Océano.
Hijo de Urano y Gea.
Su representación habitual es la de un hombre barbado, ligeramente melancólico, desde que la que surgen delfines
Eros (Cupido romano) se enamoró perdidamente de Psique, bella mortal que suscitó los celos de Venus. Tras superalos todos fue convertida en inmortal por Júpiter y se unió a Cupido en un largo beso, tal y como representa la iconografía, especialmente a partir del helenismo griego.
En las esquinas del relieve aparecen las estaciones, motivo pagano que pasará a la iconografía cristiana, tal y como podemos ver en el Tapiz de Gerona
Actor trágico.
Posiblemente declamando a Edipo (ya ciego), crea un extraordinario efecto de perspectiva en el tenderete trasero (posible scena).
Su técnica, de diminutas y muy coloreadas teselas, es la mejor de todo el conjunto.
Cabeza de Medusa.
Recogida de la iconografía helenística la muestra de forma poco habitual, con cara aniñada y sin las famosas serpientes que surgían de sus cabellos.
Representa los amores entre el gigante y la ninfa con un fondo natural que, pese a su esquematismo, resulta encantador.