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lunes, 13 de diciembre de 2021

LAS PINTURAS DEL ÁBSIDE DE SANTA MARÍA. ARÉVALO

 SDELBIOMBO - - ROMÁNICO

Tomado de wikipedia.org

La edición de la Edades del Hombre que se celebra en Arévalo (Credo) permitió la contemplación demorada de estas magníficas pinturas.

                  

La iglesia (románico-mudéjar) ya la analizamos aquí, y en su interior se encuentra este verdadero tesoro: unas pinturas del XIV que unen las formas del gótico lineal con las iconografías románicas.

En su centro, el pantocrátor tiene a sus pies la representación de la Jerusalén Celeste mientras que el libro ha sido sustituido por una escera (¿el universo? ¿acaso la tierra con los mares y una iglesia?) convirtiéndose en cosmógrator.

Con los tradicionales tetramorfos, resulta especialmente interesante la forma de decoración de la banda inferior. Aprovechando los típicos dientes de sierra mudéjares.

Sobre sus caras se dibujan unos expresinos ojos (todos parecidos pero ninguno igual) que generan, con el movimiento del espectador, múltiples caras


Tomado de avilared.com

sábado, 18 de enero de 2014

MI PADRE EL GRECO. Una doble visión del pintor que puede interesar a muchos


Este libro escrito por Serrano Pintado es una pequeña rareza que rescato de mi biblioteca tras volverme a fascinarme tras su lectura.
En este año de fastos del pintor quizás fuera uno de los títulos más interesantes que puede leerse por su peculiar estructura
El autor, bajo el eterno artificio de encontrar un manuscrito de Jorge Theotocopuli en las entrañas de una antigua torre, crea una novela histórica en donde vamos conociendo el lado más íntimo del pintor y su peculiar familia (la escurridiza doña Jerónima de las Cueva, Doménico y su hijo, Jorge) y el ambiente toledano en el que vivieron (entre el siglo XVI y los primeros años del XVII).
La narración está plagada de pequeños detalles hogareños, de pleitos judiciales, de sentimientos y una cada vez más cargada melancolía que harán las delicias de los que quieran poner rostro y corazón al pintor y su entorno.

                                                     
Pero a esto, el autor va intercalando en la narración unos capítulos paralelos (perfectamente leibles por sí solos pero, también,prescindibles para los que sólo busquen narración) en donde, con un tono mucho más académico (aunque sin excesivas complejidades), nos explica historiográficamente la historia y obra del pintor, completando la explicación con numerosas citas (aunque un tanto clásicas).
Así, el lector interesado conocerá la pura realidad sin ningún tipo de fabulaciones que le hará comprender la narración anterior y le servirá para profundizar en aspectos técnicos, iconográficos e históricos de su obra.

martes, 25 de junio de 2013

LOS SARCÓFAGOS FENICIOS DE SIDÓN


En 1887 se descubría por azar la gran necrópolis de Sidón. En ella se encontraron decenas de sarcófagos de varias épocas, aunque en este artículo sólo nos ocuparemos de aquellos más relacionados con la cultura fenicia.
Como bien es sabido Sidón fue una de las grandes ciudades-estado fenicias que, volcadas hacia el comercio, pusieron en contacto las grandes civilizaciones orientales (Siria, Mesopotamia, Egipto) con las occidentales (Grecia, etruscos, Hispania prerromana...)

De esta intensa actividad comercial surgió toda una cultura sincrética que tomó ideas y estética de los distintos pueblos mediterráneos que relaboraba y, a la vez, relanzaba hacia otras geografías.

Un perfecto ejemplo de todo esto son este magnífico conjunto de sepulcros en donde encontramos los ecos egipcios (la forma antropoide, la barba postiza...) con otros de origen helénico (trepanado de cabellos, formas anatómicas perfectamente conseguida, como esas maravillosas piernas talladas en el propio ataúd).

Junto a estos sarcófagos aparecieron numerosos restos de ajuares que demuestran la capacidad técnica para el adorno y la orfebrería y nos recuerdan su interés por los metales preciosos que les llevaron hasta nuestras costas gaditanas para comerciar con Tartessos y, una vez más, influir en su cultura ya de forma directa (los famosos sepulcros antropoides) como indirectas (técnicas pesqueras o agrícolas, salazones, garum, orfebrería llamada orientalizante como el famoso tesoro del Carambolo, urbanismo, deidades como Tanit...).


sábado, 2 de marzo de 2013

EL QUATTROCENTO. Rafael Argullol



Hace unas semanas hablábamos de dos manuales para conocer el Renacimiento español. 

Hoy queríamos centrarnos en un libro verdaderamente esencial para comprender no sólo la estética sino las verdaderas bases ideológicas y culturales en las que se apoya la revolución del Quattrocento.

Su autor es de sobra conocido, Rafael Argullol, profesor de Estética que une, como ocurre en pocas ocasiones, rigor intelectual y claridad expositiva, que hacen de sus obras libros multiusos que lee con deleite el especialista (que siempre descubre alguna deslumbrante idea) como el público más general.
La obra no es propiamente un catálogo de artistas, ni siquiera una historia del estilo, sino más bien una colección de brevísimos ensayos a través de los cuales el autor logra repasar las principales ideas fuerzas de este periodo (el cuerpo humano como ideal, la arquitectura de las emociones, el antropocentrismo cristiano, la idealización de lo real en torno al neoplatonismo, las técnicas de representación, la reinterpretación de la Antigüedad, el Humanismo, la genialidad como ideal moderno del artista...). 
                                                              
Una condensada síntesis que, sin embargo, no renuncia a explorar sus multiplicidades y desencuentros (los espíritus del norte vs el sur, lo apolíneo vs lo dionisiaco, realismo vs idea, lo profano vs lo religioso...).
No es la última vez que volveremos a este autor que siempre me ha parecido fundamental en nuestra historia de la cultura