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sábado, 27 de junio de 2015

MEDIANOCHE EN PARIS. WOODY ALLEN


Con ella volvió reaparecer el Woody Allen más surrealista (el magnífico de la Rosa Púrpura del Cairo) que con un simple truco mental (un taxi que recoge al protagonista tras las campanadas de medianoche y le introduce en el París de sus deseos, el de los años 20), consigue jugar con la historia de París, el sueño ansiado de cualquier viajero un tanto ilustrado.
La película es también todo un canto de aquel París (primero la de los años 20 y luego, muy brevemente, la de la Belle Epoque) y el aficionado a la literatura o el arte disfrutará enormemente viendo aparecer a HemingwayScott Fitzgerald, Gertrude Stein, Picasso, Matisse, Dalí, Man Ray, Buñuel o Toulosse.
                                               
  El conocedor podrá comparar sus ideas sobre estos autores y la visión que da de ellos Woody Allen (yo, por ejemplo, no estoy de acuerdo con la que hace de Buñuel) y jugar a encontrar todas las citas ocultas en las imágenes y los diálogos.
Para el simple turista la película es todo un canto a Montparnasse

domingo, 21 de septiembre de 2014

RINCONES DE PARÍS. LA CLOSERIE DE LAS LILAS. UN CAFÉ POR DONDE PASÓ LA CULTURA DURANTE DOS SIGLOS


Por la Closerie de las Lilas pasó todo el gran París desde su apertura en 1847.
Situada en el final de Montparnasse la llenaron los grandes literatos, tanto del XIX (Baudelaire, Verlaine, Gautier o Zola) como de principios del XX (Jarry, el inventor de la patafísica, Apollinaire, Hemingway, Scott Fitzgerald que le dio a leer al anterior su primer manuscrito del Gran Gatsby, Dos Pasos, Miller)

Fue también lugar de cita ineludible para artistas como Manet, Cezanne, Picasso, Tzara o Breton que cerraron el capítulo dadaísta con una sonora pelea, Gertrude Stein, Duchamp, Man Ray.
Aquí, incluso, jugaba Lenin al ajedrez con Paul Fort (el alma de las tertulias literarias) o se dejaba caer otro gran exiliado ruso, Trostky.

Ahora es un sofisticado restaurante de gente trajeada que te cobra 12 euros por dos cervezas, y aún así merece sentersa un ratito en alguna de sus mesas a recordar, como si fueras Woody Allen en París a Medianoche




domingo, 31 de agosto de 2014

RINCONES DE PARÍS. Donde García Márquez conoció a Julio Cortázar


García Márquez vivía desde hacía meses en una buhardilla heladora del hotel  de Flandre (hoy se llama Des Trois College), en el barrio latino, con la cúpula de la Sorbona metiéndose por las ventanas.

Junto a su amigo Plinio Apuleyo malvivía comiendo en bares baratos como el Capoulade o el el Acropole mientras escribía el Coronel no tiene quien le escriba.
A través de conocidos supo que muy cerca de allí, en el bulevar de Saint Germain, Julio Cortázar frecuentaba con asiduidad un pequeño café en donde comía y escribía durante horas, al fondo de la sala.

Gabo se arma de valor (frente a su terrible timidez) y ronda el Old Navy durante días hasta que al fin lo termina encontrando.
Aquel día queda petrificado y sólo consigue espiarle de reojo mientras el argentino escribe durante más de una hora y se marcha.

Necesitará varios días para acercarse a él y hablarle. Cuando lo haga, según cuenta él mismo en sus memorias, le dirá:
- Hola, soy Gabriel García Márquez, soy periodistay quiero ser escritor
Ante lo cual Cortázar le responderá
- ¿Y por qué no escribes cuentos? Deja el periodismo, no es lo tuyo?

Comenzará entonces una larga amistad que se mantendrá hasta la muerte de Cortázar



























lunes, 18 de agosto de 2014

SANTA MARGARITA DEI CERCHI. Un pequeño y mágico lugar de Florencia que conserva el recuerdo de Dante


Muy cerca de la casa natal de Dante, olvidada por completo por los grupos masivos de turistas, el viajero curioso (y leído) encontrará uno de los lugares más fascinantes de la ciudad.
Se trata de una pequeña iglesia (casi ermita) que conserva su portada medieval, casi románica.

En su interior una simple nave cubierta de madera a dos aguas y un altar sin prestancia parece ser todo.

Pero no, girad la vista a vuestra izquierda y encontraréis un pequeño altar siempre adornado con una flor y un cesto de papeles a su lado. Si os agacháis encontraréis la inscripción que reza que precisamente allí descansa el cuerpo de Beatrice (Portinari), la amada platónica de Dante, a la que dedicó toda su gran obra literaria, la Divina Comedia.
El poeta la conoció allí, en la pequeña parroquia de los señores de la zona (los Cerchi).

Si se mira en el cesto de mimbre se encontrarán cientos de pequeños mensajes escritos por miles de turistas que por allí pasaron y quisieron decirle algo a la musa por excelencia de la literatura universal.

Pero aún hay más.
En esta iglesia Dante casó con Gemma Donati, la que será su real y sufrida esposa que, casualidades, también está enterrada, justo al lado contrario.
En su tumba no hay flor alguna, ni cesto con recuerdos de viajeros. Es la parte oscura de la historia, la menos literaria y real. Ni siquiera existe luz suficiente para realizar una foto

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