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martes, 28 de mayo de 2024

SAN JOSÉ CON EL NIÑO. ¿MARTÍNEZ MONTAÑÉS O JUAN DE MESA?

En la iglesia del convento de San José, fundación de Santa Teresa en Sevilla, se encuentra esta magnífica obra que todavía no ha tenido consenso a la hora de ser atribuida (existen opiniones en ambos sentidos)

Sea como fuera, la pieza es de una categoría superior, tanto en su trabajo de paños como en sus rostros, con el típico clasicismo de mediados del siglo XVII que se desbordará posteriormente con Pedro de Roldán.





















FOTOGALERÍA DE MARTÍNEZ MONTAÑÉS

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FOTOGALERÍA DE JUAN DE MESA

jueves, 3 de noviembre de 2022

CAPILLA SACRAMENTAL DE SANTA CATALINA. SEVILLA

Santa Catalina. Figueroa

Este pequeño recinto constituye una de las últimas obras creadas por Leonardo de Figueroa.
Todo un trabajo en donde arquitectura, escultura y pintura se reúnen en un horror vacui pleno (incluyendo una obra anterior, de Campaña).
En él colaboraron  Felipe Fernández del Castillo y Benito Hita del Castillo, Duque Cornejo Domingo Martínez.

Santa Catalina. Figueroa

Santa Catalina. Figueroa


Santa Catalina. Figueroa

Todo el conjunto se corona con una linterna-transparente que rememora ideas de Bernini, al incluir figuras en él que se recortan en negativo
Santa Catalina. Figueroa
Santa Catalina. Figueroa
















































Al exterior dicha linterna se convierte en una forma que, con su perfil quebrado, intenta rememorar formas de Borromini en San Ivo




domingo, 29 de marzo de 2020

VÍDEOS PARA ENTENDER LA ESCULTURA BARROCA ESPAÑOLA



Un buen resumen (al principio agobia un poco la velocidad de la explicación, pero si ve tranquilamente es un vídeo que lo explica todo perfectamnete) 14 minutos


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Un vídeo para que podáis empezar a entender lo que significa la Semana Santa para la sociedad de la época (la de la Contrerreforma), y cómo se utilizan las imágenes para crear todo un TEATRO para enseñar la "religión verdadera". Un arte total, que intenta conmover con las emociones (igual que hacía Caravaggio), por medio de los sentidos (el olor de las flores, la cera y el incienso, la música o el silencio absoluto, la luz de velas y faroles, el movimiento de las figuras...). Si vais muy justo de tiempo podéis fijaros en el Gran poder (7.50), y su andar por las calles sevillanas, en pleno silencio (igual que el Cristo del Calvario, en 10.09), los palios que llevan las vírgenes (Esperanza de Triana) y cómo se mueven al son de la música en 12.50 o la entrada espectacular de la Macarena en su templo en 21.03

martes, 24 de marzo de 2020

Fuente de la Fama. Ribera



Encargada por Felipe V a su arquitecto mayor, Pedro de Rivera, fue instalada en un primer momento en Antón Martín y, actualmente, en los jardines del antiguo hospicio.(1731)

Realizada en granito y piedra caliza se organiza en torno a un gran pilar que arranca en los cuatro delfines que escupen agua sobre el pilón bajo.
Sobre ellos se estructuran varios pisos con guirnaldas, jarrones, niños que sustentan conchas, elementos arquitectónicos típicos de su estilo (estípites, rocallas...)

En la parte superior aparece una fama (o victoria alada), que podría plantear la idea clásica del Carpe diem, pues la fama no perdura y es algo efímero por lo que hay que luchar cada hora


domingo, 26 de mayo de 2019

GREGORIO FERNÁNDEZ. SANTA ISABEL DE HUNGRÍA


En la iglesia del monasterio de Santa Isabel de Valladolid, en su retablo mayor, realizado por Juan Imberto, se encuentra esa magnífica talla de Gregorio Fernández dedicada a Santa Isabel de Hungría dando limosna a un pobre.
Todo en ella es magnífico, desde su composición en diagonal que vincula a ambos personajes por medio de miradas y gestos a los característicos paños quebrados, tan típicos del maestro, o el juego de emociones que se generan por gestos y miradas, creando un arte tan sumamente corporal tan típicamente barroco (los famosos afetti)


miércoles, 6 de marzo de 2019

AUTORRETRATO. VELÁZQUEZ


El Museo de Bellas Artes de Valencia custodia este autorretrato, considerado casi unánimemente como obra del pintor sevillano.
Normalmente se suele situar durante su segundo viaje a Italia, cuando el maestro llegó a la cumbre de su éxito social, retratando al Papa o exponiendo sus trabajos en el Panteón a petición de la Academia de San Lucas
Se nos muestra como un gentilhombre vestido a la moda española.
La posición de tres cuartos nos crea una mirada intensa, acaso con un deje de superioridad (algo que sus contemporáneos siempre dejaron vislumbrar, retratándolo como hombre de pocas palabras, un tanto altivo y ambicioso como demostró su carrera en la corte que llegará hasta el ennoblecimiento)

jueves, 28 de febrero de 2019

FRANCISCO RUIZ GIJÓN. FOTOGALERÍA ENLAZADA


Tras la muerte de la gran generación barroca (Martínez Montañés, Roldán o Juan de Mesa), aparecerán dos grandes figuras en la imaginería sevillana que ocuparán los últimos años del XVII y los dos primeros decenios del XVIII: La Roldana y Ruiz Gijón.
Mientras que la primera pronto derivaría a formas más cercanas al rococó, Ruiz Gijón mantendrá y ahondará en las formas expresivas anteriores (en muchas obras se nos muestra como un continuador de la estética de Juan De Mesa), enriqueciéndolas con una mayor movilidad de paños y movimiento corporal (como reflejo de las emociones interiores) y una depurada técnica.
Además de tallas, destacará por la creación de canastillas, tarjetones y figuras de pequeño tamaño (evangelistas y ángeles pasionarios) vinculadas a ellos que tendrá una fuerte influencia en las maneras posteriores.

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Canastilla del Gran Poder
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miércoles, 27 de febrero de 2019

Análisis y comentario. VENUS DEL ESPEJO. VELÁZQUEZ




Tomado de wikipedia

Tema. Nos encontramos ante un cuadro mitológico protagonizado por Venus que, recostada, se observa en un espejo sujeto por Cupido (el dios del amor). La interpretación tradicional de la escena es la del amor (Cupido) que se encuentra encadenado (por unas suaves cintas) a la belleza (Venus). Como ya era tradicional, el tema es una excusa para la creación de un desnudo femenino.
Técnica y soporte: óleo sobre lienzo, como es natural en la época.
Composición. La escena se crea a través de la suave curva ascendente que crea la Venus (reforzada por paralelas a la misma creadas por las sábanas). Dicha línea culmina en su cabeza que, gracias a la mirada, nos conduce a la zona izquierda en donde el espejo y el Cupido generan ritmos ascendentes sobre el fondo cálido.
Línea y color. Predomina claramente el color sobre la línea gracias a la pincelada suelta. Entre las líneas destacan las curvas suaves que cargan de sensualidad la escena, lo cual es reforzado por los tonos cálidos (carnaciones, rojo del cortinaje...) que destacan sobre otros tonos más neutros de sábanas y fondo amarronado, intentando crear un ambiente sosegado conseguido a través de tonos suaves, sin excesiva saturación.
Luz. Existe un claro foco de luz procedente de la izquierda que ilumina suavemente la escena. Su carácter es representativo, sin demasiada intensidad, buscando ante todo destacar los volúmenes y remarcar las distintas texturas.
Perspectiva. El espacio (no excesivamente profundo) se desarrolla en diagonal (por medio de la mirada de la Venus) gracias a los sucesivos planos en profundidad (cama, Venus, espejo, Cupido, cortinaje), unificándose así todos las zonas importantes del cuadro.
Figuras. Son proporcionadas y con una clara tendencia a la idealización. Sin excesiva expresividad se busca, ente todo, la sensualidad conseguida por medio de las posturas relajadas y el exquisito tratamiento de las texturas (desde las de las sábanas o el lazo a las alas o las distintas carnaciones).

COMENTARIO
Tanto por el tema como (sobre todo) la técnica y la carga de sensualidad nos acercan al mundo del barroco, en donde se busca convencer a través de los sentidos (de ahí la importancia concedida a las texturas). Por otra parte, la composición tan sumamente elaborada (pese a su aparente sencillez) que renuncia a la movilidad, el uso de la pincelada suelta de tal calidad o la aparición del espejo son muy habituales en Velázquez que aquí consigue una de sus más altos logros.
Nos encontramos ya en su fase más madura (pocos años anterior a las Meninas o las Hilanderas) en donde domina por completo todos los recursos técnicos, ya abandonado el tenebrismo de su primera etapa sevillana, así como elaborando una pincelada más suelta y una paleta de tonos más delicados, con especial atención al espacio y a las texturas.
Ya como pintor reconocido, y con la misión de adquirir obras y pintores para su mecenas (Felipe IV), Velázquez viajará por segunda vez a Italia, y ya no para aprender (como ocurrió en el primero). Durante su larga estancia pudo entonces codearse con los artistas más prestigiosos de Europa e, incluso, recibir recargos de importantes personalidades (el Papa Inocencio X), llegando a exponer en el Panteón, lo cual estaba reservado a un grupo sumamente reducido.
Todo este ambiente refinado y culto que le rodea es importante para comprender la propia temática del cuadro (un desnudo) muy raro en la pintura española y único en la obra de Velázquez, casi por completo volcado en el retrato y la pintura de historia (Las Lanzas) y religiosa. Junto a ello, el propio conocimiento de otros autores estimula el pincel de Velázquez, que busca un reconocimiento entre los más grandes (Curiosamente, Velázquez no suele firmar sus cuadros españoles, mientras que sí lo hará con los realizados en Italia).
Además de lo dicho, es evidente la influencia que tendrá en esta obra (así como en gran parte de su trayectoria) de la pintura veneciana que ya conocía en Madrid gracias a las excelentes colecciones regias. Tanto por el tema como por la técnica esta obra se vincula con las pinturas mitológicas de Tiziano (Venus de Urbino, Venus y el Amor, Danae recibiendola lluvia de oro...) que había conseguido renovar el género del desnudo, dotándolo de una mayor sensualidad gracias a la pincelada suelta y el uso del color.

Tiziano. Venus, Cupido y las Musas

A todo ello Velázquez añadirá su típica visión barroca con un elemento arquetípico, el espejo. Al igual que en las Meninas, su inclusión puede cambiar todo el sentido de la obra, generando una serie de interrogantes (¿por qué aparece tan difuminada su cara en él? ¿verdaderamente reflejaría la cara?...) que ha generado una serie de hipótesis de los historiadores aún no aclaradas (Incluso parece que lamodelo de Venus existió realmente y fue madre de un hijo ilegítimo del propiopintor que la había conocido en Italia).
Desde Angulo sabemos (como ya había realizado en otras obras), esta pintura está inspirada (y sutilmente transformada) en una escultura helenística cuya propia copia trajo a Madrid: hermafrodita desnudo.

Por último, el cuadro influirá en obras posteriores, especialmente en Goya (Majas) y Manet (Olimpia) que siguen la línea iniciada por Tiziano.




martes, 27 de febrero de 2018

PABLO DE ROJAS. FOTOGALERÍA ENLAZADA
























Pablo de Rojas (Alcalá la Real, Jaén, 1549 – Granada, 1611) hemos de considerarlo como la figura que inicia (aún más que Vázquez el Viejo o Jerónimo Hernández) la gran escuela de imaginería andaluza.
De orígenes familiares italianos (su verdadero apellido, que mantuvieron algunos de sus familiares, es Raxis, de origen sardo), nace en Alcalá la Real.
Instalado en Granada tendrá como discípulo aventajado a Martínez Montañés, que heredará muchos tipos iconográficos de su maestro.
Como es habitual en la época, la policromía de sus obras la harán otras manos, en especial las de su sobrino Pedro de Raxis, con tonos marfileños.

























                               Nazareno. Priego de Córdoba
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Cristo Yacente. Los Jerónimos. Granada
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Retablo San Jerónimo. Granada


Retablo Santa Isabel la Real. Granada


Museo del Greco de Toledo


Nazareno de las Angustias. Granada

sábado, 20 de enero de 2018

UN MARAVILLOSO LIBRO SOBRE MONTAÑÉS


Hoy nos ocupamos de un volumen dedicado a Martínez Montañés en Sevilla que fue uno de los regalos que me hicieron en mi último cumpleaños.
De tapa dura, gran formato y espléndidas fotos, este historiador del arte hace un repaso por sus obras sevillanas (pero también de Santiponce), dividiéndolas por temas.
                                                                
Sus comentarios, siempre acertados, sirven para verlas con mayor profundidad y conocer algunas obras casi imposible de ver al encontrarse en clausuras


sábado, 11 de febrero de 2017

Análisis y comentario de la MAGDALENA. PEDRO DE MENA

El tema de la escultura es de tipo religioso. 
Se trata de María Magdalena haciendo penitencia puesto que había sido una prostituta que abandona esa vida tras conocer a Cristo, arrepintiéndose de su pasado y convirtiéndose en ermitaña tras la muerte de Jesús.
Se recuerda así al espectador la importancia que tiene hacer penitencia para cualquier pecador que quiera merecer el reino de los Cielos. Con esto pretende transmitir un mensaje didáctico a los fieles cristianos y a su vez de propaganda por parte de la Iglesia (el Concilio de Trento insistía en la penitencia, la confesión y la Eucaristía como dogmas básicos para los católicos), aunque como ya vimos en el Éxtasis de Santa Tersa de Bernini, esto no excluye el empleo de cierto erotismo para acercarse a los fieles de una forma sensitiva.
Es una escultura exenta, de bulto redondo, ya que puedes dar la vuelta alrededor de la figura, e individual.

El material empleado es típicamente español pues se trata de una talla en madera policromada. La superficie es lisa en el rostro y en las manos mientras que el vestido y el pelo es rugosa e incluso áspera.
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La composición es abierta, con varios puntos de vista, por lo que el espectador interactúa con la figura pudiendo observarla desde diferentes puntos. 
Es asimétrica y dinámica, expresando el movimiento (aunque un tanto limitado) por medio de los escorzos y las diagonales que hace la propia escultura con el cuerpo y el largo crucifijo; incluso con el movimiento del pelo.  
La luz influye de manera que crea contrastes de luz y sombra para dar mayor realismo a la figura y expresividad,  con ciertos lugares como el rostro donde la luz parece que resbala pero a su vez crea claroscuros que marcan la expresión de la figura. 
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La figura es idealizada pero con una fuerte expresividad conseguida a través de los gestos (mirada a la cruz, mano sobre el pecho, postura corporal...) o los postizos como el vestido, la cruz o la cuerda que lleva atada. 
El canon es esbelto y la posición en escorzo que consigue por medio de la cruz y el brazo. 
Con una gran expresividad refleja el dolor y la pena con un gran contraste de luz en el rostro, en especial en los párpados y en las arrugas de la frente.
A este autor le interesan claramente las texturas, la aspereza del vestido y la superficie lisa del rostro, creando a su vez una gran contraposición y expresividad a la figura. 



La obra pertenece al barroco español (siglo XVII) como se puede observar en el material de la escultura (una talla en madera) tan típica del arte español, en la fuerte expresión de la figura, ya que se busca avivar el fervor religioso de los fieles a través del arte y en el empleo de los postizos (la cruz) dando ese sentido teatral propio del arte barroco.
Esta obra se realiza con una intención religiosa debido a la Contrarreforma que marca el siglo XVI-XVII (división entre católicos y protestantes) y esa intención de propaganda de la Iglesia para atraer a los fieles a través de los sentimientos y emociones (como ya hacía Caravaggio en la pintura)
 Su comitente es la orden religiosa de los jesuitas, de suma importancia debido al Concilio de Trento y con esto la Contrarreforma que encargaban la obra con una intención pública, es decir, para que todos los fieles pudiesen verla y que la Iglesia pudiese llegar a todo el pueblo.
El artista, Pedro de Mena, perteneciente a la escuela andaluza de Granada y educado en el taller del Alonso Cano, tiene escasa libertad a la hora de crear pues en el barroco el artista, a diferencia del arte renacentista, se considera como un engranaje más de la Iglesia. 
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En Pedro de Mena influye su maestro, Alonso Cano, con la idealización de los rostros y la escuela castellana con Gregorio Fernández del que recoge la expresividad con los gestos (a través de su padre, Alonso de Mena). Además como antecedente lejano se puede hablar del renacentista español Juan de Juni, recogiendo Pedro de Mena el fuerte realismo que expresaba el renacentista en sus obras.
También influirá en las imaginerías posteriores puesto que con la Contrarreforma el barroco busca llegar a los fieles empleando por tanto el arte efímero (tan típico del periodo) y crear un espectáculo (el arte teatral) recurriendo a las procesiones de Semana Santa. 




Miriam Gutierrez. 2º Bach. IES Los Olivos en Mejorada del Campo