lunes, 30 de septiembre de 2019

MAESTÁ CON SAN FRANCISCO. CIMABUE































Frente a la exquisitez y elegancia de Duccio, Cimabue apostará por un realismo y humanidad que romperá las reglas de la pintura y la permitirá avanzar hacia el futuro renacimiento, tal y como planteaba Vasari en sus Vite.
Esto es ya visible en el grupo de ángeles que acompañan a María, mucho más terrenales que los de Duccio, y con una mayor preocupación por el volumen (a través del claroscuro) y el espacio (como se observa en su trono)
Pero la gran revolución se produce en la figura de San Francisco que ya no aparece como el tradicional donante, sino en pie, casi en igualdad con la divinidad.

Cimabue construye en esta figura un verdadero retrato que se aleja de las fórmulas tradicionales. No pinta la idea de un santo sino a la propia persona. A una persona corporal y humana que apoya los pies en el suelo y nos mira suavemente, como si se encontrará entre nosotros.
Pues esa es la gran revolución. Las imágenes comienzan a salir del espacio (visual pero también mental) del cuadro para interactuar con el espectador tanto por su nuevo realismo como por toda la nueva carga sentimental que arrastran detrás suyo como seguirá haciendo su discípulo Giotto.

sábado, 28 de septiembre de 2019

LUCAS CORRALEJO. A los malos jefes... RECETA

Tómese una empresa cualquiera aunque resulta mucho más sabroso el plato si se elige una mediana, y mejor aún si es un colegio, y aún más, si es el nuestro.
            Cójase al PYME propietario y aísleselo de su entorno (si es que ya no lo está). Mírelo fijamente antes de empezar, más que nada por pasar un buen rato recordando, una vez más, que todo el dinero del mundo ni da altura, ni pelo, ni mucho menos brillantez.
            Hiérvalo entonces en su propia soberbia (eliminar un poco de ella para dicha cocción, pues si no quedará excesivamente blando). Utilice un fuego lento, más o menos la misma lentitud de sus propios pensamientos (Nota. Ármese de paciencia).
            Una vez tomado un color sonrosado, sáquelo del puchero y resérvelo en un lugar fresco y ventilado.

            Aplíquese entonces al relleno. Tome soledad en dosis amplias; cambios de humor e ideas tan repentinos como peregrinas; sonrisillas falsas bien picadas, horror al trabajo que no sea el de putear a sus trabajadores y ponga una puntita de falta de entendederas. Machaque concienzudamente todos estos ingredientes intentando no salpicarse, añadiendo a gusto más desprecio que odio, más pasotismo que revolución.
            Mientras lo hace puede usted cantar a las barricadas o, todavía mejor, un bolero clásico que habla de amores del pasado que ya no lo son. Intente no incurrir en el error de escuchar música clásica, pues nuestro plato principal podría estropearse de un colapso mental, incapaz de reabsorber todas las sensaciones que caben en una sola sonata.

            Ya con todo lo anterior preparado, ponga a su PYME rodeado de toda la mierda que en su vida va destilando, y ponga en vez de perejil un anillo de boda, como si en realidad fuera feliz.
            Entonces tírelo todo por la basura (orgánicos, pues creemos que ya no es material reciclable) y váyase de tapas, feliz, pues usted no tiene tanto dinero pero sí puede ser mucho más feliz.




jueves, 26 de septiembre de 2019

COURBET Y EL PAISAJE


Frente a la épica romántica o las sutilezas de Corot, Courbet plantea el paisaje como una experiencia corporal sumamente vinculada al tacto.
En ella ha desaparecido por completo la literatura (un paso más hacia el futuro impresionismo), pero tampoco interesa la luz como un efecto en sí mismo.

La suya es una mirada por completo moderna que rechaza tanto o sublime como lo anecdótico para generar lugares desnudos, quizás algo farragosos en su monotonía (hoy no serían apetecibles para un catálogo de viajes).
Es una interpretación humana que quiere recobrar la esencia del paisaje sin ninguna poesía adherida, in elección de un punto de vista estético (como también harán los impresionistas), igual que Balzac o Zola pintan las ciudades y los personajes de sus novelas, como un gran espejo paseado a lo largo del camino

Como ya decíamos, de entre todas sus cualidades destaca el tacto, tanto por sus motivos (especialmente piedra, agua y árboles) pero también por su técnica de pincelada seca y pastosa que más que pintar, modela las formas (algo que tanto admirará Van Gogh).



miércoles, 25 de septiembre de 2019

AQUELLAS PRADERAS AZULES. Adaigietto de Mahler y las muertes de Venecia

DALE AL PLAY PARA MORIR DE MÚSICA Y BELLEZA 


La imagen perfecta de la tristeza absoluta; eso es su adagio.
Supongo que lo había sabido casi desde pequeño pues recuerdo escuchar este movimiento cuando los días eran grises y cortos y afuera llovía lentamente, sin la caridad de un solo rayo de sol sobre las plantas secas del balcón.

Bajo sus violines la poca luz perdía aún más fuerza y el mundo amenazaba con desaparecer por completo, desdibujándose lentamente ante mi mirada de niño. 

-Pura congoja - me dijo Solsona la primera vez que hablé del adagio con él, apenas unos días después de haber descubierto el secreto que nos unió aún más. 
Enredado en sus notas sentía un profundo color gris bajo la lengua, un aroma espeso a algo estancado mientras me sentaba con las dos piernas muy juntas al borde la ventana y veía llover sin fuerza sobre las cosas, asustado de tanta tristeza que tenía dentro.

Recuerdo eso con una nitidez tan imposible que aún hoy me aprieta el estómago mientras en mi cabeza comienza a desarrollarse por completo la melodía insomne, lenta y terrible que me volví a encontrar cuando conocí Venecia por primera vez, en aquel viaje de fin de carrera de Magisterio.
Fue una revelación brutal.
En el mismo vaporetto que nos llevaba del Lido a la ciudad, mientras se empezaban a perfilar San Marcos y la biblioteca marciana, mi cabeza se llenó de golpe con la música de Mahler con tal intensidad y furia que me dio miedo que los demás lo pudieran escuchar y me aparté hacia el lugar más solitario del barco para ver todos aquellos edificios en el mismo borde del agua, sostenidos mágicamente sobre ella.
Era un día soleado pero las aguas de la laguna no llegaban a romper en azul, y un gris de arpa las velada. En los canales aún era peor, y una profunda oscuridad lamía las paredes de las casas.
Mientras sonaba la música en mi cabeza yo imaginaba que estas casas hacía siglos que se pudrían por dentro como si fueran manzanas. Una muerte lenta y cancerosa que iba invadiendo las fachadas descascarilladas, y de nada valían sus arcos góticos haciendo trenzados, nada tenía remedio: el desastre se reflejaba en las aguas podridas de los canales.
Era una belleza pérfida, un canto de sirenas terrible, pues la música era la ciudad, o tal vez justo lo contrario: una sensación de finitud, de máscara mortuoria que tenía la ciudad más bella del mundo que hacía siglos que deambulaba por la muerte como un espectro gris, oloroso a especias mojadas.
- Una ciudad llena de pena, Alfonso - le dije a mi amigo del alma que pronto me acompañaría en una nueva aventura musical
- Yo creo que es más bien un gran escenario, Luis. Un teatro, una pura mentira que tú adaptas a tu ánimo
- Pues entonces estoy realmente mal.
- Acaso estás en lo de siempre
- Te prometo que no, Alfonso. Hace ya meses y no pienso en ella - le dije sin atreverme a contarle que escuchaba la canción dentro como si tuviera unos altavoces en los pulmones (aunque posiblemente Alfonso habría sido una de las pocas personas que podría haber comprendido eso).
Solo lo quise insinuar
- No hago más que pensar en el adagio de la quinta sinfonía de Mahler.
- Lógico
- ¿Porque tiene que ser lógico?
- Era la música de la película de Muerte en Venecia. ¿No la has visto?

No, no lo había hecho, y nada más regresar a Madrid alquilé la cinta en el videoclub del barrio y... no pude soportar verla entera. 
Había demasiada muerte. Muerte y amor juntos. Muerte, amor y música que terminaba por aniquilarte, como esa ciudad a la que he vuelto en algunas ocasiones sin poder enamorarme nunca de ella. 
Durante mucho tiempo me lo impidió Mahler; luego fueron las hordas de turistas como borreguitos tras una banderola de un tour de un crucero.
Sonreían estúpidamente ante el puente de los Suspiros en donde los condenados por la Serenísima veían por última vez la luz del sol antes de pudrirse en sus húmedos calabozos.
Se hacían selfies sin parar como si esto tuviera que ver algo con el amor.
Y comían sin parar pizzas grasientas.
Y compraban souvenires sin alma mientras avanzaban vociferantes hacia el Ponte Rialto (seguir las señales amarillas de las esquinas)

¡Estúpidos! ¿No os dais cuenta de que hablamos de la muerte que nos acecha tras las falsas apariencias? ¿No veis que estáis en una ciudad que es un puta maquillada bajo la que avanza la lepra?
Ni siquiera el silencio tiene recogimiento, pues la música de Mahler lo invade todo con su terrible encanto que parece de paz y sólo lleva viento y desierto.
¿Es que acaso jamás os enamorasteis jamás de Tassio?

Bajo las aguas sucias sigue viviendo su recuerdo que el acqua alta de otoño hace salir de los fondos de limo y va repasando con los dedos las paredes cariadas de los canales más oscuros por donde los gondoleros se niegan a pasar por muchos dólares que se les ofrezcan, pues ellos saben, conocen los senderos que llevan a las pesadillas que habitan entre los violines seductores que parecen de amor y son sólo de malos, terribles recuerdos, los que nos hablan de un tiempo en el que creímos ser felices sin darnos cuenta de que todo es un puro sueño.
Eso es lo que no quieren ver y yo no consigo ocultarme.
Un gran teatro en donde habita la locura de seguir vivo cuando ya nada merece la pena; sobrevivir a fuerza de restauraciones que repintan las fachadas para mantener el hechizo de las luces indecisas que surgen de los pozos, como si Lorca ya lo supiera e imaginara a aquel niño muerto en alta mar cruzando con los ojos vacíos el arco de sus puentes, allí donde se esconde el pasado.

La imagen perfecta de la tristeza absoluta; eso es Venecia en su adagio.
Una larga, interminable despedida.








martes, 24 de septiembre de 2019

CAPILLA DE SAN BRIZIO (1) Beato Angelico





En 1447, Fra Angelico, junto a su discípulo Gozzoli, iniciaron la decoración de la capilla de San Brizio en la catedral de Orvieto.
Comenzaron por la zona alta de las cúpulas, realizando los plementos dedicados a Cristo Juez y los profetas.

Para ello el maestro recurrió a formas de simetría estricta, con Cristo en el centro y las cortes celestiales perfectamente adaptadas a las formas triangulaes hasta colmarlas en sus ángulos.

A ello añadió su sentido del color heredado del mundo sienes, creando todo un sinfonía de tonos pasteles (especialmente rosados) que puntea con azules más intensos y cierra con el pan de oro central.
Toda una lección de suave armonía que (aunque con técnicas renacentistas) tiene toda una sensibilidad gótica, elegante y exquisita.

Años después, el primer encargo que tendrá Signorelli para la capilla será completar sus velas, en las que sin perder su estilo, intentará cohesionar visualmente con las de Angelico.


TODOS NUESTROS POST SOBRE LA CATEDRAL DE ORVIETO

lunes, 23 de septiembre de 2019

Santa Eufemia. Spoleto.



Sobre lo que fue el palacio lombardo del siglo VIII, ya en el siglo XII, y formando parte de un gran monasterio, se edifica esta iglesia de maneras lombardas tanto en su decoración como estructura.


Al exterior se observa una poderosa cabecera de tres altos ábsides que se corresponden a tres naves.

El alzado interior se realiza por medio de la habitual alternancia de pilares y gruesas columnas, con capiteles desornamentados.

La techumbre corresponde a un sistema ligado.

Lo más destacable de la iglesia es su tribuna unida por los pies, muy amplia, posiblemente relacionada con su origen monacal.

DE TURISMO POR SPOLETO

domingo, 22 de septiembre de 2019

Los Jardines del Palacio de Pena. Sintra





En el segundo tercio del siglo XIX los reyes portugueses decidieron construir una residencia palaciega bajo la influencia del romanticismo alemán ( castillos de Stolzenfels y Rheinstein, a orillas del río Rin, y en el palacio de Babelsberg en Postdam) .
En torno suyo crearon unos magníficos jardines en las faldas de la montaña que se convirtieron en una de las mejores muestras de jardin romántico.

Su estructura niega la recta y la simetría, creando un amplio conjunto de múltiples rincones que buscan la sorpresa a través de senderos serpenteantes

Las plantaciones usan fundamentalmente los grandes árboles (muchos de ellos exóticos que recuerdan al imperio portugués) creando ambientes boscosos entre los que se esconden norias y pabellones que constantemente generan relaciones con los mundos medievales y orientales en la típica relación idealizada con la historia, mucho más ideológica que real.
Estos lugares, además de puntuar y resignificar el paisaje, se convierten en pequeños refugios desde los que contemplar el paisaje visto desde un punto de vista pintoresco.
.



Los distintos arroyos se recogen en el valle para crear uno de los momentos más memorables del parque, un bosque de helechos gigantes aclimatados en la zona umbría que se cierra por grandes tuias.
En una zona más baja todas las aguas se remansan en pequeños lagos irregulares de rocalla en donde las casas de los patos se han convertido en castillos

Por el contrario, según ascendemos el paisaje pasa del pintoresquismo a lo sublime, con grandes coníferas y una naturaleza cada vez más agreste y menos modificada.


sábado, 21 de septiembre de 2019

ÁNIMA MUNDI. Volviendo a casa 3

Brillaban en la oscuridad de ventanas cerradas que tiene el pasado como pinceladas de Rembrandt, suavemente dorados, pero al acercarme a ellos me aterré de lo falsificados que se encontraban.
La memoria, al utilizarlos, los había embellecido o, por el contrario, los había hecho más sombríos. Como un editor de fotografía la evocación les había cambiado el brillo, el contraste, la temperatura e, ¡incluso!, el propio formato, recortándolos de su lugar real para sólo quedarse con detalles sueltos que palpitaban como seres casi vivos.
De mi primer amor me había quedado con su cariño paciente pero olvidado su posterior indolencia; de mi primer amigo había iluminado sualegría de palabras y músicas, ennegreciendo los tormentos de amor que siempresufrió. De mi primera hija...
Eso tal vez es mejor no contarlo. No aún.



jueves, 19 de septiembre de 2019

The Stadttor. Düsseldorf


Junto a la torre de comunicaciones y el antiguo puerto se encuentra este edificio de oficinas diseñado en 1998 por  Overdiek, Petzinka y Partners.
Realizado en una pequeña colina junto al Rinh su silueta resulta visible desde varios puntos de la ciudad.
Visualmente, su apariencia varía considerablemente según el punto de visa del espectador, ya que el solar, estrecho y en ángulo, le ha permitido a los arquitectos jugar con varias visiones contrapuestas.

En algunas de ellas nos encontramos con un gran paralepípedo de cristal en cuyo interior se alternan las zonas opacas (oficinas) con otras transparentes (zona de comunicaciones verticales y sistema de anclajes y alzado), con un gran hueco central (al menos para la mirada)

Estas visiones generan en el espectador la idea de un gran dintel apoyado en sus jambas sobre el que se sobreponen varios pisos horizontales.

Sin embargo, si lo rodeamos por completo nos encontraremos con una fantástica visión angular que se lanza sobre la ciudad de forma formidable, adelgazándose hasta límites casi imposibles su masa.


Junto a ello, todo el edificio se encuentra recubierto por una segunda piel de cristal suspendida desde el techo que permite la aireación de toda la estructura por medio de la circulación de líquido enfriado en sus sótanos y transportado por todo el edificio por tubos de cobre


miércoles, 18 de septiembre de 2019

GUIDO RENI. EL PINTOR DE LAS MIRADAS HACIA LO ALTO


Si hay un pintor que ha sabido explotar este tipo de miradas en la historia del arte, ese ha sido Guido Reni.

En muchas ocasiones la mirada hacia lo alto creaba una diagonal que hacía desplazarse al espectador a los territorios celestiales, unificándolos en una sóla escena sin necesidad de más recursos, como ya estudiamos en la Matanza de los Inocentes
.


En otras ocasiones esta mirada carecía de fin, que estaría (idealmente) fuera del cuadro.

En este mecanismo se crea una corriente empática que le sirve al pintor para expresar las ideas de éxtasis (o visión interior) tan querida por el barroco pero tan difíciles de conseguir, como en su famosa Sibila que luego Guercino reinterpretará.

Posiblemente su inspiración se encuentre en el cuadro de Santa Cecilia de Rafael que se encontraba en la propia Bolonia (y que el propio Reni reinterpretará para la capilla de la santa en San Luis de los Franceses), que es uno de l0s primeros que desarrolla esta idea de infinitud.

Rafael. Santa Cecilia

Lo cierto es que la técnica será una y otra vez explotada por el pintor, reforzada a menudo por los gestos faciales o corporales, puros subrayados que potencian aún más esa sensación de proyección hacia lo absoluto que generan sus personajes, dominados por una visión que sólo podemos intuir (como una pura intuición) en la potencia de estas miradas


martes, 17 de septiembre de 2019

PRADERAS AZULES. Aquellas canciones de Lennon 1. Imagine

DALE AL PLAY E IMAGINA
.

El 8 de diciembre mataron a Lennon frente a su casa del edificio Dakota, tres semanas de haber sacado su último disco, Double fantasy, que había coincidido con la inauguración del Penta. 

Muchos años después, Manuel me contaría que aquellas navidades viajó a Londres y compró toda la discografía de Lennon, luchando a brazo partido con las decenas de fans que se la llevaban como si fuera algo tan imprescindible como cierto. 

Desde entonces, siempre hubo cada noche un rincón en el pub para que sonarán dos o tres canciones suyas, e Imagine fue la elegida por la propia Sabrina para aquella cinta que me regaló la primera vez que salimos, antes incluso de besarnos. 

Ese fue mi primer momento Lennon, pese a todas las críticas de Ciprian
-Para cuándo te darás cuenta de que es una canción sobrevalorada. 
Pues entonces todo lo que tuviera una relación con Sabrina se convertía en puro objeto de veneración, incluso una utopía tan blanda e inconsistente como esta, como me decía muchas veces Antonio, el Chanquete de nuestro Verano Azul. 
-La lucha hay que realizarla por realidades, no por imaginaciones. 
¡Como si yo tuviera el cuerpo para entender todo el conflicto del mundo obrero, explotadores y explotados! 
Mi vida entonces se reducía a los misterios de sus ojos verdes y, un par de semanas después, al abismo total de su ausencia que duraría hasta diciembre. 
Nuestra segunda vez. 

Fue entonces cuando empecé a frecuentar el Penta, conociendo a Manuel a través de Sabrina, y tuve a mi disposición todos los temas de Lennon que primero escuché, luego pinché y más tarde grabé en multitud de cintas que conservé conmigo hasta tener el dinero necesario para comprarme los originales, primero en disco, luego en CD.
De aquellos tiempos remonta la persistente sinestesia que aún me provocan, incapaz de escucharlos sin que me sepan a los caramelos de limón y menta a los que entonces eras adicta y con los cuales a veces jugábamos al un pin pon secreto, mientras nos besábamos. 
A caramelos y a un frío con color de chimenea que congelaba los charcos al caer la noche tras días de primavera en pleno diciembre y tú me traías el Caribe en pleba Siberia
Eran hojas caídas de un cielo reventado de estrellas, cuando pensaba que lo nuestro podía ser eterno y tú un ángel imposible con el que mantenía eternas conversaciones sobre el mundo y sus sabores en las que siempre olvidé los infiernos que nos acechaban. 
Ese era el sabor entero de muchas de las canciones de Lennon que duraron en mi memoria hasta que la vida las pusiera otra vez en funcionamiento, como si el mundo fuera (lo es) una gigantesca y perversa noria.



                           Luis. Soldado desconocido


                       AQUELLAS PRADERAS AZULES. ÍNDICES




                                  ÁNIMA MUNDI

lunes, 16 de septiembre de 2019

PEOMIOS DE MENDÉ. Niké


Escultor tracio que trabaja a finales del siglo V a C. en Olimpia. 
Para su templo dedicado a Zeus realiza las acróteras y esta espectacular victoria sobre pedestal.
Aunque hayamos perdido gran parte de su cabezas y brazos el sólo juego de avance de sus piernas y la espectacular túnica la permiten figurar entre las obras más exquisitas del periodo clásico, posiblemente influida por el estilo bello de los discípulos de Fidias (obsérvese el juego de paños mojados de vientre, pierna y pecho de minuciosos y delicados pegados a los que se une el juego de ondulaciones de la túnica, empujada por un misterioso viento)

Todo ello genera un pictoricismo también cercano al refinado mundo jónico que habla de un fin de etapa, su propio mundo "rococó"

sábado, 14 de septiembre de 2019

LA CABINA. El resumen de nuestros más íntimos pánicos



Mucho antes de matar a Chanquete en Verano azul, Antonio Mercero exploró nuestros pÁnicos más particulares encerrando a López Vázquez en una cabina de la que jamás saldría.

(Y este es el momento en donde nos abandonan millennials y centennials pues hay demasiadas cosas raras: un Verano Azul que tuvo otros colores no tan brillantes, un Chanquete que no era un pez sino el abuelo que siempre nos gustaría haber tenido, una cabina que era un móvil quieto, en medio de la calle, José Luís López Vázquez, un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo)

Para los que aún continúen, si no la han visto pueden hacerlo aquí, y así evitar cualquier spoillers.

Verla para sentir qué poco le hace falta a un genio para contarnos lo frágiles que somos frente los dinosaurios propios, qué cerca está el infierno de las cosas más cotidianas.

La película (mediometraje puesto en la televisión) tuvo tal éxito que el propio mercero tuvo que hacer unos anuncios pagados por telefónica en donde nunca se quedaba nadie encerrado.
Y aún así (seguro que muchos lo recordáis) la mayoría de nosotros ponía un pie en la puerta para que no se cerrará, no fuera a ser... No fuera a ser que la realidad no fuera tan previsible como pretendíamos pensar y tuviera grietas ocultas que podían abrirse con un solo despiste.
¿O acaso era otra cosa?
Pues su terror provenía de varios lugares.
Primero de su propia cotidianidad. No me hacían falta ni monstruos para lanzarnos a los infiernos. Al revés. Tanta normalidad lo hacía todo mucho más pavoroso.
Había también otro lugar de angustia. Las preguntas sin respuesta. No había contestaciones en la película. ¿Por qué no funciona el teléfono ni se abre la maldita puerta? ¿Por qué nadie podía forzarla? ¿A dónde se lo llevan?, ¿por qué vuelven a ponerla?
A mi particularmente la pregunta que más terror producía era: ¿Por qué ocurría todo esto? ¿Era un simple fallo de la compañía que se llevaba a los encerrados a aquel terrible cementerio en donde terminarían por morir para que nadie se enterase o era una estrategia?
Y realmente aquí pasamos al terreno de las puras elucubraciones, pero lo cierto que esas cabinas tenían mucho de las vergoñas medievales, una jaulas en donde morían los ajusticiados.
Pues si todo era una pura estrategia de eliminación, ¿por qué había de matarlos de aquella manera tan horrible? Y, ¿a quién y con qué motivos se elegía como sus víctimas? (Si no lo hacían y sólo jugaba el azar todavía era más terrible)
A lo largo de los años he escuchado múltiples interpretaciones. Desde una asombrosa sobre la divinidad con el helicóptero como Espíritu Santo a la más habitual: una especie de fábula política de nuestra primera transición, llena de múltiples peligros que acechaban en los lugares menos pensados.
Tal vez pudo haber habido algo de eso, pero a mi me sigue pareciendo que Mercero (y Garci, que intervino en el rodaje) solo quisieron establecer un catálogo de nuestros pánicos más profundos (el miedo al ridículo público, la angustia al porvenir, la incapacidad de poder luchar contra el destino, la inseguridad absoluta sobre lo que puede pasar un minuto después,... y en último término la soledad que siempre nos acompaña.