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sábado, 18 de febrero de 2017

ZONA URBANA. Un ensayo sobre Benjamin y las ciudades


Nápoles nocturno

Martín Kohan plantea un ensayo de reconocimiento del Benjamin urbano, uno de sus rasgos más conocidos (al menos en la teoría) y que más ha aportado a la modernidad (desde los situacionistas a la fotografía urbana o la psicogeografía).
Para ello plantea un recorrido por sus cuatro grandes ciudades (el París de la modernidad guiado por Baudelaire, el Berlín de la infancia, el Moscú de la historia moderna y el clima desangelado o el Nápoles preindustrial en donde la vida sepulta a la ciudad).
A través de ellas nos va descubriendo cómo concebía el estudio de la ciudad Benjamin, desarrollando los conceptos de flâneur, de extrañamiento y percepción, mendicidad, clima, aura, modernidad, subjetividad, transporte, posesión de la ciudad por el individuo, shock, la multitud, el pasaje...

Como puede verse todo un recorrido por las ideas de Benjamin que más han intervenido en nuestra concepción actual de ciudad o de modernidad.

                                                                   
Una lectura que aclara muchos conceptos (tan habitualmente ambiguos en Benjamin) que tanto le puede servir al amante del arte como al geógrafo o el verdadero viajero

sábado, 17 de septiembre de 2016

LO INFRAORDINARIO. PEREC


Como siempre, Perec es una experiencia mucho más allá de lo literario, y siempre le traen a uno a la memoria Duchamp, los situacionistas o el arte conceptual o posmoderno.
En este brevísimo libro, el autor galo desarrolla su concepto de lo infraordinario, aquello que no sale en los titulares de periódico, que suele pasar desapercibido en su cotidianidad que ya vimos aparecer en las Cosas o en Tentativa por agotar un lugar parisino.


En su enumeración (desde una calle de París a un escritorio o la fantástica recopilación de postales turísticas imaginarias), las cosas, las palabras escritas nos sirven como índice que habla del tiempo, de las personas que lo habitaron o escribieron, de los cambios sociales.
Realmente, lo suyo es una superación (en principio al absurdo, investigando u poco más a la idea) de la deriva situacionista para centrarse en lo próximo, sin su romanticismo pero con la misma intención científica de saber a través de lo ordinario que comparte con muchas experiencias posmodernas




domingo, 11 de octubre de 2015

LA PLAZA DEL COSO. PEÑAFIEL


Conocida como Plaza del Coso o Corro de los toros, su existencia se encuentra documentada desde la Edad media, lo que la convierte en un verdadero precedente de las plazas mayores de carácter lúdico, sin estar vinculada a ningún tipo de poder político (ayuntamiento o palacio) o religioso (iglesia).

Un espacio popular en donde celebrar fiestas taurinas y religiosas (la famosa bajada del ángel), por completo ajena al resto del entramado urbano al que sólo se une por dos angostos callejones, y aún sin asfaltar.

Las casas recibieron en los siglo XVIII y XIX sus balconadas de madera con motivos moriscos que mantienen una curiosa costumbre, el derecho de vistas de sus antiguos propietarios, que podían disfrutar de él durante las festividades (así ocurría en nuestra plaza Mayor de Madrid).

La estampa de esta plaza del Coso se completa con la vista del majestuoso castillo construido en el cerro

















OTROS LUGARES DE PEÑAFIEL

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Bodegas Protos

domingo, 9 de noviembre de 2014

EL PUENTE DE LAS FLORES. VALENCIA


A mitad de camino entre el puente y el jardín, de la modernidad y la tradición, de la alegría de colores y el enorme coste de mantenimiento (casi medio millón de euros al año con varias plantaciones anuales), lo que es poco conocido es su autor, el siempre polémico (y costoso) Santiago Calatrava.

En su origen se trataba de un puente provisional por donde desviar el tráfico mientras se construía el de la Exposición (la famosa Peineta), aunque las nuevas necesidades del tráfico (y ese característico ambiente que llegaba aparejada la burbuja inmobiliaria en donde todo valía y no se escatimaba en costes de construcción, y menos aún en los de mantenimiento) hicieron evolucionar el proyecto, apenas relevante desde el punto de vista arquitectónico pero muy efectista, con una espectacular (y efímera) decoración floral que hiciera alusión al himno de Valencia (una extraña mezcla de casticismo y modernidad).

Inaugurado en 2002 forma parte del gran proyecto urbanístico de la ciudad, los Jardines del Turia, de los que ya hablamos aquí
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domingo, 5 de octubre de 2014

LA PLAZA DE BIBRAMBLA. GRANADA



Personalmente, me parece uno de los sitios con mayor encanto de la ciudad, en donde se une el pasado y el presente, uno de los verdaderos lugares simbólicos, tanto para granadinos como visitantes

Su origen hay que buscarlo en el primer periodo andalusí, el zirí. Muy probablemente sería la zona señalada por Abd Allah en donde aseguraba que el rey Badis tuviera una almunia privada (al Rambla) en donde se quiso matar al propio soberano en una carrera de caballos
Aún en tiempos zirís y posteriores almorávides y almorávides la ciudad se comienza a extender decididamente hacia el llano y se edifica  la nueva mezquita mayor (en la actual parroquia de Sacramento, junto a la catedral), y ya en época nazarí, la madraza o las zonas comerciales del Zacatín o la Alcaicería.

Junto a ellos se abría un espacio libre junto a las murallas (creado por los sedimentos del Darro) que servía para mercados semanales, justas y torneos.
Como lugar de entrada a la Granada musulmana se encontraba la puerta de Bibrambla de la que ya hablamos aquí
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Con la llegada cristiana la zona se convirtió (junto al Campo del Principes) en uno de los lugares públicos por excelencia, en donde se hicieran las corridas de toros u, ordenado por el propio Cisneros, la famosa hoguera de libros islámicos.
Debió ser también lugar de ejecuciones públicas y autos de fe.

En el siglo XIX comienza a tomar su fisonomía actual, sobre todo tras los dos graves incendios que sufrió la zona y en donde se perdió la antigua alcaicería, mientras que en el siglo XX se instalaría la actual fuente de los Gigantones y los tradicionales puestos de flores.

En la actualidad es un verdadero escenario por donde pasa la vida de la ciudad a través de sus cafés con churros, las numerosas ferias, sus cada vez más numerosos lugares de tapas
























martes, 30 de septiembre de 2014

LAS CIUDADES DE MIQUEL NAVARRO


En otra ocasión ya hablábamos de Navarro y sus grandes esculturas públicas, lo artístico y artificioso que se imbrica en la ciudad y la vida cotidiana
Hoy tratamos otras obras que transcurren la misma idea pero en sentido contrario: las ciudades que se convierten en maquetas, en puros objetos de contemplación.
Acaso sean sus obras más reconocidas (y reconocibles) del autor, que creó con ellas todo un fértil campo de experimentación y trabajo que ha durado décadas.

En ellas, lo real y lo intelectual juegan de forma posmoderna, dejándonos más dudas que certezas.
Estas "ciudades" son, en último punto, un juego de volúmenes básicos y repetidos muy cercanos a la estética minimal (y su gran precedente, el constructivismo), en donde la forma simple y su repetición (e instalación) son pura estructura sin otro mensaje que su propio espacio (el propio y el derivado de su relación con los demás y el espectador).

Así podemos entenderlas, pura intelectualidad que lleva al límite la industrialización del arte en donde siempre encontraremos una dialéctica repetida entre lo vertical y lo horizontal (el suelo y la pared, lo dormido y lo vivido, entre lo femenino y lo masculino, como apunta Jesús Martínez Oliva) de la que derivan sus grandes esculturas monumentales.


Pero podemos proponernos (pues los espectadores somos los protagonistas de este arte último) y jugar a pensar que se tratan de maquetas, juegos infantiles de construcciones, visiones aéreas que nos convierten en verdaderos dioses.
Descubriremos entonces avenidas, cruces, urbanizaciones periurbanas, rascacielos, grandes plazas públicas, atascos de tráfico, centro y periferia, CBD, grandes vías de circunvalación, plazas, ambientes en demolición, zonas industriales ...

Podemos ser niños jugando o pequeños urbanistas que contemplamos a vista de pájaro nuestro propio medio ambiente urbano, reconociendo ambientes vividos o vistos que podemos analizar , recrear, encontrar problemas, fascinarnos ante la monumentalidad, horrorizarnos ante su crecimiento sin límites...

Pero hay algo más en estas "ciudades". Hay todo un componente poético en estas ciudades que se resisten a ser verdaderas maquetas de ciudad. En palabras del propio autor
  "Más que una ciudad ideal, en mi obra construyo una ciudad metafórica, llena de símbolos y significados, que sintetizan la ciudad real, pero que en definitiva no es real, aunque tampoco podemos decir que es una utopía"

Cercanas a las Ciudades Invisibles de otro gran posmoderno (Italo Calvino) y de la estética del surrealista Chirico, son imágenes de nosotros mismos, de nuestros deseos, anhelos, sueños y frustraciones. Ciudades como escenarios de sentimientos pese a la aridez de sus materiales y construcción en donde está el sexo de los grandes edificios erectos pero también la intimidad de los barrios repetitivos, guerreros disfrazados al modo de Gaudí.

Grandes metáforas de lo que somos, queremos u odiamos



jueves, 4 de septiembre de 2014

PLAZA DE ARMAS. DE ESTACIÓN A CENTRO COMERCIAL


La arquitectura del hierro y del cristal de la que venimos ocupándonos desde hace meses, permite a menudo su reconversión de funciones, dada su diafanidad y polivalencia de los espacios.
Ya lo vimos en el mercado de San Miguel o en el frustrado proyecto del Born de Barcelona.

De la misma forma ha ocurrido en Sevilla, que ha convertido su antigua estación de Córdoba (obsoleta tras la creación de Santa Justa) en un centro comercial, el Plaza de Armas, que une una interesante arquitectura neomudéjar junto a su emplazamiento (en la calle Torneo, junto al puente de la Expiración, a un paso del centro histórico pero con buenas vías de acceso para los automóviles)

Pasa ello se han dejado abiertos sus dos grandes extremos acristalados (lo más valioso de la construcción, con una nueva cristalera moderna muy interesante) y se están remozando (con una lentitud extraordinaria) sus partes de obra de estilo neomudéjar.
Al interior, en torno a la pasarela central, sobreelevada, se han  colocado tiendas y restaurantes  a su alrededor.






















sábado, 23 de agosto de 2014

BENJAMIN Y EL NUEVO CONCEPTO DE LA CIUDAD

Levantar por cien veces, topográficamente, la ciudad desde sus pasajes y sus puertas, cementerios, burdeles, estaciones..., tal como antes se hizo desde sus iglesias y mercados. Las ocultas [...] figuras de la ciudad hechas de asesinatos, rebeliones, sangrientos nudos en la red de calles, y los nidos de amor, y los incendios...

Benjamin. Libro de los Pasajes

domingo, 17 de agosto de 2014

DOS VISIONES DE NÁPOLES


Balcón, entrada, ventana, portón, escalera, altillo son escena y palco a la vez. Incluso el ser más miserable es soberano en su sordo doble saber de estar participando a pesar de su abandono de uno de los cuadors irrepetibles de la calle napolitana

Benjamin



Nápoles traiciona las guías de viaje, confunde los puntos de referencia, esconde sus secretos bajo la forma paradógica de lo más insignificante, hace guiños que no se advierte, hace gestos que no se entienden. Está tan apartada de los tópicos de la modernidad...
MartÍn Kohan (Zona urbana)


domingo, 19 de enero de 2014

LA PLAZA REDONDA DE VALENCIA O CÓMO ROMPER EL PASADO


Allí probablemente se encontrarían las carnicerías de la Bayansiya musulmana, y desde aquellos tiempos la zona siempre tuvo un fuerte carácter comercial al detalle que nadie como Blasco Ibáñez supo plasmar (El inicio de Arroz y Tartana es el mejor retrato que he encontrado jamás de toda esta zona cercana al mercado).

Sobre este tejido, en 1840, Salvador Escrig construyó esta plaza, con locales comerciales en la parte baja (especialmente textiles) y de viviendas en la alta, al que se añadió con posterioridad una fuente central y un anillo de hierro y cristal que servía como porche

El lugar rezumaba historia y pintoresquismo que sólo necesitaba un lavado de cara.

Pero una falsa idea de la modernidad (que en Valencia tiene alguno de sus puntos más señalados) ha arramblado con la historia para crear un espacio posmodeno sin alma, más cercano a la arquitectura de la Ciudad de las Artes que al centro histórico.
La sustitución del porche por otro de acero o la eliminación del anillo interior de tiendas lo ha convertido en un puro lugar más de paso, cada vez más turístico y global.

jueves, 15 de agosto de 2013

LA ESCALERA MECÁNICA DE TOLEDO. UNA FORMIDABLE INTERVENCIÓN


Parece que siempre habláramos de desastres urbanos en la rehabilitación de las ciudades monumentales (como ya vimos en Segovia), pero también existen ejemplos verdaderamente asombrosos, tanto en su aspecto funcional como estético
Éste es el caso de las escaleras mecánicas del remonte de Recaredo, Toledo, obra de Elías Torres y José Antonio Martínez Lapeña. 
Desde el punto de vista práctico su planificación es inmejorable, formando parte de un proyecto conjunto de parking subterráneo de fácil acceso, remonte  y oficina de turismo a su salida.
Se permite un acceso cómodo a la colina, que te ingresa en plena zona monumental, eliminando el tráfico en el interior a la vez que se mejora la calidad de la visita turística.
Desde el punto estético la obra es moderna a la par que discreta.

Desde el exterior, un amplio voladizo cubierto de tierra apenas deja una hendidura sobre la colina, sin desvirtuar la zona de la muralla.
Al interior, el hormigón armado (tratado para que adquiera un color tierra que lo camufle aún más) permite un encaje en su interior de las escaleras.

De maneras minimalistas pero también deconstructivistas, las formas (especialmente en su arranque) crean una potente definición de espacio activo, sumamente sugerente.


Por si fuera poco, durante la cómoda subida, el visitante puede tener una amplia y bella panorámica de la vega del Tajo que se enmarca como si fuera un cuadro, como esta que os enseñamos, con sus gárbolas cumpliendo perfectamente la función en una heladora mañana de diciembre.


lunes, 5 de agosto de 2013

SOBRE LOS NIVELES DE HABITABILIDAD DE UNA CIUDAD


Una ciudad que se precie debe tener al menos dos estratos de habitabilidad: uno pasado, muy espeso, donde se ancla a la historia, y otro más actual, más liviano, como suspendido en el tiempo

jueves, 27 de junio de 2013

LA CIUDAD VIGILADA


 Desde hace ya algún tiempo, en las calles que se acercan a la Plaza Mayor de Madrid, se pueden leer unos grandes carteles en donde se informa al ciudadano que entra en una zona de videovigilancia. Todos sus actos quedarán grabados y conservados por un tiempo en pro de la seguridad.

 Este ejemplo no es único y en las proximidades de embajadas, sedes oficiales, bancos, policía, grandes cruces, barrios enteros… podemos encontrar estas cámaras que nos miran fijamente, sin pestañear jamás.

 Contado así, la realidad parecería el Gran Hermano de Orwell ¿Dónde estarán nuestras imágenes circulando? ¿Para qué se utilizarán? ¿No están haciendo una campaña en televisión para que los jóvenes no dejen sus imágenes en las redes sociales? ¿Para qué nos graban entonces?

 De la misma forma, ¿quién no ha tenido la sensación de sentirse como un peligroso sospechoso en los controles de los aeropuertos con su ridícula bolsita de congelados para los líquidos contados y medidos, o quitándose el cinturón o los zapatos ante el pedido insistentemente del detector de metales? Incluso en el Museo del Prado te pueden cachear electrónicamente si has cometido la gran incorrección de no sacar las llaves del bolsillo.

Y es que en nuestras sociedades occidentales, como ya anunciaba Bauman, la seguridad se ha convertido en la gran prioridad. ¿La seguridad o la sensación de seguridad?  ¿Qué pretendemos? ¿Cómo se pueden eliminar todos los miedos que nos acechan, tanto reales como imaginarios como los de los correos electrónicos que nos mandan mensajes diarios de un Apocalipsis ineludible?
Es la llamada ecología del miedo (Mike David, 1998, La Ciudad de cuarzo), las ciudades carcelarías obsesionadas por la seguridad, precisamente esa seguridad que el injusto reparto de la riqueza de raíz neoliberal está eliminando, asustando a los grupos triunfadores de estas políticas que se escondes en sus islas de seguridad (CDi) o monitorizan el espacio público para domesticarlo de todo aquello que no sea correcto

Pero regresemos a la ciudad vigilada, pues ya no son sólo las administraciones las que colocan cámaras, sino que este control panóptico del que ya hablara Foucault se extiende a centros comerciales, a tiendas, hasta a los mismos portales que nos avisan con su cartel de que estamos en una zona videovigilada y podemos dirigirnos para proteger nuestros derechos a tal o cual dirección digital. ¿Tendremos tiempo para consultarlas todas y dejar en ellas un mensaje de me pueden dejar de grabar de una puñetera vez?


Y es que la ciudad está perdiendo su anonimato (una de sus grandes formas de libertad) para convertirse en una especie de videojuego gigantesco en donde nuestra imagen se replica en miles de espejos que serán utilizados… ¿Verdaderamente sólo serán utilizados para nuestra propia seguridad?

 ¿Ninguna empresa utilizará las informaciones para corregir su marketing, buscar nuevas formas de publicidad? ¿A nadie se le ocurrirá la malévola idea de montar las imágenes? ¿Todos somos tan justos?


Si queréis seguir pensando sobre el tema podéis consultar