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lunes, 20 de junio de 2016

EL ARCO DE TRIUNFO DE SAINT DENIS


Con la demolición de las murallas de Carlos V, Luis XIV crea un ambicioso programa urbanístico: la creación de los nuevos o Grandes Bulevares, una serie de amplísimas calles que rodean la zona norte de París (en ellos se encuentra el modelo que luego utilizará Haussmann en su gran reforma de París)
En el centro de ellos, y en el camino que tomaban los monarcas desde Saint Denis (en donde eran coronados) al Louvre (residencia oficial), se creó este arco.

Inspirado en el de Tito (y tomando la forma exacta de cuadrado, síntomas del futuro neoclasicismo que ya se estaba incubando en pleno siglo XVII) su autor,  François Blondelcrea un gran vano central flanqueado por dos pirámides (que recuerdan los futuros modelos neoclásicos, como los utilizados por Piranessi en su monumento de la orden de Malta) con múltiples trofeos dedicados al rey que se apoyan, en su base, sobre las alegorías de las Provincias Unidas

En sus frisos la decoración volvía a insistir en los triunfos del Rin y el Franco-Condado del monarca



martes, 1 de marzo de 2016

ESPACIOS BARROCOS EN PARÍS (II) LA PLAZA DE LOS VOSGOS


Junto a la plaza Dauphine o la Vendonne, la de los Vosgos es uno de los primeros ejemplos de urbanismo barroco francés al modo de plaza royale que ya explicamos aquí.


En ella aún se conserva tanto su planificación como sus propios edificios que crean un espacio homogéneo de ladrillo y encintados de caliza con techos de pizarra inclinados con buhardillas (una herencia flamenca a la que pocos años después Mansart añadirá sus famosas mansardas, creando el modelo clásico de construcción que durará hasta el XX). 


El eje fundamental lo crean los dos pabellones reales (más elevados y con arcos que dan paso al exterior, como nuevos arcos triunfales que enlazan con el soportalado de toda la plaza), que nunca fueron utilizados por el rey, siendo alquilados a la nobleza y alta burguesía que pronto ocupará el espacio representativo.



En el centro de este eje, y como es habitual en las plazas francesas, aparecerá la figura ecuestre del rey Luis XIII (erigida por Richelieu que fue destruida durante la revolución y recreado años después con la que actualmente se contempla).

Creado por Enrique IV bajo los planos de Baptiste du Cerceau en 1612, fue inaugurada con una gran fiesta para celebrar el enlace entre Luis XIII y Ana de Ausburgo, iniciando así su principal función, la lúdica y protocolaria.
Posiblemente en relación con esta función terminara por ajardinarse a finales del XVII tal y como la vemos hoy


lunes, 2 de marzo de 2015

MANSART. LOS INVÁLIDOS DE PARIS


Por iniciativa de Luis XIV, los Inválidos se construyeron como un gran conjunto de edificios para la acogida de de los veteranos inválidos de guerra que quedaban sin hogar. Toda una representación del espíritu barroco francés estrictamente dirigido por la figura del rey (y hecho a su mayor gloria) que como un gran padre elegido por la divinidad cuida de su pueblo, especialmente de aquellos estamentos que refuerzan su poder (como el ejército).
De la misma manera, estéticamente, todo el conjunto responde a los modelos del barroco francés que se habían gestado en tiempos de Luis XIII y regularizados por la Academia formada a tal efecto.
Esta formulación es, en el fondo, en una sublimación del manierismo y primer barroco italiano (Della Porta, Maderna y, en mucho menos, Bernini) del que se extrae su médula clásica (elementos arquitectónicos con principal interés por la cúpula y sus efectos escenográficos en la ciudad, masividad, articulación sin recurrir a la curva...) para crear una imagen agigantada de la monarquía.
Si nos fijamos en el conjunto, veremos la estricta simetría que domina el conjunto (en general tendende a la horizontalidad) sobre el que destaca, como verdadero hito urbano, la gran cúpula.

En estos edificios se recoge la tradición de las fachadas desnudas, los tejados de pizarra y las mansardas que ya se había establecido como canónica por parte de Mansart y que ta vimos en la plaza Vendonme.

De la misma manera se recurrió al jardín racionalizado al modo de Le Notre, en donde la Naturaleza se regulariza por medio de la geometría.
















Como culminación de todo el conjunto se crea el gran Dome o iglesia votiva en donde se recurre a modelos italianos.
En la parte baja se utiliza la alternancia de órdenes con una especie de pequeño pórtico adelantado que permite una fuerte articulación sin acudir a la curva (en realidad mucho más cercana a una evolución del Gesú que a la fachada de San Andrés de Bernini).

Todo este cuerpo se convierte en el basamento de una cúpula de alto tambor (en realidad doble)  y perfil apuntado que toma como referencia a la del Vaticano eliminando su problema de visualización (al eliminar el largo cuerpo de entrada).
En el interior encontramos una planta centralizada compleja (en realidad bastante manierista) de espacios agregados en donde destaca la cruz griega central que se amplía gracias a los machones achaflanados (al modo del Vaticano).


De esta manera se le da una total preponderancia a la gran cúpula
Un espacio que se amplifica gracias a la gran cripta abierta (en donde hoy reposan los restos de Napoleón)

Frente al exterior, siempre tan sobrio, la arquitectura francesa tenderá a la recarga de los interiores que le conducirá rápidamente al rococó (como puede verse perfectamente en Versalles)


miércoles, 25 de febrero de 2015

LA PLAZA VENDONME


Partiendo de las bases establecidas en el reinado de Enrique IV y Luis XIII (Plazas Dauphine o los Vosgos), durante el periodo de Luis XIV se siguen elaborando nuevas plazas royales, como ésta Vendonme.
Su diseñador, Jean Haurdouin Mansart, recogió la idea de edificación uniforme que ya estaba prevista en los Vosgos, así como la centralización del espacio en torno a la escultura ecuestre del rey (destruida en la Revolución).

A ello le añadió una nueva estructura, la octogonal a través de chaflanes en las entradas (remarcadas por las columnas adosadas y el frontón que las corona como una inversión de la arquitectura exterior para un interior) para crear un espacio más centralizado para la estatua (aunque en el primer proyecto de 1685 aún no aparecía este modelo, aún no dirigido directamente por él), creando una sola calle norte sur que la atraviesa que rompe la intimidad de los Vosgos para incluirse dentro de la ciudad.

En las fachadas ya ha desaparecido el ladrillo tradicional sustituido por la piedra utilizando ideas italianas (organización por órdenes gigantes que utilizan la pilastra para los grandes paños y las columnas adosadas para los chaflanes, un primer piso con arcadas y almohadillado)  mientras que los tradicionales tejados flamencos (muy inclinados) son articulados en dos planos, apareciendo de forma definitiva la mansarda (denominada así en su honor), con volumen en perpendicular en la zona con menor inclinación que ventila y da luz a la buhardilla y se une a las ventanas ahora plenamente barrocas, a la manera borrominesca de óculo. Se crea así el modelo canónico de arquitectura civil que será replicado una y otra vez en las reformas de Haussmann

La plaza sufrió numerosos cambios, como la venta del rey de la edificaciones.

Tras la destrucción de la estatua real fue erigida la columna (siguiendo los modelos de la Trajana con sus barrorrelieves helicoidales) con estatua de Napoleón coronándola.

Esta columna fue abatida en tiempos de la Comuna (siendo Courbet uno de sus líderes), siendo replicada después
En la actualidad se ha convertido en una zona lujosa con la aparición del Hotel Ritz en uno de sus inmuebles y la colocación de las grandes firmas de joyería (Chanel tomó la forma de la plaza para diseñar su famoso frasco de perfume)

miércoles, 3 de septiembre de 2014

ESPACIO BARROCOS EN PARÍS (I) PLAZA DAUPHINE


Junto a la de los Vosgos, o las plazas de las Victorias o la Vedonme, el urbanismo barroco francés fue realizando una serie de episodios de plazas reales (places royales) durante los reinados de Enrique IV, Luis XIII y Luis XIV.
Frente al carácter festivo español (La plaza mayor de Madrid que ya analizamos aquí, destinada a canonizaciones, autos de fe, corridas de toros) o el integrado romano dentro del conjunto urbano (el tridente de la Plaza del Popolo, la ruta de obeliscos o la Piazza Navonna que unen iglesias, obeliscos o fuentes en el espacio urbano, dotándolo de toda un significado unitario), la plaza francesa parte de la exaltación real (en torno a sus pabellones reales y esculturas) como eje de composición, cerrándose al resto de la ciudad como un episodio aislado que carece de continuidad.

El primer experimento en este sentido lo realiza en 1607 Enrique IV en uno de los centros simbólicos de la ciudad, la isla de la Cité.
Vinculado a la creación del  puente Neuf (el más antiguo de la ciudad, 1606, que une la isla con las dos riberas del Sena) se crea una plaza triangular en cuyo vértice se colocó (aunque en la actualidad ha desaparecido) una estatua real que genera el punto focal de la plaza, su origen y finalización.

La propia plaza se realizaría con edificios de dos plantas de ladrillo y caliza y tejados de fuerte pendientes que han ido desapareciendo progresivamente. Realmente, para hacerse una idea de estas construcciones habría que pensar en la Plaza de los Vosgos