Mientras miraba una de las múltiples figuras de anime vi características escultóricas; desde una curva praxiteliana hasta los paños flotantes de Bernini, tan barrocos y propagandísticos. En ese momento me pregunté: ¿tengo esculturas?, ¿son esculturas?, ¿se pueden considerar como tal? No sabía si era casi un insulto a la maravillosa talla del mármol o la fundición en bronce. Más luego caí que no lo era; de hecho, era todo lo contrario, era escultura, otro tipo de escultura, pero lo era y lo es. La historia al fin y al cabo son cambios tecnológicos, incluso Marx defendía que la historia es el cambio en los modos de producción, cuyo motor es la lucha de clases (pero no es cuestión a comprobar ahora).
Así comienza su artículo Catalín Sava, un alumnos de 2º de Bach. al que tenido la suerte de dar clase durante este año.
En su texto nos va explicando (con todo tipo de ejemplos) los préstamos que el Anime ha tomado de la historia del Arte más canónica, uniendo así dos formas de cultura (la occidental y la oriental) como ya había ocurrido en otros momentos de la historia (rococó, las japonerías del XIX).
El análisis es magnífico y es todo un honor poderlo compartir en nuestro blog de arte.
