Mandada construir por el papa Pascual I como capilla funeraruia de su madre Teodora y conservar las reliquias de san Zenón, un santo del que apenas sabemos datos.
En la entrada encontramos dos semicírculos concéntricos que contienen clípeos con los bustos de Cristo con los apóstoles (como si fuera una Última Cena) y los de la Virgen con el Niño, dos santos, santas mártires, además de otras cuatro figuras en las esquinas que podrían ser Moisés, Elías, Pascual I y Eugenio II, su sucesor en el papado.

El interior es de planta de cruz griega, con una bóveda de arista sobre columnas corintias y entablamentos (ambos reutilizados)
Sobre ellas cuatro esbeltos ángeles que apoya sus pies en el universo sustentan un nuevo clípeo con un pantocrator siriaco del modelo bizantino (con rollo en vez de libro)
El resto de los arcos y ventanas son señalados por medio de teselas rojas, creando espacios de lunetos en la parte baja de la bóveda en donde aparecen distintas escenas
Etimasia o trono vacío, flanqueada por los santos Pedro y Pablo, indicando la próxima llegada de Cristo para el Juicio Final.
Las santas Inés, Práxedes y Pudenziana vestidas como princesas bizantinas haciendo una ofrenda ante un altar.
Los cuatro brazos de la cruz forman pequeños habitáculos con bóvedas de cañón decoradas con roleos vegetales, y se proyectan como nuevos y más pequeños lunetos.
En el luneto aparece Cristo bendiciendo flanqueado por dos santos, quizá Valentín y Zenón.
En otro de los nichos, arriba tiene un Agnus dei sobre una montaña de la que surgen los cuatro ríos del Paraíso y en el de abajo se representa a Teodora, identificada con la inscripción “THEODORA EPISCOPA” como madre de obispo, con nimbo cuadrado, señalando que estaba viva cuando se realizó la obra, y a las santas Inés, Práxedes y Pudenziana con las manos veladas y las palmas del martirio.
En su lateral posiblemente una Anastasis, bajada al limbo de Cristo que inicia la primera resurrección de los patriarcas del Antiguo Testamento. Un tema mucho más oriental y vinculado a los ámbitos funerarios.
Y posiblemente una transfiguración, con unos ricos roleos zoomorfos en la bóveda
El mosaico central es posterior (finales del XIII) y presenta a una Virgen Theotocos flanqueda por las dos santas de la iglesia.
Todo este magnífico conjunto de mosaicos (aún perteneciendo al mismo siglo, IX que los del ábside) se muestran mucho más clásicos, eliminando los rasgos populares que veíamos en los otros.
Se llama a esta manera de trabajo el Renacimiento Carolingio (sus repercusiones que también llegaron a Roma, recogiendo modelos directamente bizantinos frente al paleocristiano más popular de los del ábside.