo tipo de piropos.

O

Aquel empresario con poco dinero que crea un pequeño negocio a fuerza de horas extras, extorsión a sus trabajadores (llamar mejor implicación), etc., y que, al ser heredado por el vástago habitualmente inhábil termina por hundirlo


 A los malos jefes... Si alguna vez existieron


viernes, 22 de marzo de 2024

LUCAS CORRALEJO. A los malos jefes.... ACASO OCURRIERA



ESTÁ SIN TERMINAR PERO TE LO PASO ANTES DE QUE OCURRA

1
            El día estaba siendo duro, pues nunca ha sido fácil liderar un equipo humano y, frente a los inevitables contratiempos, mantener el pulso firme y la cabeza fría, pensando en todo y todos. Hoy mismo, y aún no eran ni las doce, ya había tenido que lidiar con dos clientes insatisfechos con demandas que sólo gracias a una triste verborrea había conseguido aplacar. Luego, aún en su despacho, había quedado el trabajo mayor: buscar algún culpable entre sus empleados al que poder encajar el trabajo extra al que él mismo, frente a los clientes, se había comprometido personalmente.
            Una vez conseguido esto, y sin ni siquiera tener tiempo a pasar por el servicio, ya le había sorprendido casi la hora de la reunión de los lunes, y acudió a ella un poco tarde, como siempre le habían enseñado, entrando en la sala ya abarrotada para colocarse en el cabecero de la mesa y, en pie, comenzar a explicar los distintos objetivos de la semana.
            Durante más de diez minutos había hablado de cuestiones tan puntuales que apenas si nadie se había concernido, pasando luego a las generales, tan amplias, que nadie se dio realmente por aludido. Habló, también, de la piña de hombres que era la empresa, y sólo al final, mirando más al cielo raso que a los ojos de sus empleados, comenzó una prolija exposición sobre un error cometido por vuestros compañeros de administración que habían añadido 3 euros extras a las nóminas en el apartado de horas extraordinarias.
            Sin embargo, no eran tal. Aquel dinero era una simple culpa humana, y no una retribución y por ello, todos deberían devolverlo. Para que el asunto no causara mayores trastornos no era necesario que lo devolvieran hoy mismo. Él ya había ordenado que se descontaran en el próximo mes.
            - Y sin cobraros intereses – terminó diciendo con una broma perfecta que se le había ocurrido la noche anterior, mientras le daba vueltas a lo de la reunión.
            Y un murmullo, como de risas sofocadas, invadió la sala para su regocijo, saliendo de ella como un César triunfador pero bajito, excesivamente delgado, y recorrió el pasillo en busca del deseado servicio. De verdad, que no aguantaba.
            De las dos cabinas había una ocupada, lo cual le sorprendió, pues aquel baño era de uso interno y, si había alguien allí, tenía que ser un empleado... que hubiera faltado a la reunión... La reflexión le cosquilleó en el estómago pero las ganas de orinar eran demasiado intensas, y entró en la cabina vacía, cerrándose con el pestillo.
            Justo entonces, aún bloqueado su pito diminuto por las propias ansias, pudo oír como tiraban de la cadena, se abría la otra puerta y, sin que le diera tiempo a salir y ver quien era aquel desleal, sonó un portazo en la puerta exterior y unos pasos se alejaron rápidamente. Cada uno de ellos le dolió un poco dentro y... un escozor le advirtió la llegada dificultosa del orín caliente que se derramó en mil hilillos, empapando medio baño.
            Durante un buen rato, con paradas involuntarias que dolían como agujas, estuvo evacuando, y al terminar, sin ni siquiera tirar de la cadena, no pudo evitar la curiosidad y entró en la cabina vecina para ver si encontraba algo que...

            Al principio no entendió demasiado, evaluando tan sólo lo que le costaría volver a repintar la pared, pero luego, tras la atenta lectura, concluir que.. ¿Qué demonios significaba aquello? Realmente, no podía, tal vez no quería, entenderlo. Era estúpido, intoler...
            En la pared, escrito en bolígrafo rojo, se podía leer:

¡QUÉ BUEN VASALLO SI SIRVIERA A BUEN SEÑOR!

Y debajo, con la misma letra de rasgos demasiado vehementes:

Fdo: UN NUEVO CID CAMPEADOR



2
            Parecía inocente, demasiado absurdo para ser tenido en cuenta, pero lo cierto es que la frase le estuvo rondando durante todo el día, y comió con poco apetito, con el estómago extrañamente cerrado. Luego, ya por la tarde, ni siquiera una de sus ocupaciones favoritas le logró amnestesiar por completo, volviendo a casa rumiándola en medio del atasco. Aquella noche, incluso, soñó que venía el Cid montado en su caballo blanco y le amenazaba con su larga espada.
            A la mañana siguiente le costó levantarse y salió un poco más tarde que de costumbre, lo cual le ocasionó múltiples problemas añadidos que le hicieron llegar con una hora de retraso.
            Malhumorado por tantas incomodidades entró en el edificio y se dirigió al servicio que el día anterior había mandado repintar del suelo y hasta el techo, obligando a los pintores a trabajar a destajo, sin dejarles marchar hasta que todo estuvo a su gusto. Todavía olía a benceno cuando se acercó a él y abrió la puerta con un sentimiento que era mitad furia, mitad miedo que de pronto...
            - ¡Hijos de Puta! – gritó enrojecido.
            Sobre el mismo espejo que se abría sobre los lavabos alguien había pintado con spray, como si fuera un grafitero:

¡VIVA EL CAPITÁN ALATRISTE QUE SIRVE A SU REY SIN CREER EN ÉL!

            El estómago le empezó a dar vueltas, masticando las palabras, y aún no había tenido tiempo de reponerse cuando descubrió en la cabina que antes había sido del Cid:

Y PUES QUIEN LE TRAE AL LADO
ES HERMOSO, AUNQUE SEA FIERO,
PODEROSO CABALLERO
ES DON DINERO.

(Quevedo, que seguro te conoció, cabrón)

            Y ya con la nausea explícita, incapaz de pensar en otra cosa salió de la cabina para entrar en la otra, la que por completo era suya, y así lo decía una plaquita en su misma puerta:
USO EXCLUSIVO DIRECCIÓN

            Y debajo, en una letra poseída por el odio, alguien había añadido:

SÍ, NO UTILIZAR MÁS QUE POR PICHACORTAS Y MISERABLES

            Aquello fue ya el colmo y vomitó un líquido espeso y oloroso que sólo en parte cayó dentro del sanitario, regando el suelo con sus bilis más amargas.

3
            Así comenzó su día de pasión que nuevos clientes (ya personalmente, ya por teléfono) ensombrecieron aún más con peticiones que, maldita sea, coincidían por completo con las más repetidas observaciones de sus empleados más jóvenes, aquellos que aún creían en las cosas, y detectaban fallos, atreviéndose a la desfachatez de decirlos en alto.
            - Haré una circular para entregársela a clientes y empleados – se dijo como remedio último tras despachar a su última visita, y mientras esperaba más contratiempos, puso todo el poder de su verbo florido sobre la hoja de papel en blanco.
            Hermosos verbos, suaves adjetivos, poderosos sustantivos que... se marchitaban antes incluso de escribirse siquiera, una hoja tras otra, cada vez más nervioso y con los versos de aquel cabrón de Quevedo (¿a quién llamarán así?) girando rápido, muy rápido, rapidísimo, tanto que... A punto estuvo de vomitar de nuevo sobre la alfombra persa que, como todo el resto de la empresa, había heredado.
            Como pudo se agarró la cabeza entre las manos y respiró hondo. Despacio, pensando en nada o en muy poco, tal y como le habían enseñado en... El mareo fue poco a poco pasando, como un animalillo asustadizo que fue quedándosele dormido dentro.
            Suspiró entonces y descolgó el teléfono.
Ya que la sintaxis hoy se le volvía más ardua que de costumbre llamaría a su jefe de personal para que le redactara la dichosa circular. Algo sencillo, le diría como diciéndole que tampoco le exigía algo fuera de sus posibilidades. Algo al alcance del más inútil, no le diría, claro, pero con esa intención pronunciaría las palabras. Y en esas estaba cuando comenzó a escucharse la música por los altavoces, muy débil al principio.
Pese a que afinó el oído, no entendió demasiado. Parecía
- ¡Ópera! – se dijo asombrado de sí mismo por haber llegado a aquella conclusión sin ayuda de ninguno de sus asesores de cultura que a veces llevaba a las fiestas de postín que le invitaban.
Intentó escuchar con mayor atención, pero todas sus conclusiones no llegaban más allá de la palabra anterior. Un coro de voces que cantaba cada vez más alto, más duras, más...
Y con la suavidad de las cosas terribles vio entrar un avión de papel por el hueco abierto de la ventana, volar en círculo por el aire enrarecido del despacho y, como si anduviera teledirigido, aterrizar sobre el maremagnum de cosas inútiles de su mesa, apuntándole por directo al corazón.
Por un momento quiso... Incluso pensó en... Pero la curiosidad fue más fuerte que sus miedos y con dos dedos solo cogió el artefacto y, despacio, lo fue desplegando para encontrarse dentro suyo un pequeño texto manuscrito.

NO TE ENTERAS DE NADA, SO INCULTO
ES EL CORO DE LOS ESCLAVOS DE NABUCCO
¡VIVA LA REVOLUCIÓN!

            Y mientras el estómago le daba un vuelco y se despertaba su fiera interior, en medio de la nausea, comenzó un invasión aérea en toda regla compuesta por decenas de avioncitos hechos con la cara del Che Guevara, de antiguas cartas Durruti y otros tantos panfletos de disidentes del mundo entero que empezaron a hacer montoncito sobre la tradición persa de su alfombra tan lamentablemente manchada por un nuevo vómito, esta vez más azulado.

4
            Fue verdaderamente así como ocurrió, apenas un cuarto de hora de la reunión diaria en la que se concretaban, ampliaban, contradecían y voceaban las consignas generales de la semana. Un verdadera lluvia sediciosa salpicada por la bilis


sábado, 26 de agosto de 2023

Lo de Rubiales es algo mas que puro machismo

Lo de Rubiales es algo más que puro machismo, es el Pack completo de toda una manera de entender el poder que considera a sus subordinados como cosas, instrumentos para sus fines (monetarios, sexuales, de status...)

Es la forma antigua de poder que gusta de humillar al que tiene por debajo, del compadreo (machista, homófobo, clasista...), ... Los que alguna vez lo hemos sufrido, lo conocemos bien.

Hombres que se creen que sus deseos han de cumplirse, y para eso no dudan en recurrir a lo que sea: insultos, descalificaciones, victimismo, chantajes emocionales o laborales...

Son esa raza de caciques dueños del cortijo que tan bien se adaptó al solar hispano.

Porque yo lo valgo.

Y el que esté contra mi lo esta contra la moralidad, la razón,  mi propia visión de las cosas que es la única correcta.

Si a todo esto le añades una mujer (*que es inferior, por supuesto), y un grupo que le aplaude, le ríe las gracias, le jalea la tetosterona (su grupo de serviles a sueldo, que nunca deben faltar) : todo esta servido.

El que no obedece merece ser destruido,  el que le apoya también es enemigo, incluso los tibios que no le dan palmadas en el hombro son sospechosos, pues en el firmamento solo existe él,  el haber llegado al mando lo confirma.

Es él el elegido por los dioses y tú un simple insecto, un pigmeo, una cosa prescindible. (Por eso, y por capacidad de venganza más allá de los límites normales, la gente no intenta entrar en confrontación con ellos, y por eso, también, ganan tantas veces, maldita sea)

Los malditos putos amos, así se ven y se comportan frente al resto de pringaos o seres utilizables para sus deseos


Lucas corralejo


TODA NUESTRAS ANIMA MUNDI



domingo, 30 de julio de 2023

A los malos jefes... Ahora sí que eres dios

            Y al principio nosotros, simples mortales, no nos dimos cuenta, e incluso te criticamos. Pensamos, ¡qué simpleza la nuestra de seres tan pequeños!, que decías lo mismo una reunión y la del día siguiente por el simple placer de dejarnos sin el rato mínimo del recreo, por pura maldad de sentir que eras lo suficiente importante como para dirigir nuestras vidas y dejarnos sin tomar café. ¡Perdónanos, oh, dios supremo! Perdona la cortedad de nuestras miras; somos tan mínimos frente a tu augusta presencia...

            Pero ya lo hemos entendido, aunque, claro, nos ha costado. Hemos necesitado mucho tiempo, muchas noches sin dormir, para comprender, primero, que Tú lo hacías por nuestro bien. Como Pedagogo Insigne Nunca Suficientemente Ponderado hacías esto para explicarnos un gran concepto, imbricándolo de tal manera en nuestra vida que no lo olvidáramos jamás. Tú querías que supiéramos, que de veras entendiéramos las famosas parábolas de Einstein, y nos demostrabas, nos hacías vivir con ausencia de cafeína, la idea tan abstracta del tiempo detenido, pues verdaderamente tu Colegio hace ya tiempo que se convirtió en un verdadero agujero negro que absorbe todo lo que se encuentra en su entorno, sobre todo si tiene forma, color y sabor a euro. ¡Gracias, Bienaventurado director; tu cada vez acuciante falta de pelo no es más que, ahora lo sabemos, un exceso de materia gris que impide el libre funcionamiento de los funículos pilosos!

             Eso fue lo que entendimos, aunque no lo era todo, claro; no podía serlo, y aún necesitamos mucho más tiempo para vislumbrar la verdad verdadera que ocultaban tus actos tiernos. Al principio incluso de saberlo ni siquiera nos atrevimos a creerlo. Era tan grande y nosotros tan indefensos... Pero la evidencia terminó por imponerse, y la verdad siempre al fin aflora aunque sea tan enorme como ésta. ¡Oh, de veras que se nos acaban las palabras para hacerte loas, Gran Maestro Que A Veces Juegas (Lo Intentas) Al Baloncesto!

            Tú no hacías sólo esto para demostrar por fin empíricamente a Einstein. No tan sólo. Lo hacías para que nosotros supiéramos de tu verdadera esencia, aunque de una forma tan tímida, de tal elegante manera, que nosotros tardamos tanto en vislumbrarlo. Acaso es que no nos quisieras asustar, o tal vez es que es esa la manera tierna que tienen los propios de su especie de mostrarse a la mortalidad abyecta de sus trabajadores. En realidad da lo mismo, pues lo importante eres Tú, sin circunstancia, pues todas ya las has superado. Tú, verdadero Dios del Tiempo que juegas con él a tu antojo, y lo detienes, lo aceleras o lo repites, igual que un CD avanzado un poco bajito pero de grandes prestaciones. Eres el dios temporero, la divinidad de los minutos, la triada capitolina que convierte el ocio en trabajo, el café en palabras y los sentimientos en odios...

¡Oh, verdaderamente eres el Granjero Supremo que apacienta los rebaños que nosotros, siempre tan ignorantes, llamamos horas! Esas que a tu lado, oyendo tus palabras, se convierten inmediatamente en meses, se dilatan en años y lustros escuchando tus planificaciones siempre fracasadas por la vil práctica, pues no estaban a su altura, eran demasiado buenas tus ideas para tenerlas que confrontar con el mundo real, siempre tan caótico y confuso. El Dios de tiempo pasado y el venidero, el que sabe lo que sucederá aunque luego suceda otra cosa, pues ya se sabe que el mundo, los trabajadores, los puros seres humanos llenos de tantas maldades como la de no querer arrodillarse a tu paso, son putrefactos y asquerosos, puros residuos ante el manantial sin freno de tu inteligencia que lo puede todo... Hasta hacer que el tiempo se pare y se encapsule para luego poderlo liberar, una y otra vez, para deleite de nuestros oídos.

¿Gracias!, te decimos con lágrimas en los ojos, como si en verdad peláramos una cebolla una capa tras otra para encontrar finalmente que en la mano sólo se nos han quedado cáscaras sin importancia.

Te queremos tanto que a veces nos da miedo nuestros propios sentimientos.

Un beso muy fuerte, precioso.

 A los malos jefes... Si alguna vez existieron

miércoles, 16 de septiembre de 2020

LUCAS CORRALEJO. A los malos jefes....LOS PYMES Y LAS BELLAS ARTES I

            Cada día que trabajo en esta empresa me gusta más la pintura; después de trece años en ella ya casi comprendo a la perfección el jardín de las Delicias del Bosco, e incluso intuyo que más que un pintor que anunciara el surrealismo con sus escenas extrañas y fantásticas, simplemente, antes de volverse tan afamado pintor, debió trabajar en una filial de ésta nuestra amada empresa. 

Esto explicaría muchas cosas, ciertamente.

Explicará que en un futuro no muy lejano le veamos tocado con una bruñida cacerola y comiéndose sus trabajadores para luego cagarlos como espíritus alados.


sábado, 9 de noviembre de 2019

LUCAS CORRALEJO. a los malos jefes.... TUS MARAVILLOSAS CLASES DE HISTORIA

          Entre todos los dones que nos has dado, oh, PYME bajito, no deberíamos olvidar todo lo que nos has enseñado sobre Historia, tú que eres especialista en pulpos, qué magnificencia.
         Cuando tú llegaste, nosotros vivíamos bajo el régimen oriental de los más antiguos mandarines que se encerraban en su torre de marfil y maderas nobles para gobernar por capricho, saliendo a pasear por su gran país recostados en literas para premiar y castigar a sus pobres súbditos con un solo (y a veces ni eso) arquear de cejas. Nada más verlos, decíamos, nos preguntábamos si Plutón estaba en conjunción con Saturno, pues poco más teníamos en aquel régimen de poder omnívoro que, a veces, nos hacía comer avellanas o nos invitaba a ver películas en horario de sábado; todo gracias a su gracia sin límites que a veces se agotaba por nuestros terribles defectos, amenazándonos entonces con gritos y grandes montones de curriculum.
        Frente a todo esto tu figura era la de los ilustrados frente a la degenerada corte de Versalles. Un Montesquieu bajo pero humano que era capaz de razonar los acontecimientos e, incluso, hacerse cargo de sus propias equivocaciones sin buscar cabezas de turco en cualquier pasillo de la tercera planta. Eras el verdadero y ansiado siglo de las luces, el nuevo antropocentrismo griego que conocía todos los méritos de nosotros no porque algún pérfido traidor te los hubiera dicho en un despacho, sino porque eras, con toda conciencia, el primun inter pares. El Pericles que tenía un plan de gran Estado para este colegio para hacerlo así una polis de élite.
            Y en esto estábamos cuando llegaron las Guerras Médicas y luego las del Peloponeso que ahora se libran sin espadas (al menos físicas) pues se lucha con paquetes de acciones.
            Tras ellas mandaste al exilio (al ostracismo sería más correcto) a los antiguos dirigentes y te pusiste a la cabeza de todos nosotros como un Fidel recién bajado de Sierra Maestra, entre grandes ovaciones. Elegiste entonces a tus primeros ministros, uno al más trabajador, otro al más inteligente, como si en realidad te interesara hacer una correcta Perestroika. Y borraste los campos de concentración y las purgas anteriores; eliminaste el capricho e instalaste la eficiencia, valorando los méritos. Hiciste así un país de sueño que... muy pronto demostró ser por completo incierto.
           Pues el poder te erosionó en apenas dos años, los que necesitaste para asegurarte que no nos marcharíamos al nuevo país surgido después de las revueltas en donde (y esta vez sí) estaba Pericles, duro pero justo y con un don de gentes y un carisma que tú nunca llegarás a tener por muchas exhibiciones de baloncesto o poder intentes hacer ante tus súbditos. 
            Cuando ya no hubo riesgo descubriste tu mascarada.

        Al principio fueron cosas pequeñas pero poco a poco suficientes, y nos abroncastes en tu despacho uno a uno para que todos nos diéramos cuenta de que eras tú quién en realidad mandaba. Lo hiciste con los antiguos y también con los nuevos, creándote poco a poco un círculo de desierto en torno tuyo que te protegía de nosotros, pobres mortales. Y cambiaste tus hábitos para así no mezclarte con nosotros, e hiciste una burocracia de estupideces que impedían cualquier intento de hablar francamente contigo, mi comandante, Fidel ya viejo con menos de cuarenta años.
            Perdiste así tu oportunidad, y de líder pasaste a jefe, de jefe a un paria con dinero, una verdadera caricatura de ti mismo. Tus apariciones públicas se distanciaron y te encerraste en el despacho y ya te has comprado una litera (nos han dicho). Ya no hablabas de élite ni de mérito y sólo te cabían en la boca amenazas. Pues hasta las maneras ya has perdido, y eso era una de las últimas cosas que aún te quedaban de antaño, y entomces, ya ahora 

         Gritas, te vuelves chulo sin físico para poder serlo, y ya ni siquiera miras a los ojos (¿no te atreves? ¿no lo merecemos?).
      Te contradices en tus decisiones según sean sus resultados, y buscas cabezas de turco, incluso entre tus más próximos que ya empiezan a estar hartos y te chulean sin que tu lo sepas, pues ya saben que perdiste el sentido de la realidad que antes te había adornado. Y se escaquean, transmiten tus órdenes absurda sin creer (ni disimularlo) en ellas, pues saben que ya todo es inútil porque has envejecido y te has vuelto repentinamente arisco, y de un Erasmo crítico, lúcido y reformador te has convertido en un Borgia que sólo busca el lucro personal y de los suyos. Nepotismo, ¿te suena la palabra? ¿Acaso no te recuerda a ti mismo y tus amiguitos que te esquilman y nos putean al resto de trabajadores, al menos honestos?
           Todo eso te ha ocurrido, nos ha pasado. 

         Hemos hecho en muy pocos años el camino del infierno al paraíso para volver a caer en otro tormento más doloroso aún, el del desencanto. Te hemos visto convertir en un pequeño déspota, con pocas luces además que gobierna a su antojo, olvidando que, como cualquier otro César que en el mundo hubo, tú también eres mortal. Todo el mundo lo es, no lo olvides, y hasta los grandes dictadores acabaron sus días ajusticiados por sus propios pecados.


                         A los malos jefes... Si alguna vez existieron

sábado, 28 de septiembre de 2019

LUCAS CORRALEJO. A los malos jefes... RECETA

Tómese una empresa cualquiera aunque resulta mucho más sabroso el plato si se elige una mediana, y mejor aún si es un colegio, y aún más, si es el nuestro.
            Cójase al PYME propietario y aísleselo de su entorno (si es que ya no lo está). Mírelo fijamente antes de empezar, más que nada por pasar un buen rato recordando, una vez más, que todo el dinero del mundo ni da altura, ni pelo, ni mucho menos brillantez.
            Hiérvalo entonces en su propia soberbia (eliminar un poco de ella para dicha cocción, pues si no quedará excesivamente blando). Utilice un fuego lento, más o menos la misma lentitud de sus propios pensamientos (Nota. Ármese de paciencia).
            Una vez tomado un color sonrosado, sáquelo del puchero y resérvelo en un lugar fresco y ventilado.

            Aplíquese entonces al relleno. Tome soledad en dosis amplias; cambios de humor e ideas tan repentinos como peregrinas; sonrisillas falsas bien picadas, horror al trabajo que no sea el de putear a sus trabajadores y ponga una puntita de falta de entendederas. Machaque concienzudamente todos estos ingredientes intentando no salpicarse, añadiendo a gusto más desprecio que odio, más pasotismo que revolución.
            Mientras lo hace puede usted cantar a las barricadas o, todavía mejor, un bolero clásico que habla de amores del pasado que ya no lo son. Intente no incurrir en el error de escuchar música clásica, pues nuestro plato principal podría estropearse de un colapso mental, incapaz de reabsorber todas las sensaciones que caben en una sola sonata.

            Ya con todo lo anterior preparado, ponga a su PYME rodeado de toda la mierda que en su vida va destilando, y ponga en vez de perejil un anillo de boda, como si en realidad fuera feliz.
            Entonces tírelo todo por la basura (orgánicos, pues creemos que ya no es material reciclable) y váyase de tapas, feliz, pues usted no tiene tanto dinero pero sí puede ser mucho más feliz.




sábado, 8 de junio de 2019

LUCAS CORRALEJO. A los malos jefes... AHORA SÍ QUE ERES DIOS.

           Y al principio nosotros, simples mortales, no nos dimos cuenta, e incluso te criticamos. Pensamos (¡qué simpleza la nuestra de seres tan pequeños!) que decías lo mismo una reunión y la del día siguiente por el simple placer de dejarnos sin el rato mínimo del recreo, por pura maldad de sentir que eras lo suficiente importante como para dirigir nuestras vidas y dejarnos sin tomar café. ¡Perdónanos, oh, dios supremo! Perdona la cortedad de nuestras miras; somos tan mínimos frente a tu augusta presencia...
            Pero ya lo hemos entendido, aunque, claro, nos ha costado. Hemos necesitado mucho tiempo, muchas noches sin dormir, para comprender, primero, que Tú lo hacías por nuestro bien. Como Pedagogo Insigne Nunca Suficientemente Ponderado hacías esto para explicarnos un gran concepto, imbricándolo de tal manera en nuestra vida que no lo olvidáramos jamás. Tú querías que supiéramos, que de veras entendiéramos las famosas parábolas de Einstein, y nos demostrabas, nos hacías vivir con ausencia de cafeína, la idea tan abstracta del tiempo detenido, pues verdaderamente tu Colegio hace ya tiempo que se convirtió en un verdadero agujero negro que absorbe todo lo que se encuentra en su entorno, sobre todo si tiene forma, color y sabor a euro. ¡Gracias, Bienaventurado director; tu cada vez acuciante falta de pelo no es más que, ahora lo sabemos, un exceso de materia gris que impide el libre funcionamiento de los funículos pilosos!

            Eso fue lo que entendimos, aunque no lo era todo, claro; no podía serlo, y aún necesitamos mucho más tiempo para vislumbrar la verdad verdadera que ocultaban tus actos tiernos. Al principio incluso de saberlo ni siquiera nos atrevimos a creerlo. Eras tan grande y nosotros tan indefensos... Pero la evidencia terminó por imponerse, y la verdad siempre al fin aflora aunque sea tan enorme como ésta. ¡Oh, de veras que se nos acaban las palabras para hacerte loas, Gran Maestro Que A Veces Juegas (Lo Intentas) Al Baloncesto!
            Tú no hacías sólo esto para demostrar por fin empíricamente a Einstein. No tan sólo. Lo hacías para que nosotros supiéramos de tu verdadera esencia, aunque de una forma tan tímida, de tal elegante manera, que nosotros tardamos tanto en vislumbrarlo. Acaso es que no nos quisieras asustar, o tal vez es que es esa la manera tierna que tienen los propios de su especie de mostrarse a la mortalidad abyecta de sus trabajadores. En realidad da lo mismo, pues lo importante eres Tú, sin circunstancia, pues todas ya las has superado. Tú, verdadero Dios del Tiempo que juegas con él a tu antojo, y lo detienes, lo aceleras o lo repites, igual que un CD avanzado un poco bajito pero de grandes prestaciones. Eres el dios temporero, la divinidad de los minutos, la triada capitolina que convierte el ocio en trabajo, el café en palabras y los sentimientos en odios...
¡Oh, verdaderamente eres el Granjero Supremo que apacienta los rebaños que nosotros, siempre tan ignorantes, llamamos horas! Esas que a tu lado, oyendo tus palabras, se convierten inmediatamente en meses, se dilatan en años y lustros escuchando tus planificaciones siempre fracasadas por la vil práctica, pues no estaban a su altura, eran demasiado buenas tus ideas para tenerlas que confrontar con el mundo real, siempre tan caótico y confuso. El Dios de tiempo pasado y el venidero, el que sabe lo que sucederá aunque luego suceda otra cosa, pues ya se sabe que el mundo, los trabajadores, los puros seres humanos llenos de tantas maldades como la de no querer arrodillarse a tu paso, son putrefactos y asquerosos, puros residuos ante el manantial sin freno de tu inteligencia que lo puede todo... Hasta hacer que el tiempo se pare y se encapsule para luego poderlo liberar, una y otra vez, para deleite de nuestros oídos.
¿Gracias!, te decimos con lágrimas en los ojos, como si en verdad peláramos una cebolla una capa tras otra para encontrar finalmente que en la mano sólo se nos han quedado cáscaras sin importancia.
Te queremos tanto que a veces nos da miedo nuestros propios sentimientos.
Un beso muy fuerte, precioso.